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| Finalizamos la serie de articulos que intenta reflexionar sobre la respuesta a tan inquietante pregunta: ¿De donde salió todo? La cuestión como se apreciara no es tan fácil como una simple gran explosión. |
| LAS SUPERCUERDAS CÓSMICAS. (3) ¿De donde venimos y hacia donde vamos?
Eduardo Mendoza P. Empz1@canal3.com.gt Guatemala, Guatemala C.A.
Si meternos en las profundidades del universo profundo es una invitación a la locura, la inmersión en el mundo de las subpartículas es una aberración y la demencia total. En los dos artículos anteriores llevamos al lector hacia la existencia de elementos infinitesimales, más pequeños que el átomo y sus integrantes el electrón y el protón. Los físicos fueron más allá y descubrieron un universo más pequeño, el de la partículas subatómicas y de salto en salto llegaron hasta los “quarks” De nuevo hay que recordar que estas extrañas cosas , “aparecen de la nada y vuelven a la nada” Esto provoca la pregunta: ¿Existe algo aún más pequeño? Lo anterior podría parecer igual a lo que los astrónomos se vienen preguntando: ¿Existe algo más allá? En 1985 un físico revolucionario de Princeton se plantó frente a decenas de los mejores del mundo y dicto una magistral conferencia sobre una nueva forma de ver el universo. Ed Witten hablo por primera vez sobre algo que sería la ultima estructura de la materia. En otras palabras lo que estaría bajo los quarks, él las llamo “las supercuerdas” Imaginarlas es imposible, además son más pequeñas, que lo más pequeño hasta hora pensado. Trabajemos con un ejemplo: el núcleo de un átomo es diez a la veinte potencia más pequeño que la tierra donde vivimos. La supercuerda es diez a la veinte más pequeño que un núcleo atómico. Los mismos físicos tienen problema al desear crear una imagen mental de esas extrañas cosas. Lo cierto es que cada vez nos distanciamos más de lo que vemos y tocamos. Lo cierto del asunto es que las cuatro fuerzas básicas que mueven el universo, como la gravedad (incomprensible aún), podrían tener su origen allí.
LA CABEZA NOS DA VUELTAS.
La física de hoy tiene varios niveles y hasta este momento estaríamos en el primero. El segundo reto es el estudio de la relación entre los campos de energía y estos insólitos objetos, las subpartículas, la llamada “simetría”. El tercer nivel es la relación de los grupos de simetría y la pregunta: ¿Cómo se interpretan en el espacio, no en el de tres dimensiones, si no de diez? Recordemos que no estamos hablando de una novela de ciencia ficción, es de hipótesis planteadas por científicos de mente abierta y receptiva. Así llegamos al cuarto nivel, por ahora el ultimo, el mundo de las supercuerdas. Estas y su comportamiento provocarían la aparición de grupos de simetría y vuelta al inicio pues se relacionarían con las fuerzas de la materia, lo cual explicaría el comportamiento de las subpartículas atómicas y luego de los átomos. Pensar que una supercuerda es pensar en una especie de lazo que se curva y se mueve en un espacio de diez dimensiones de simetría y esto es prácticamente es no decir nada. Si todo esto que manejan hoy los físicos renegados es cierto, la cuestión del origen del universo no es tan sencilla como lo sería una simple explosión de una petardo navideño universal. Vivimos entonces en una espacio de nueve dimensiones espaciales y una temporal. La teoría de la supercuerdas es la gran candidata a la “Gran Unificación”, la cual pretende reunir las cuatro fuerzas básicas en una sola formulación (Schwartz y Geen). La gran explosión no surgió de un indefenso átomo de hidrógeno, si no fueron las supercuerdas las que colapsaron y se compactificaron desapareciendo seis de las diez dimensiones. Así quedaron solo cuatro, tres espaciales y una temporal. Pero aun así: ¿donde están ahora las seis que desaparecieron de nuestra vista? Sencillo, formamos parte de ellas, pero son impenetrables ya que se encuentran mezcladas en un espacio extremadamente pequeño el cual para poder viajar por ellas se necesitaría crear un agujero de gusano. Lo más fantástico es que pareciera que en forma natural o por algún designio de una voz en la oscuridad , a veces surgen y se reúnen todos en el espacio de la punta de una aguja. Miles de millones de ellos apretados y por allí estarían siendo succionados , como cuando se echa el agua de un retrete, objetos de este mundo, al menos del que hoy vemos. Es aquí donde reiteramos que no es tan fantástico lo que vemos sobre nuestras cabezas, si no lo que no vemos bajo nuestros pies. Si alguien ahora nos preguntara y… después de todo este alboroto: ¿qué? ¡La energía… la energía! Quizá la frase: ¡Que la fuerza te proteja!, en la serie “Star Wars” resulte después de todo cierta. Está fuerza de creación daría lugar a otras dimensiones y esta es otra de las hipótesis malditas, la pluralidad de universos. Así que de ahora en adelante a lo mejor ya no tengamos necesidad de telescopios para encontrar el origen de todo lo que vemos , si no de grandes microscopios.
Por Eduardo Mendoza P. Publicado Martes, Noviembre 13, 2001 Escribe artículos en esta revista, si deseas publicar algún texto acorde con los temas de esta web envíalo que con gusto le publicaremos. |