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Los exfoliantes caseros, son una solución increíble para lucir una piel mucho más radiante y tersa, complementándose con un tratamiento nutritivo de body milk, que podrás adquirir en cualquier tienda específica de belleza, según las características de tu piel, que podrán ir desde la piel seca, a la normal y a la sensible.

Si quieres realizar un buen exfoliante en tu casa, mezcla un par de cucharadas de miel con una o dos cucharadas de agua y agrega uno o dos puñados generosos de azúcar moreno, mezcla bien hasta obtener una mezcla suave y a la hora de ducharte, aplícala por todo el cuerpo.

Deja actuar con un suave masaje ascendente y déjalo en la piel durante al menos 5 minutos, retira después con agua caliente o templada y lávate con tu jabón habitual. ¡Te sorprenderás de los resultados! Ya que la miel además de hacer que tu piel brille más le aportará una textura muy saludable, haciendo que la misma gane tersura y que el músculo no esté flácido.

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