rss feeds RSS / /

Descarga juegos gratis !
Accede a toda la emoción de Las Vegas y  juega gratis todo el tiempo que desees con nuestros más de 300 juegos disponibles

Curanderos, chamanes y sanadores: Medicina mágica 3-3

Por MundoMisterioso.com

Sin embargo, para los haitianos, los zombis son víctimas de un hechizo que les roba el alma, que los bokor conservarían en una botellas blancas muy temidas en Haití. Ellos no conocen el terrible secreto de sus brujos quienes, de la misma forma que conocen extraordinarias formulas curativas, conocen los secretos más siniestros de las plantas y los venenos de la naturaleza?.Y esa interpretación mágica de los zombis, acompañada de la habitual y pretenciosa superoridad del hombre-blanco, ha hecho que durante años la medicina despreciase las posibilidades del Putré, y otros poderosos anestésicos naturales, conocidos por los médicos y brujos haitianos, y que podrían ser muy útiles en cualquier hospital del mundo.

Todavía hoy los bokor y los houngans (sacerdotes) vudú, conservan en secreto la mayoría de sus formulas mágicas. Y confieso que la animadversión que en Haití sienten por los hombes blancos hace especialmente difícil la investigación de esos secretos.

Precisamente las sociedades secretas haitianas, extremadamente violentas en algunos casos, son las encargadas de velar por la confidencialidad de esos secretos, que no han de salir del país en manos blancas...

Psicólogos, masajistas y terapeutas
No cabe dudad de que la musica puede influir en nuestro estado psicológico, y por tanto en nuestra saludo. Los cánticos, las danzas, y las catarsis que suponen muchas veces las celebraciones afro-americanas suponen una excelente terapia para los enfermos. Y eso lo sabían también los médicos tradicionales americanos mucho antes de que llegasen los hombres blancos o los negros con quienes luego serían mestizados.

Herederos de esa tradición médica precolombina son muchos pais de santo del Camdomblé o la Umbanda brasileña.

A pesar de su función religiosa, estos sacerdotes pueden presentar una dimensión médica y terapeútica, como los "medicos mágicos" de todo el mundo.

Yo mismo he asistido a sesiones de umbanda y candomblé, en las que, aparenemente, se produjeron curaciones espontáneas sorprendentes.

En una ocasión presencié como una mujer, que había sufrido un aparatoso accidente, que le había dejado una pierna maltrecha, llegaba al terreiro de Candomblé con una la ayuda de dos familiares, ya que no podía andar por si misma. Durante el ritual el espíritu de Boyadero -un gaucho argentino- poseyó a la Nai de Santo que en todo momento, y a través de la medium que han cabalgado, se mostraba amoroso con la mujer, "como el padre que es con sus hijos". Fruncía el entrecejo mientras escuchaba su problema, como si verdaderamente lamentase el dolor que sufría su devota. Por fin, comenzó a imponer las manos, y después a frotar enérgicamente la pierna herida. De vez en cuando se levantaba y propinaba fuertes abrazos a la mujer, que se dejaba hacer sin oponer resistencia. Más tarde me explicarían que de esa forma el loa estaba transmitiendo energía al miembro enfermo.

Después de unos minutos, la mujer empezó a doblar un poco la rodilla y volvió por sí misma a su asiento. Cuando, horas después, concluyó la sesión, yo mismo ví a esa mujer abandonar el terreiro por sus propios pies. Una visible cojera y las muletas que llevaba en la mano eran lo único que quedaba de su aparente discapacidad. A los ojos racionales de un escéptico europeo, probablemente fueron los masajes habilmente ejecutados por las expertas manos de la medium los que sanaron a la enferma? porque al fín y al cabo todos sabemos que los dioses del Candomblé no existen... ¿o sí?

Existan o no son muchos los chamanes, médicos brujos y médicos tradicionales sudamericanos que conocen todos los secretos del cuerpo humano, y son capaces de obrar auténticos milagros a ojos de nuestros fisioterapeutas más expertos solo con sus manos y oraciones.

Don Felix Morales Ceballos, por ejemplo, es uno de los chamanes mexicanos más conocidos dentro y fuera de su país.

Nacido hace más de medio siglo en el humilde barrio de Santa Anita, en la localidad de Cuernavaca, fué educado en el seno de una sencilla familia de probres recursos económicos. Desde niño manifestaba una gran energía, siendo un joven inquieto y travieso. Y fué precisamente durante una de sus correrias infantiles como descubrió sus poderes. Un amigo se lesionó seriamente y Don Felix se colocó a su lado, invocó a Dios y curó al niño utilizando solo su propia saliva. Desde entonces consagró su vida a la curación. Durante su entrevista con MÁS ALLÁ Don Félix nos mostró alguna documentación referida a algunas de sus más espectaculares curaciones, "incluso levantar a un enfermo de su silla de ruedas".

Este conocido chamán mexicano se considera heredero de una tradición mágica ancestral. "Cuando Hernán Cortés llegó a México -nos explicaba Don Félix- llevaba con él soldados, sacerdotes, etc. Pero cuando la reina de España le dijo que le enviaría algunos doctores, él dijo que no los necesitaba, porque en México había mejores doctores. La ciencia, por medio de la naturaleza estaba muy adelantada, y algunos sacerdotes, al ver que aquellos médicos de Moctezuma curaban al momento lo llamaron brujería. Hoy nosotros demostramos esos poderes de curación que nuestros ancestros ya conocían".

Así en Oriente como en Occidente
Para Don Felix resulta sencillo tratar el cuerpo humano para recomponer huesos, fracturas, etc. Y si él lo hace en el contexto de la tradición mágica precolombina, otros curanderos lo hacen en la tradición mágica europea. Y es que en el Viejo Continente no nos faltan personajes tan legendarios como los chamanes rusos, los brujos mexicanos, los houngan haitianos, los Pais de Santo brasileños, los hechiceros africanos, y otros médicos-mágicos del mundo. Por ejemplo las míticas meigas gallegas.

A medio camino entre la leyenda y la realidad, lo cierto es que las meigas, aunque no creamos en ellas, haberlas haylas...

Las meigas -y meigos-, cuya traducción correcta sería la de sabias -y sabios-, eran (más que son) una especie de "psicoterapeutas rurales", que hacian las veces de curandero, psiquiatra y asesor del pueblo.

La tradición gallega está repleta de casos ejemplares sobre la genialidad de estos personajes y de su "mágica medicina". Ana Ferreiro -directora del Centro LAGUZ en La Coruña- y heredera de la tradición moderna de las meigas gallegas urbanas, ha recopilado muchos de esos casos: "Uno de los ejemplos más geniales -declara Ana Ferreiro a MÁS ALLÁ- se produjo aquí mismo, en La Coruña. Un chico obeso acudió al meigo porque tenía una gran depresión; su novia le había dejado; habia perdido el trabajo y se sentía muy enfermo. El meigo lo oscultó con "su magia" y le dijo que debía beber todos los días, antes de que el el primer rayo del sol saliese- agua de 7 fuentes del pueblo. A partir de ese día el joven, que creía estar siguiendo una formula mágica del Sabio, se levantaba al alba, y corriendo recorría todo el pueblo para beber agua de 7 fuentes. Con aquel ejercició comenzó a perder peso, ganó energía, seguridad en si mismo, y al cabo de dos meses su vida empezó a cambiar completamente... Si el meigo le hubiese dicho que su problema era solo que debía hacer footing a diario no le habría hecho caso... Todos necesitamos un poquito de magia en nuestra vida de vez en cuando?".

Y los médicos tradicionales lo saben. Tal vez por eso salpican sus recetas de oraciones, formulas secretas, y crípticos mensajes... Pero nuestra dogmática ciencia oficial debería ser la primera en realizar una cura de humildad, y saber separar el grano de la paja para enriquecerse de una forma de medicina que, a lo largo de toda la historia, en todos los pueblos del mundo, ha sanado el cuerpo y la mente de millones de seres humanos. Eso sería mucho más inteligente que el pretencoso dogmatismo de atacar como falso, lo que simplemente no conocemos? y tal vez por eso tememos...

ANEXO: La iniciación del médico-brujo en África
Los "médicos tradicionales", "hombres de la medicina" o wanganga (como se les denomina en suahili y en muchas otras lenguas bantúes) pueden llegar a su profesión de las formas más dispares.

Unos sienten su vocación a edades tempranas; otros en su juventud, madurez o incluso en la ancianidad. En muchas ocasiones, el cargo de "médico tradicional" se transmite hereditariamente. Otros creen haber sido llamados a este trabajo por los espíritus o por los muertos vivientes, y otros son entregados a este oficio aún siendo niños por sus padres. En estos casos, los niños ingresan sin necesidad de su consentimiento en "escuelas tradicionales", donde bajo rígidos adiestramientos accederán a todos los secretos de la "medicina tradicional".

Entre los Azande de Sudán, por ejemplo, la preparación de un futuro wanganga comienza a los cinco años con un ritual de iniciación. Tras pasar un examen meticuloso, desarrollado por el que será su maestro, en el cual el aspirante habrá de demostrar que sus intenciones son rectas y honestas, el joven ingerirá una pócima que "fortalecerá su espíritu". Seguidamente, se le conducirá a la fuente de un arroyo, donde comenzará su aprendizaje de hierbas, árboles y arbustos con los que en el futuro confeccionará las medicinas. Muchos de estos curanderos son célibes y siguen una estricta moral. En esto se diferencian de los brujos, que carecen de ética y buscan hacer el mal.

Llegado el día, el aspirante es iniciado públicamente para que toda la tribu pueda reconocerle como investido del don de la medicina. A partir de ese momento, el nuevo wanganga podrá inscribirse en las asociaciones o corporaciones que agrupan a los curanderos azandes. Desde ese momento, el "médico tradicional" se ocupará de las actividades más variopintas, que irán desde el ritual de "golpear la tumba" (una especie de medicina post-mortem que pretende despertar al muerto para que acuda a la casa del brujo que originó la enfermedad que lo mató y así vengarse para sanar su espíritu) hasta proveer de perchas o "clavijas medicinales" a una nueva casa (un remedio preventivo para alejar la enfermedad de ese hogar), pasando por la elaboración de todo tipo de amuletos y fetiches, como máscaras o figuras, que protegerán al propietario de embrujamientos o "mal de ojo"...

Escrito por Manuel Carballal



Artículos Destacados