Término y prematurez
Muchos partos prematuros podrían evitarse si la mujer embarazada pudiera conocer
algunos síntomas que pueden estar anunciando el adelanto del nacimiento. Y
también cuando ella y su pareja conocen las situaciones y hábitos de mayor
riesgo para el feto y deciden evitarlas. Pero, ¿a qué llamamos parto prematuro?
Es el nacimiento que ocurre cuando una mujer comienza el parto 3 semanas o más
antes de la fecha prevista para el nacimiento del bebé. Esta se calcula a 40
semanas de haberse producido la fecundación, pero se considera también normal un
margen de 2 semanas antes y después de esa fecha. ¿Por qué? Porque existe
siempre la posibilidad de que esa fecha probable de parto esté calculada en base
a un error de información.
El primer datos a tener en cuenta para ese cálculo es la fecha de la última
menstruación (FUM), aunque éste puede ser un poco incierto cuando no se recuerda
con exactitud, o un sangrado dentro de un embarazo temprano pudo confundirse con
una menstruación, etc.
La ecografía y el dictamen del obstetra presentan un carácter más certero, pero
siempre estamos hablando de métodos indirectos. Hasta el nacimiento del bebé no
se puede determinar con exactitud su verdadera edad gestacional luego del examen
físico y neurológico del neonatólogo.
Saber cuidarse
Lo primero que una futura mamá debe saber es que durante el embarazo hay muchos
exámenes que necesita hacerse periódicamente por su propio bien y el del bebé.
Luego de la primera consulta, apenas se tiene sospecha de estar embarazada, la
mujer deberá asistir a las visitas prenatales y hacerse los exámenes de rutina
que aconseje su médico.
Una causa de parto prematuro suelen ser las infecciones, causadas por distintos
agentes infecciosos. Ante el menor síntoma de irritación o dolor al orinar, la
embarazada debe realizar una consulta con el ginecólogo para prevenir esa
posibilidad. Además, las infecciones que ocurren durante el embarazo deben ser
tenidas muy en cuenta, dado que las mismas pueden producir alteraciones en el
organismo de la mujer, en la evolución del embarazo y en el desarrollo fetal.
¿Qué pasa con el alcohol? Todo lo que una embarazada coma y beba durante el
embarazo beneficia o afecta a su bebé. Si bebe alcohol, esto puede apurar el
parto o, de lo contrario, dañar el crecimiento de su bebé, pudiendo desarrollar
problemas emocionales y físicos que quizás lo acompañen por el resto de su vida,
denominados síndrome fetal alcohólico.
Lo mismo podríamos decir respecto del uso de tabaco y, más aun, del abuso de
drogas ilegítimas que podrían adelantar el parto.
En cuanto a la alimentación, en la mujer se produce durante el embarazo una
mayor demanda de nutrientes, destinada a satisfacer las necesidades básicas
tanto de ella como del bebé que se está formando. Aquellas mujeres que se
alimentan en forma deficiente durante este periodo, pueden presentar mayores
complicaciones que las que están bien nutridas.
También puede ser una fuente de problemas someterse a grandes esfuerzos. Esto no
quiere decir que una embarazada no pueda realizar muchas actividades que antes
hacía, pero deberá tratar de no cansarse en exceso. Si las actividades de la
casa y el trabajo son demasiadas, ella deberá pedir ayuda de su familia u otros
allegados.
Por último, el embarazo adolescente presenta un riesgo mucho mayor que el de
mujeres jóvenes, tanto para la mamá como para el bebé. En ambos casos se
advierten mayores complicaciones y un índice más alto de mortalidad.
¿Qué hacer?
Hay un conjunto de señales fácilmente reconocibles que pueden indicar si una
mujer está en parto prematuro. Hay que poder estar atentos a la aparición de
cualquiera de ellas, pero también es necesario no alarmarse en exceso ni
prestarle a la situación más importancia de la debida. Muchas parejas,
incluyendo a la embarazada y su compañero, pero también a otros familiares
cercanos o amigos, sienten demasiada ansiedad, sobre todo ante la llegada de un
primer hijo.
Las señales que pueden advertirnos sobre un parto prematuro son varias. Si se
produce un sangrado, estamos ante una señal que no podemos dejar pasar sin
consultar de inmediato con el especialista. Lo mismo cuando gotea líquido de la
vagina de la embarazada. Esta situación puede evidenciarse con la pérdida de
líquido claro, rosado o marrón.
Ciertos dolores, como los cólicos típicos que la mujer siente durante la
menstruación, también son una señal de alerta. Habrá que prestarle también la
debida atención. Otros, como el dolor de barriga con o sin diarrea, o un dolor
profundo en la parte baja de la espalda, también pueden ser una advertencia.
Otra situación de alerta es la sensación de que el bebé está empujando dentro
del vientre, la cual no se siente de la misma manera que cuando él se mueve
naturalmente.
Ante la presencia de contracciones que ocurren cada 10 minutos o más
frecuentemente es necesario recostar a la embarazada a fin de que pueda
relajarse más fácilmente. Si después de una hora los síntomas continúan, la
consulta debe hacerse sin demora. Si las contracciones pasan, igualmente podrá
hacerse una consulta no que será menos importante.