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Los daños colaterales de la adicción al sexo

Por Wilfredo G. SantaMD

La adicción al sexo es una de las dependencias menos confesadas y visibles de todas las que existen. No obstante, ha aumentado el número de pacientes que pide ayuda debido a las consecuencias de su trastorno como lo son la ruina económica y matrimonial, problemas laborales, ansiedad y depresión y suicidio. Al ser una conducta de riesgo termina siempre causando daños colaterales, que por definición son parte integral del mismo conflicto. 

Sabemos que este trastorno no es nuevo, aunque solo en los últimos años ha sido reconocido como un serio problema social, con consecuencias semejantes a las de otras adicciones más conocidas, como el alcohol, las drogas o la ludopatía o adicción al juego, del que también hemos hablado aquí. 

Los adictos al sexo son hábiles en el disimulo, porque su problema les avergüenza. Pero, con frecuencia, su dependencia se acaba sabiendo. "Algunos acuden a la consulta cuando las facturas del teléfono de líneas eróticas o los contactos con prostitutas o amantes, les han arruinado económicamente o su pareja les ha descubierto. Otros deciden pedir ayuda porque quieren poner fin a una adicción que está haciendo naufragar su matrimonio, les ha causado problemas legales, en el trabajo o les está empujando al suicidio. 

O porque su dependencia les lleva a hacer cosas que nunca hubieran imaginado, y eso les causa un sufrimiento insoportable, que en muchos casos lleva a la depresión.

Y este comportamiento se produce cuando nos encontramos en momentos de crisis, o dudamos sobre el camino correcto, o interactuamos con otros que están en crisis y no lo saben o aceptan, es aquí cuando entramos en el riesgo de que todos nuestros principios sean puestos en duda. 

El hombre moderno carente de principios inmutables, podría perder el rumbo y caer en el desorden obviando con todo tipo de justificaciones todo aquello que hasta entonces le había parecido sólido y válido, y que en muchas ocasiones les enseño a sus propios hijos e hijas. O lo que es peor, puede caer fácilmente en la confusión producida por los especialistas del lenguaje que le escriben sus discursos a diario en los medios de comunicación., muchos escuchan programas televisivos o radiales o van al profesional de la salud en busca de aprobación para sus conductas. 

A diferencia de otras adicciones, la dependencia sexual puede adoptar múltiples formas: desde la masturbación compulsiva a los abusos sexuales, pasando por relaciones con múltiples parejas heterosexuales u homosexuales, encuentros con personas desconocidas, recurso continuo a la pornografía, prostitución o líneas eróticas, exhibicionismo, pedofilia, o el mal llamado turismo sexual. El comportamiento compulsivo sexual se gesta, en la mayoría de los casos, en la mente, donde las fantasías sexuales y los pensamientos eróticos se convierten en engañosas válvulas de escape de los problemas laborales, las relaciones rotas, la baja autoestima o la insatisfacción personal con el curso que lleva la sociedad en que vivimos. 

Dicho sea de paso, cada dia que pasa vemos como esas leyes sociales se ponen mas laxas y permiten que mas imágenes, ondas y palabras penetren las barreras ya no tan impenetrables de nuestros hogares, a través de la prensa, radio, satélite, Internet y video juegos. Los medios de caer en este tipo de adición, se han hecho tan fáciles como conseguir drogas o alcohol. 

Existen personas que no habiendo hecho suyo ningún valor como norma de vida, lo dudan y critican todo, en discusiones o escritos nefastos, los cuales abundan en el sistema social, contaminación común del ambiente que nos rodea. Hay incluso grupos que tienen facilidad para la palabra, lo mismo que otros la tienen para la poesía, la deducción, la inteligencia trascendente, la técnica, manual o cualquier otra de los siete tipos de inteligencia. Es así que vivimos constantemente bombardeados, envueltos y dominados por la arquitectura de la palabra de quienes intentan manipular nuestras mentes y emociones. 

La mejor y única solución saludable para responder a este tipo de personas, que habla demasiado y cuyo comportamiento no suele ser consecuente con su palabra, es situar las cosas otra vez sobre el verdadero terreno del Honor y l a integridad personal. 

La integridad es una palabra casi desaparecida de la vida cotidiana y pertenece al campo de los valores, forma parte de nuestro código genético (y en otro programa les diré como), el sistema imperante considera la integridad como algo humillante, puesto que su consideración señala de inmediato la falta de valores de la gente de este momento en que convivimos. 

La fidelidad, otro de los grandes valores pilares, es sin duda el núcleo central de la integridad, mediante el vínculo indestructible de ambas, no podemos ni tenemos el derecho de romper unilateralmente el contrato espiritual-social que nos une a otros, por voluntad propia y acuerdo mutuo. Cuando los famosos "chismes" hacen su aparición, la fidelidad los hace pedazos. Cuando la envidia y la indisciplina hacia las leyes establecidas son promovidas, la fidelidad y la integridad se manifiestan impenetrables y de una manera o de otra, tarde o temprano, nos salva del caos. 

La integridad en la adicción al sexo 
Si nos guiamos por estos valores, hay momentos en que la vida parecerá más dura para uno de lo que pueda serlo para los otros cuyo comportamiento se adapta siempre a las circunstancias; pero en realidad para el ser integro todo es más claro, más sencillo y a la larga nuestra vida es mas fácil para vivir. Si observamos con detenimiento, veremos que probablemente no quede en la sociedad actual más moral que la dictada por las propias leyes universales, que casi nadie ve o detecta. No es que haya otras morales diferentes, es que en realidad existe solo una y por lo tanto no hay otras que pueden ser adaptadas como norma de vida. 

Si conversando alguien discute sobre si quiere tener hijos o no, si estos le quitan a la pareja los años de juventud en que puede ser feliz, sólo traen problemas y suponen un a carga vital; habrá quien esté dispuesto a consumir todo tipo de anticonceptivos para evitar su llegada y otros que, a lo sumo, decidan traer al mundo uno o dos descendientes. Para el ser integro las cosas son mucho más transparentes: el matrimonio tiene como una de sus misiones más importantes, tener hijos y aprender a educarlos como seres íntegros. 

Esto es así de claro. Es probable que para los que pensamos así la vida resulte menos cómoda, más cansada y llena de problemas, pero en última instancia habrá cumplido con su moral y la vida le traerá muchas otras alegrías, totalmente desconocidas por las parejas de egocéntricos que creen ver en la propia satisfacción pasional el único fin de este mundo. 

Múltiples veces he escuchado a personas en crisis o a profesionales de la salud comentar las ventajas y desventajas que puede traer el divorcio, anteponiendo sin embargo la propia felicidad por el fácil camino de la satisfacción personal que los ha llevado a la ligera detrás de una nueva cara o cuerpo o amor a primera vista. Pero para el ser integro todo es mucho más claro, la fidelidad a la pareja es fundamental. 

Podríamos añadir aquí otros ejemplos pero creo que con estos son suficientes para llegar al las conclusiones de preámbulo al tema de hoy y es que un mismo comportamiento ético y decente que requiere la vía de la dureza y la austeridad con uno mismo es propuesta para vivir correctamente y sobrevivir en grupo, local o global. 

La integridad personal es pues muy importante y de hecho ha de ser proyectada en todas las facetas de la vida: en la fidelidad política, en las ideología, en la amistad, en el matrimonio, en la relación padres-hijos y viceversa y en las relaciones y actitudes hacia el sexo opuesto. Pero primordialmente y como habrán escuchado muchas veces, con nosotros mismos como centro. 

La integridad como el amor, el coraje, la tristeza, no se mide por grados, o la tienes, o no la tienes. Es fácil de mostrar, y cualquiera la puede ver. Pero Qué sucede con nuestras acciones cuando nadie está a nuestro alrededor? Asegúrese que la palabra integridad está inscrita en el centro de su vida. 

Cuando tengo integridad, mis palabras y mis obras coinciden. 
Soy quien soy no importa donde estoy o con quien estoy. Una persona con integridad no divide su lealtad (eso es duplicidad), ni finge ser de otra manera (eso es hipocresía). La gente con integridad es gente completa; puede identificarse por tener una sola manera de pensar. Las personas con integridad no tienen nada que esconder ni nada que temer. 

La integridad no es tanto lo que hacemos sino lo que somos, y lo que somos, a su vez, determina lo que hacemos. La integridad involucra la totalidad de la persona interior: el corazón, la mente y la voluntad. La persona con integridad tiene un solo corazón. La persona con integridad tiene también una sola mente, una sola perspectiva que mantiene a su vida yendo en la dirección correcta. Entonces que nos distingamos por ser íntegros en todo, porque si somos en parte, somos hipócritas y una vida así va a ser muy difícil para ti, de nosotros depende que la mantengamos, así agradamos a Dios y podemos ser ejemplo a los demás. 

Según los estudios clínicos, La adicción al sexo, suele traer, después de los primeros momentos de goce, una pesada impresión de insatisfacción, de error, de disgusto. Sabes que has hecho algo indebido. Es fácil que te sientas descontento, culpable, degradado. Después, con el tiempo, quizá llegues a racionalizarlo de alguna manera y consigas olvidarlo, o considerarlo normal, o incluso positivo, pues cuando la debilidad se convierte en hábito, su dependencia hace que sea cada vez más discernir lo bueno de lo malo. Cuando se antepone el placer a la responsabilidad, siempre hay un precio que pagar. Los que creen poder conseguir lo uno y lo otro se dejan engañar con facilidad y pagan el precio. 

La obsesión por la satisfacción de los propios deseos ciega a quien la sufre. Impide ver el efecto perjudicial que ese comportamiento tiene sobre los demás. Pero alguien, en algún momento, tendrá que pagar por ello y casi siempre es la persona con cuyos sentimientos más íntimos has herido; o una criatura aún no nacida que acabará sus días en un cubo de basura, condenada porque fue el resultado de un momento de placer y adicción; o un matrimonio, y la mayor parte de las veces tus hijos, destrozados por una relación fútil. Un egoísmo disfrazado de amor que ha roto un compromiso, ha allanado los derechos de otro, o ha convertido a unos niños en víctimas inocentes, sencillamente porque has ignorado tus debilidades y dejaste marchar de tu vida, la integridad. 

Siempre habrá alguien que pagará por ello. Entre otras cosas, porque quien nunca estará ausente en esa cadena de heridos es uno mismo. La persona que ha conocido a varias personas para solo su placer, ya no es una persona normal, sino alguien que difícilmente dejará de ver a los demás como a cualquier objeto. Será alguien que necesitará, para volver a ser normal, todo un proceso de rehabilitación y pagará un alto precio por haberse dejado seducir por esa máscara del amor. 

Los errores más frecuentes
Cuando los confrontamos muchas personas adictas dicen que nadie puede dictarles lo que tienen que hacer con su sexualidad. Que para ellos todo esta bien y que "hay que disfrutar la vida". De igual forma piensan los corruptos que toman todo lo que les pertenece a su pueblo desde las posiciones a las que fueron electos. 

En cualquier análisis sobre lo que debe o no hacerse, decir que "todo se vale en el amor y la guerra", es como decir que nada vale, pues, al hablar así, todo diálogo y todo uso de la inteligencia pierden su sentido. No parece un buen enfoque para hablar de valores ni para llevar una vida razonable. 

De todas formas, pienso que es una actitud que, como todas, hay que procurar comprender. No creo que haya que responder a esas personas con prepotencia ni menosprecio, pues todos esos planteamientos suelen responder a una crisis personal que cuesta superar, y lo más sensato es manifestar una comprensión sincera, y no enfrentarse sino ofrecer ayuda. 

Para muchos el sexo es "un intento de remediar el aislamiento personal, pero que solo lo proyectan fuera de sí. Y aunque, en el mejor de los casos, pueda coincidir con la proyección fuera de sí que desencadena el aislamiento del otro, siempre se tratará de individuos que, si comparten algo, es un estado de crisis. La crisis más intensa que se pueda imaginar, pero al mismo tiempo la más insignificante. Lo mismo que las olas: perseguirse, gozar y luego deshacerse por separado. 

Esas personas deberían comprender que desentenderse de la ley moral acaba tarde o temprano en tragedias y daños a terceros, por eso se les denomina conductas de lato riesgo, a este tipo de conductas. Cuando dos personas inician una relación adúltera, piensan quizá que es como un juego para adultos. Los principios morales desaparecen. Se dicen "Amémonos al límite, seamos felices juntos, olvidémonos de qué es bueno y qué es malo, que no pasa nada". Lo mismo piensan dos corruptos cuando inician su conducta de corrupción o robo al piueblo. 

Lo que era un matrimonio unido, una hija feliz, un buen amigo, acaba todo deshecho por la irreflexión, por el egoísmo de la sensualidad que ciega y lleva a la irresponsabilidad, e incluso a la crueldad, a destrozarlo todo. Las víctimas son ellos mismos, sus familias, esos hijos que ha sido utilizados en el juego de los adultos, arrollada por un torbellino emocional que desgarra su vida, sin entender bien cuál es su papel en esa historia de falta de integridad y debilidades. 

Todas las deslealtades y todas las infidelidades suelen empezar poco a poco, con pequeños hábitos, sin movimientos ni quiebras violentas, sin derrumbamientos repentinos..., pero cuando te das cuenta estás en aguas profundas. Por eso, en los momentos de tentación hay que levantar un poco la mirada hacia el tipo de persona que tu quieres ser, hacia la necesidad de alcanzar un dominio sobre tus propios instintos para así fortalecer la propia afectividad y ser una persona honesta, detrás de todo esto esta la disciplina en todas sus manifestaciones. Cuando estas bajo la tentación no sueles querer pensar mucho en el futuro, piensas sobre todo en el presente. 

Ese es casi siempre el juego dialéctico de cualquier tentación. Su principal empeño es impedir que pienses en el futuro. Su triunfo es conseguir que pienses solo en ese placer cercano, de ese momento. Su gran logro es..., en definitiva, que no quieras pensar. Pero bien sabemos que la calidad de una persona se muestra, entre otras cosas, en que es también capaz de pensar con sensatez cuando la tentación y al crisis están cercanas. 

O al menos, es capaz de darse cuenta de que las cosas no son como las ves cuando estás bajo el ceguera de la tentación, sino que son como las veías cuando pensabas con lucidez. A lo largo de los años, en la lucha entre personas de distintos ideales, tendremos numerosas ocasiones de comprobar hasta qué punto es importante la integridad personal. 

Al no conseguir el éxito, surgen enseguida los que encuentran que el problema está en una ideología errónea, o en un lastre histórico demasiado pesado que no debemos arrastrar por más tiempo, o en la falta de "modernidad" de nuestros planteamientos. Cuando se empieza con esto, no hay lugar para discusiones de consenso. Esto puede alargarse indefinidamente y no hace más que destruir la unidad y cohesión internas de los países. Entonces hay que poner las cosas, como hemos dicho, sobre el terreno de la integridad personal: fidelidad, lealtad, honradez, honor. 

Cuando un ser humano llega a personificar lo que siempre se ha concebido como el ideal de un hombre honrado, hace el mayor de los favores a la causa de sus semejantes, puesto que sirve de punto de referencia para todos los que le rodean y conocen sus convicciones ideológicas y políticas. Cuando los años pasan y la debilidad humana se hace notar, cuando empezamos a decir lo que no pensamos para "disfrazarnos" y acabamos pensando lo que otros dicen y actúan, tan solo la integridad nos puede señalar otra vez el camino correcto 

Siempre a la orden
por Dr.Wilfredo G. Santa

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Radio 5:30 am domingos hora de Puerto Riico en: http://www.streamaudio.com/stations/asx/WPRM_FM.asx

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