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Los riesgos de la radiación

Por LatinSalud.com

¿Qué es la radiación?
La radiación es una forma de energía que proviene de diversas fuentes, algunas creadas por el hombre como las máquinas de rayos X, y otras naturales como el Sol y el espacio exterior y de algunos materiales radioactivos como el uranio en la tierra. La exposición a esa energía conlleva algunos peligros para la salud de los seres vivos, incluidos los humanos.

Cantidades pequeñas de materiales radioactivos pueden encontrarse naturalmente en el aire que respiramos, en el agua que bebemos, en los alimentos que comemos y hasta en nuestros propios cuerpos. Esos elementos dentro del organismo causan lo que se conoce como exposición interna. La exposición que se denomina externa proviene de fuentes de radiación que se encuentran fuera del cuerpo, como la radiación por la luz solar y la emanada de materiales radioactivos creados por el hombre y provenientes de fuentes naturales. La exposición a la radiación, al sol por ejemplo, es acumulativa.

Las fuentes creadas por el hombre son, entre otras, equipos electrónicos (como hornos de microondas y televisores), fuentes médicas (como rayos X, algunos equipos para diagnóstico y tratamiento) y la energía liberada por las pruebas de armas nucleares. 

La cantidad de radiación liberada en el ambiente se mide en unidades llamadas curies. Las dosis de radiación que reciben las personas son medidas en unidades llamadas rem o sievert. Un sievert es equivalente a 100 rem. En los Estados Unidos, por ejemplo, los científicos estiman que una persona promedio recibe una dosis de cerca de un tercio de rem por año. El 80% de esa exposición proviene de fuentes naturales y el 20% restante de fuentes artificiales, principalmente de los rayos X utilizados en medicina.

Efectos sobre la salud
La radiación puede afectar al cuerpo de diversas formas y es posible que los efectos negativos en la salud no sean evidentes por muchos años. Esos efectos pueden ser leves, como el enrojecimiento de la piel, hasta ser mucho más graves como el cáncer y la muerte dependiendo de la dosis, es decir, la cantidad de radiación absorbida por el cuerpo. También dependerá del tipo de radiación, la forma de exposición y la duración de la misma. La exposición a dosis muy grandes de radiación puede causar la muerte en unos pocos días o meses. La exposición a dosis bajas de radiación puede incrementar el riesgo de desarrollar cáncer u otros problemas de salud durante el transcurso de la vida.

El síndrome agudo por radiaciones o enfermedad por radiación es causado usualmente cuando una persona recibe, en pocos minutos, una dosis elevada de radiación en la mayoría de su cuerpo. Los sobrevivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki y los bomberos que respondieron al incidente de la planta nuclear de Chernobyl en 1986 experimentaron el síndrome por radiaciones. Los síntomas inmediatos son náuseas, vómitos y diarrea. Más adelante, alteraciones de la médula ósea pueden causar pérdida de peso, pérdida del apetito, síntomas similares a la gripe, infecciones y hemorragias.

Los niños expuestos a la radiación pueden estar en mayor riesgo que los adultos. La exposición a la radiación en un bebé en gestación es particularmente preocupante porque el embrión humano es extremadamente sensible a la radiación.

Cómo protegerse
Las tres formas básicas de reducir la exposición a la radiación que se deben tener en cuenta son: 
• Disminuir la cantidad de tiempo que pasamos cerca a una fuente. 
• Incrementar la distancia a la que nos encontramos de esa fuente. 
• Incrementar la protección que hay entre nosotros y la fuente de radiación.

Se considera protección a cualquier elemento que crea una barrera entre las personas y la fuente de radiación. Dependiendo del tipo de radiación, la protección puede ser algo tan delgado como una plancha de vidrio de ventana o tan grueso como varios pies de concreto. Quienes trabajan en relación con fuentes de radiación, como los técnicos de rayos X, deben usar los materiales indicados para protegerse. 

Se ha relacionado al yoduro de potasio (KI) con la prevención de los efectos de la radiación. Este elemento se usa solamente durante una emergencia por radiación que involucre la liberación de yodo radioactivo, como un accidente en una planta nuclear o la explosión de una bomba nuclear. 

Una persona que ha sufrido una exposición interna al yodo radioactivo puede experimentar enfermedad de la tiroides en el futuro. La glándula tiroides absorberá el yodo radioactivo y la persona puede desarrollar cáncer o crecimientos anormales. El yoduro de potasio satura la tiroides con yodo, disminuyendo la cantidad del yodo radioactivo perjudicial que es absorbido. Pero solamente protege la glándula tiroides y no ofrece protección contra ninguna otra exposición por radiación.

La radiación y los bebés
La exposición prenatal a la radiación puede suceder cuando el abdomen de la madre está expuesto a la radiación originada en una fuente externa a su cuerpo. Asimismo, una mujer embarazada que accidentalmente ingiere o respira materiales radioactivos puede absorberlos. Los materiales radioactivos pueden pasar de la sangre de la madre al bebé a través del cordón umbilical o concentrarse en áreas del cuerpo de la madre que están cercanas a la matriz (como la vejiga) y exponer el bebé a la radiación.

La posibilidad de que se presenten efectos graves en la salud depende de la edad de gestación del bebé al momento de la exposición y de la cantidad de radiación a la que estuvo expuesto. Los bebés que están en el vientre de la madre son menos sensibles durante algunas fases del embarazo que durante otras. Sin embargo, son particularmente sensibles a la radiación durante su desarrollo temprano, entre las semanas 2 y 15 del embarazo. Las consecuencias para la salud pueden ser graves, aún con dosis de radiación tan bajas que no llegan a enfermar a la madre. Estas consecuencias pueden ser, entre otras: 
• retrasos en el crecimiento, 
• deformidades, 
• funciones cerebrales anormales,
• riesgo de desarrollar cáncer en el futuro. 

Sin embargo, debido a que el bebé está resguardado por el abdomen de la madre, la matriz lo protege de fuentes radioactivas externas. En consecuencia, la dosis de radiación que recibe el bebé en gestación es menor que la dosis que recibe la madre en la mayoría de los incidentes de exposición por radiación.

Este artículo reproduce información oficial de los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos de Norteamérica.




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