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Masaje de espalda

Por Enplenitud.com

Si deseas sorprender a tu pareja en la intimidad, pues acá te dejamos una técnica increíble para que le des un gran masaje de espalda antes de empezar la intimidad.

Y ahora las técnicas del masaje de espalda
Cuando vayas a comenzar tu masaje, recuerda que los músculos de la espalda suelen masajearse en tres grupos. Un masaje de espalda exitoso debe cubrir estos tres diferentes grupos:

· Los músculos largos que corren en forma paralela a la columna vertebral.
· Los grupos musculares planos que cubren la parte superior de la espalda y la inferior del cuello.
· La banda ancha de músculos que se estiran desde la espina hasta el costado de la espalda.

Comienza tu masaje de espaldas con una simple circulación (movimiento amplio) que toque las tres áreas en un patrón simple y continuo. No necesitas ejercer demasiada presión durante este movimiento.

Movimiento de circulación
Comienza con las manos planas y los dedos enfrentándote desde la base de la espina. Mueve tus manos a lo largo de toda la columna, en dirección a la cabeza.

Cuando alcances el cuello, da vuelta las manos de modo que tus dedos comiencen a masajear la parte superior de los hombros. Luego desciende hacia la parte baja de la espalda.

Cuando regreses por los costados exteriores de la espalda, vuelve las manos a la posición original. Si esto te resulta confuso, piénsalo de esta manera: si tu espalda es una mariposa y tu columna es el cuerpo, localiza la espina con ambas manos.

En la base del cuello, separa las manos y dibuja unas alas. Termina este movimiento en la base del cuerpo. Repite este movimiento circular aproximadamente diez veces.

Presionando la espalda
Presionar la espalda es, posiblemente, el movimiento de masaje más espectacular. Procura tener siempre en mente que el masaje tiene que ver con los tejidos musculares, y no con cuestiones quiroprácticas.

Teniendo esto en cuenta, el primer paso en este movimiento es encontrar los montículos de músculos que corren a lo largo de la columna vertebral. El masaje es la manipulación del tejido muscular. Es en estas crestas donde debes concentrar tu atención.

Al presionar la espalda, comienza por la base de la columna (puedes ir hasta la parte superior de las nalgas si lo deseas). Aplica presión con la palma proximal de cada mano.

Desliza tus manos a lo largo de estas cadenas musculares desde la base de la espina hasta alcanzar los omóplatos.

A diferencia del movimiento de circulación, no vuelvas tus manos a lo largo de la parte exterior de la espalda. En este movimiento, tus manos deben seguir una línea recta, como si estuvieras cortando el pasto.

Desde luego, te resultará muy sencillo saber cuándo estás haciendo bien este movimiento, porque tu pareja no podrá contener los gemidos del placer. Al menos diez movimientos son apropiados aquí.

Variantes: puedes realizar pequeños círculos a medida que subes por la espina. Usa los pulgares en lugar de la palma proximal. Rasca la espalda a medida que regresas a la base de la columna. Recurre a tu imaginación.

Amasamiento
Usa las yemas de los dedos para amasar las dos hileras de músculos que corren a lo largo y a cada lado de la columna. Estos músculos trabajan duro para mantenerte erguido y, a veces, son el único soporte existente para nuestras crecientes zonas abdominales.

Este movimiento consiste en ejercer presión con dos dedos en los espacios intervertebrales, es decir entre vértebra y vértebra. Para ello, coloca los pulgares encima de la columna en la zona lumbar tratando de localizar las salientes de las vértebras.

Una vez que hayas encontrado la primera saliente, desliza los dedos hacia arriba para localizar la vértebra superior y, en ese hueco, entre vértebra y vértebra, ejerce la presión —nunca encima de la columna—.

Para conseguirlo, separara un poco los pulgares antes de iniciar la presión, mantén los dedos unos 7 u 8 segundos y suelta poco a poco.

Busca el siguiente espacio juntando de nuevo los pulgares y cuando lo hayas encontrado ejerce de nuevo presión, recorriendo toda así la columna hasta llegar a la zona cervical.

Procura amasar a la altura de cada vértebra. Dos o tres viajes subiendo y bajando por la columna se sentirán maravillosos.

Compresión
Este movimiento también está destinado a masajear los músculos que acompañan a la columna vertebral. Ubica la palma proximal de la mano sobre los músculos largos que recorren la columna. Empuja hacia abajo.

Relaja la presión y luego sube por la espina. Has tres o cuatro pasos a lo largo de toda la columna. Este movimiento puede hacerse con ambas manos: primero por el costado derecho y luego por el izquierdo.

Amasamiento lumbar y cervical
Amasa los músculos de la zona lumbar y de la zona cervical. Recuerda que ejercer presión sobre los huesos no tendrá efectos en tu compañero/pareja. Intenta encontrar el tejido de los músculos y trabaja sobre el área. La satisfacción resultante hará que valga la pena el esfuerzo.

El pellizco
Usa los pulgares de cada mano para presionar pliegues de carne y músculo. Las manos se mueven suavemente en direcciones opuestas para atrapar la carne entre ambos pulgares. Mover los pulgares en pequeños círculos durante este movimiento es un secreto altamente recomendable.

Masaje de hombros
Para comenzar, acaricia los hombros de tu pareja, de a uno a la vez. Empieza a ejercer una suave presión desde la base del cráneo hasta los hombros y luego desliza las manos de regreso al cuello. Repite este movimiento unas 3 veces.

Ahora, ejerce una presión en forma circular con las puntas de los dedos al lado de la columna vertebral, justo abajo de la base de la cabeza.

A continuación aprieta cada hombro y suelta cada músculo del hombro. Suavemente utiliza tus puños para dar pequeños golpecitos en cada hombro. Para terminar, acaricia suavemente con sus manos.

Comienza al lado de la cara, luego deslízalas suavemente debajo de la barbilla. Finalmente, desliza tus manos alrededor del cuello. Repite este paso cuantas veces quieras.

Vaciado
Para esta maniobra coloca las manos en forma perpendicular a la espalda, a ambos lados de la columna. Comienza en la parte del cuello y poco a poco arrastra las manos hacia los hombros.

Al mismo tiempo, desciende las palmas de las manos hasta llegar a tenerlas completamente apoyadas en la piel. Debes realizar este movimiento con cierta presión para ir vaciando los vasos sanguíneos y conseguir así una renovación de la sangre en la zona.

Cuando hayas llegado al lateral de la espalda, vuelve a la columna sin perder el contacto en ningún momento y repite la maniobra, pero esta vez más abajo para ir cubriendo toda la espalda. Cuando llegues a la zona lumbar puedes volver al cuello pasando los pulgares a ambos lados de la columna.

Amasamiento de los músculos del cuello
Los músculos que corren detrás del cuello forman una suerte de patrón adiamantado. Asimismo, son músculos gruesos y suelen responder bien a los masajes con los pulgares.

Los músculos que bajan hacia la espina son más delgados, y pueden ser masajeados tanto con la mano como con la palma. Alterna entre los dedos y las palmas de las manos.

Con los dedos de las manos juntos, se presiona con firmeza haciendo pequeños círculos, desde la línea del nacimiento del pelo hasta las clavículas por delante y hasta el comienzo de la espalda por detrás. Para terminar se flexiona el cuello hacia delante y hacia atrás estirándolo suavemente sin oponer resistencia.

Tenazas en hombros
Dependiendo de si tu compañero tiene hombros gruesos o delgados, deberás ser más o menos firme. Trabaja lentamente y siente el tejido muscular alrededor de los hombros y del cuello. Atenaza tus dedos sobre las salientes del hombro. Siente el tejido muscular. Presiona la palma de la mano contra el tejido.

Calentamiento de la espalda
A esta altura, querrás terminar el masaje o, posiblemente, decidas hacer una transición a la parte frontal del cuerpo. En cualquier caso, aquí va un movimiento que te ayudará a propiciar una placentera transición.

Respira sobre tus manos para humedecerlas un poco. A continuación, junta tus manos y fricciónales vigorosamente hasta que ganen temperatura.

Luego ubica las manos calientes en la zona baja de la espalda. Realiza el movimiento varias veces. Esta técnica es altamente relajante.

Un bonito final...
Para terminar el masaje, recurre a la técnica del roce. Puedes hacerlo tocando ligeramente la espalda de tu pareja con la punta de los dedos, cubriendo todas aquellas zonas que han sido sometidas a los masajes.

Dado que todas estas áreas estarán frescamente vitalizadas, los músculos responderán a los estímulos de una manera intensa y sensual.



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