Por : Francisco Arias Solis
aarias@arrakis.es
El paro no hay quien lo pare.
Pero yo sé quien pare al paro.”
Gloria Fuertes.
EMPLEO INSUFICIENTE Y DE MALA CALIDAD
El panorama del mercado de trabajo español es desolador. Se ha apostado por un modelo
profundamente equivocado basado en la flexibilidad externa, contratar y despedir con mayor
facilidad, no mantener el empleo estable, no dar formación al trabajador, deprimir los salarios,
etc. Como consecuencia de ello, el empleo en nuestro país arrastra tres grandes lacas: es
insuficiente, precario y de mala calidad.
En España el coste laboral se encuentra entre los más bajos no sólo de la Unión Europea sino de
la OCDE; el nivel de cotizaciones está por debajo de la media europea, sobre el PIB; la
protección por desempleo es de las más bajas, con las únicas excepciones de Italia y Grecia; el
fraude fiscal es muy elevado, aproximadamente el 5,5% del PIB, según la estimación del
Instituto de Estudios Fiscales; y encima, tenemos la tasa desempleo más alta de Europa. ¿Cómo
hemos llegado a esta situación?
En nuestro país, se ha producido un abuso de las modalidades de contratación temporal que ha
provocado múltiples efectos negativos en todos los ámbitos: el económico, el social, y el
relacionado con los recursos públicos.
El elevado volumen de trabajadores temporales ha convertido el empleo en un elemento del
ajuste empresarial; la incertidumbre sobre el futuro laboral junto a los bajos salarios de los más
de tres millones de trabajadores temporales debilitan la consolidación del consumo familiar y,
por tanto, frenan la demanda interna y la temporalidad desincentiva la inversión empresarial en
formación de trabajadores que no son estables.
Otros efectos negativos de la precariedad son: el aumento de la siniestralidad laboral, la
dificultad para acceder a las pensiones, en condiciones equivalentes al resto de los trabajadores,
la dificultad de acceder a una vivienda, las peores condiciones de trabajo y la percepción de
salarios más bajos, etc. La inestabilidad laboral genera dependencia, dificulta el desarrollo
personal y obstaculiza el desarrollo de una carrera profesional normal debido a la duración
limitada de la permanencia de los trabajadores eventuales en las empresas.
Por otro lado, los contratos temporales y su remuneración están provocando una aminoración
creciente en la financiación del sistema de Seguridad Social y en el sistema fiscal.
La elevada temporalidad, la rotación que conlleva y la gestión del empleo por parte de las
empresas provoca una sobrecarga extrema en los sistemas de protección social. Es decir, se están
asumiendo socialmente costes que son particulares y no debe olvidarse cómo esta sobrecarga se
utiliza para justificar recortes en las prestaciones.
Este esquema laboral desarrollado en España, a lo largo de más de una década, no es sostenible.
Sus costes económicos, sociales y humanos son tremendos y los perjuicios que se anunciaban
para largo plazo ya son visibles y superan con mucho las supuestas ventajas. De hecho algunos
planteamientos irresponsables del estilo “es mejor un empleo precario que ninguno” se han
demostrado falsos e inaceptables.
En estos años hemos “conseguido” encabezar todos los récords negativos. Según datos de la
Unión Europea tenemos la menor tasa de actividad y, al mismo tiempo, la mayor tasa de paro;
somos los primeros en tasa de desempleo masculina, femenina, de jóvenes y de mayores; somos
los últimos en el nivel de empleo de los hombres y de las mujeres; los que mayor proporción
tenemos de trabajadores no cualificados, tantos masculinos como femeninos; los que tienen
mayor tasa de precariedad; y los primeros en inestabilidad laboral y rotación de la mano de obra
en todos los sectores económicos.
Además los cambios de empleo en España son los más elevados de Europa, algo más del 25% de
los trabajadores españoles no logra mantenerse en el empleo durante un año (en el sector
privado, actualmente, casi la mitad de los asalariados llevan menos de un año en su puesto de
trabajo): las jornadas laborales medias habituales son las más largas, después de las portuguesas
y somos el tercer el país de la Unión Europea, tras Portugal e Italia, con el porcentaje de
asalariados con retribuciones inferiores al umbral de la pobreza.
No es posible continuar y profundizar en un modelo que no sólo no ha reducido el paro como era
de esperar en unos años de crecimiento económico sino que ha provocado una gran
precarización, por eso, se hace menester un modelo que priorice el empleo estable y de calidad.
La reactivación del consumo de las familias es imprescindible para el incremento del empleo.
También es preciso redoblar el esfuerzo de inversión pública en infraestructuras, viviendas y
medio ambiente y favorecer la inversión productiva frente a la especulativa. Otras de las
condiciones que favorecerían la creación de empleo son: la aplicación de una política industrial
capaz de incrementar la competitividad de las empresas, la reducción de las inflación poniendo
en práctica políticas estructurales de precios, redistribuir el tiempo de trabajo, aumentar el gasto
de investigación y desarrollo tecnológico, incrementar la inversión en formación, mejorar la
calidad, el diseño y la gestión empresarial. Y como dijo el poeta: “Porque vivimos a golpes,
porque apenas si nos dejan / decir que somos quienes somos, / nuestros cantares no pueden ser
sin pecado un adorno. / Estamos tocando el fondo”.
Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
e-mail: pazylibertad@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
Siempre podemos hacer algo por la Paz y la Libertad
Aviso: Se ruega a los poetas que participen en el IV Festival Poético por la Paz y la
Libertad, cuya convocatoria figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/poemaIV.htm
Invitación que se hace extensiva a los colegios para que también todos los escolares del mundo
pongan en el corazón de los valores universales la paz y la libertad.
Gracias