La Psitacosis es también conocida como “la fiebre del loro” que suele suceder
entre aves como palomas, pavos, gallinas, loros o canarios pero puede ser
contagiada a un humano. Por lo general la contagian a los humanos los loros, ya
que es muy común que esta ave sea utilizada de mascota, por ende conviven con
humanos en los hogares.
Pero también se puede contagiar de esta enfermedad las personas que trabajan en
mataderos de pollos y pavos o en veterinarias, ya que manipulan las aves y
pueden inhalar los desechos de sus jaulas.
La bacteria Chlamydia psittaci es la causante de esta enfermedad. Los loros
infectados, suelen tener esta enfermedad por diversas causas, como estar en
contacto con bacterias, sometidos a un alto nivel de estrés o por estar con sus
defensas inmunológicas bajas.
Estas situaciones se pueden dar todas a la misma vez cuando se contrabandean, ya
que son trasportadas por largos trayectos en terribles condiciones y hacinadas
en espacios pequeños. Formando así una incubadora de bacterias y enfermedades en
las que evoluciona esta patología.
El periodo de incubación de la Psitacosis varía de una a dos semanas y los
síntomas que presenten las aves, dependen del tipo y edad de las mismas pero
generalmente son faltas de apetito, deshidratación, diarrea, secreciones nasales
y oculares y mala apariencia ya que su plumaje se arruga.
Si encontráramos estos síntomas, debemos llevar el ave a una consulta
veterinaria, donde a través de una muestra de materia fecal se puede
diagnosticar la enfermedad.
Aunque algunas aves mueren por esta enfermedad, se puede salvar con antibióticos
recetados por el veterinario y en algunos casos, se puede salvar sin ser
medicado.
Para evitar esta enfermedad, es necesario limpiar la jaula del ave de sus
excrementos, para que no se sequen y puedan ser aspirados.