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| No cabe la menor duda para quienes nos identificamos con la libertad y respetamos la labor de héroes como Rigoberto, que a través de la historia en este plano Tierra su legado estará siempre alumbrando a que otros se identifiquen con la misión que le corresponde |
| “Las flores de mi jardín estarán marchitas, mientras exista sangre en las venas del tirano miserable” Rigoberto López
EVOCACIONES, RECUERDO, IDENTIFICACION No cabe la menor duda para quienes nos identificamos con la libertad y respetamos la labor de héroes como Rigoberto, que a través de la historia en este plano Tierra su legado estará siempre alumbrando a que otros se identifiquen con la misión que le corresponde
y ayuden a que otros transeúntes vivan en democracia y sepan aprovechar correctamente la vida en pro de logros que ayuden a crecer, alimentar al espíritu con líneas de servicios que garanticen libertad, amor, fraternidad.
Tuve la oportunidad de conocer a Rigoberto en mi juventud, a un héroe, plenamente identificado con su misión, un joven nicaragüense que se había creado dentro de una dictadura Somocista que mantenía anclado a un país en donde la pobreza, la miseria, el atraso cultural, se manifestaban como flagelos, deteriorando la calidad de vida de todos aquellos que habían nacido en este territorio.
Rigoberto , de un barrio, pobre, pero rico en grandeza, propio de los héroes cuando se han desligado de las apetencias materiales, y se identifican con el servicio de darles la oportunidad a todos de con dignidad, justicia, libertad.
Pero quién es Rigoberto López, al respecto se ha escrito: que nació el 13 de mayo de 1929. Hijo mayor de cuatro hermanos Salvador, Efraín y Margarita, fruto de las relaciones de su madre Soledad López Calero, vecina del barrio de El Calvario de la ciudad de León, mujer sencilla y hacendosa, con el médico Julio Barreto, profesional muy conocido en la ciudad; relaciones que por sus características y circunstancias recuerdan los casos paternos de Sandino y Carlos Fonseca Amador.
Para los amigos de vecindario y para la mayoría de los que lo conocían en León, se trataba de un muchacho moreno, de buena estatura, sano, fuerte, amigo cariñoso, contador comercial y taquimecanógrafo, compositor de canciones románticas, músico violinista del conjunto “Buenos Aires” , un poco sastre, tipógrafo y colaborador frecuente de los diarios “El Cronista” y “El Centroamericano”. Rigoberto estudió primaria en el colegio de monseñor Augusto Oviedo y Reyes “Dulce nombre de María”. En sus días libres, jugaba pelota con la muchachada de los alrededores y asistía al estadio local a recrearse viendo béisbol. Solía vérsele en compañía del periodista Armando Zelaya Castro,de cuya hermana , era enamorado
Joven intrépido, como miembro del conjunto “Buenos Aires”, compuso varias canciones, una de las cuales la dedicó a la señorita Caridad Pérez, según nos relata el veterano cantante leonés Róger del Moral, uno de sus muchos amigos, presente en la Casa del Obrero la noche de “fin de fiesta” del 21 de septiembre. Rigoberto, sin embargo, para los familiares que le conocían íntimamente era un muchacho callado, de intensa vida interior, obsesionado por la lectura y particularmente por la poesía de Rubén Darío y por otros poetas nicaragüenses, así como por la música de los grandes maestros, especialmente por la de Beethoven. Se encerraba en su cuarto de la casa materna a concentrarse en la lectura de sus libros amados, y a redactar sus versos del alma, los que nos dejaría como testimonio de su sensibilidad y de su pasión redentora.morado. No nos debe sorprender que se escriba de él, que este muchacho de excepción señale: “Se puede dar la vida por un ideal que llene el vacío que llevamos adentro”. Y más cuando con determinación escribe: “Las flores de mi jardín estarán marchitas, mientras exista sangre en las venas del tirano miserable”
Rigoberto López Pérez “predijo” las secuencias finales de su vida, segundos antes de su muerte, en su extraño poema en cinco estrofas de cuatro versos “La confesión de un soldado”,
Dos veces llegó a donde yo vivía a visitar a un amigo, a fin en la poesía y a compartir un poco de música con mi abuelo, especialmente la clásica y ambos tocaban él con su violín y mi abuelo con el piano. Se quedaba una hora, conversando, hablando de poesía, de la realidad política del país, de sus inquietudes, era como un escape a ese torbellino de pensamientos que afrontaba, al ver a un país bajo una dictadura que no le permitía despegar y favorecer a sus habitantes.
Rigoberto como es sabido, en la carta dirigida a su madre ante la decisión de dar su vida por la libertad de Nicaragua, manifestó pensamientos que jamás pueden ser olvidados, entre ellos: Aunque usted nunca lo ha sabido, yo siempre he andado tomando parte en todo lo que se refiere a atacar al régimen funesto de nuestra patria y en vista de que todos los esfuerzos han sido inútiles para tratar de lograr que Nicaragua vuelva a ser (o sea por primera vez) una patria libre, sin afrenta y sin mancha, he decidido aunque mis compañeros no querían aceptarlo, el tratar de ser yo el que inicie el principio del fin de esa tiranía. Si dios quiere que Perezca en mi intento, no quiero que se culpe a nadie absolutamente, pues todo ha sido decisión mía.
Lo mío no ha sido un sacrificio sino un deber que espero haber cumplido. Si usted toma las cosas como yo las deseo, le digo que me sentiré feliz. Así que nada de tristeza que el deber que se cumple con la patria es la mayor satisfacción que debe llevarse un hombre de bien como yo he tratado de serlo. Si toma las cosas con serenidad y con la idea absoluta de que he cumplido con mi más alto deber de nicaragüense, le estaré muy agradecido.
A los 17 años escribía: “...echaré al mundo mi inspiración donde rodaré yo con alma y corazón”. “¡Señor, Señor, Señor!/ calma mi acerbo dolor/ y dame un poco de armonía/ para calmar la melancolía/ que hay en la pobre alma mía”. Serán cristalinas notas sonoras/ las que saldrán vibrantes de las trompetas/ cuando lleguen las horas de las horas/ y en el cielo se aparezcan escuetas y potentes”, para terminar preguntando con vehemencia y hasta desolada desesperación: “OH, libertad, libertad, libertad, dónde estás?
Rigoberto fue muy insistente con la eliminación del dictador quien poseía una fortuna de más de 100 millones de dólares y trato de eliminarlo en varias oportunidades, que como lo reseña el periodista José Adán Silva, Antes que le disparara, Rigoberto López Pérez había seguido a Somoza a San Jacinto el 15 de septiembre y a la Convención en el Teatro González el 21 de septiembre.
En abril del mismo año había ido a Panamá donde Somoza participaría en una cumbre continental de mandatarios de América. El día que falleció Rigoberto masacrado por los cascos de acero de la guardia personal, murieron otras personas, producto de la descarga de ametralladoras que los guardias perpetraron.
Cabe señalar que era un complot pero a la hora de llevarse acabo solamente actúo Rigoberto quien jamás se hecho para atrás, y tras la muerte de Somoza más de 500 personas fueron encarceladas y torturadas bajo sospechas de conspiración contra el fallecido presidente. Tres de los principales miembros del complot de Rigoberto López Pérez —Edwin Castro, Ausberto Narváez y Cornelio Silva— fueron asesinados a balazos “tratando de huir” de la cárcel. Otros 12 murieron por efectos de las torturas tras salir de las cárceles, entre ellos el periodista Rafael Corrales Rojas, quien estaba a la par de Somoza cuando le dispararon.
Para muchos es válida la declaración de Danilo Aguirre, que estará en la mente de los nicaragüenses libres, que la acción de Rigoberto es una acción de legítima defensa. Una acción del pueblo de Nicaragua en legítima defensa contra la dictadura que lo oprime, que lo mata, lo entrega al extranjero, lo manda al exilio, entonces Rigoberto asume ese papel de legítima defensa y actúa en consecuencia, pero además, el doctor Aguirre expresa “No todos los magnicidios pueden catalogarse en la categoría de legítima defensa de un pueblo contra una dictadura, solamente aquellos que son convalidados por la historia, que es el caso de Rigoberto”.
Por:Joshuamori
Por Joshua Iazzi mailto:joshuamoria@hotmail.com Publicado Jueves 26 de Abril de 2007 Escribe artículos en esta revista, si deseas publicar algún texto acorde con los temas de esta web envíalo que con gusto le publicaremos. Si deseas convertirte en editor o co-autor de esta revista infórmate aquí. |