La nanotecnología ha permitido a un grupo de investigadores del Instituto
Tecnológico de Estocolmo (Suecia) crear un nuevo tipo de papel con 1,6 veces
mayor resistencia a la tracción, o sea, que aguanta un mayor estiramiento sin
rasgarse.
Entre las posibles aplicaciones prácticas de este nuevo papel se encontrarían
las médicas, pues podría emplearse como andamiaje para facilitar el crecimiento
de tejidos u órganos de reemplazo y también sería una interesante alternativa a
las actuales bolsas de plástico, pues sería biodegradable y no se rompería con
la facilidad con que lo hacen las actuales bolsas de papel.
Citando al Daily Tech, el nuevo material estaría compuesto de hilos de celulosa
de tamaño molecular. Pese a que esa escala la celulosa es más resistente que el
acero o el vidrio, el papel está compuesto por partículas más grandes, lo que le
convierte en un material fácil de romper, con una resistencia a la tracción de
30 megapascales (MPa).
El hierro tiene una resistencia de 130 megapascales y el papel más resistente
fabricado hasta la fecha de 103 megapascales. Sin embargo, el nuevo material
tendría una resistencia a la tracción de 214 megapascales.
La ventaja de este nuevo material sobre otros como el hierro está en que la
celulosa es un material orgánico muy abundante por lo que, pese a requerir un
tratamiento extra para formar los microhilos de celulosa, puede tener unos
costes de producción muy competitivos.