Por : Jorge Almazán
aerojorge@hotmail.com
Soy un estudiante de Ingeniería Aeronáutica que, como la mayoría de los españoles, atiende con desazón la problemática suscitada en torno a la congestión de algunos de nuestros aeropuertos (en particular el de Madrid-Barajas, donde es más notoria), originada por el fuerte crecimiento del tráfico aéreo y la liberalización del sector.
La crisis no sólo afecta al paciente pasajero que sufre la demora de su vuelo, lo cual ya justificaría el intento de dar una solución óptima; quiero recordar que además, el sistema de transporte de un país desempeña un papel clave en su crecimiento económico por su capacidad de generación de economías externas, y más el transporte aéreo, teniendo en cuenta la tendencia de ascenso de su cuota de mercado en los últimos años. Por ello el problema aeroportuario es delicado y de gran trascendencia y exige un estudio más intenso del que se está llevando a cabo hasta ahora.
Hoy, las soluciones que se tratan para cada aeropuerto con déficit de capacidad son tres : Ampliarlo, construir uno nuevo para utilización simultánea con el actual, o construir otro para que lo reemplace completamente. Para Madrid-Barajas se ha pensado en que lo más viable era hacer un aeropuerto nuevo (en Campo Real ), pero como ello puede llevar unos 10 años, se seguiría operando en Barajas y haciendo las ampliaciones necesarias durante este tiempo. Así, el Plan de Infraestructuras 2.000-2.007 prevé ya una inversión de cerca de 600.000 millones de pesetas destinada a los aeropuertos de Madrid y Barcelona.
La mejora actual de estos aeropuertos de mayor afluencia, llevaría en el futuro a la desaparición natural de la mayor parte del resto de aeropuertos por no prestar servicio necesario (hoy los aeropuertos españoles con superávit no superan ya el 25%). En consecuencia los más grandes acapararían todas las rutas internacionales y nacionales de aeropuerto a aeropuerto interior. Podríamos vaticinar que estos 'núcleos' serían Madrid, Barcelona, Málaga, los de las islas y algún otro. Cuando esto sucediera, el servicio de transporte ferroviario (alta velocidad) y 'por carretera' estarían suficientemente integrados con el aéreo, de forma que el avión dejaría de ser competitivo frente al tren en distancias interiores y los 'núcleos' se concentrarían en los vuelos internacionales. Para este tiempo el Estado se plantearía la privatización de los aeródromos (si es que todavía no están privatizados) o la segregación de las 'irradiaciones' de cada 'núcleo', es decir, el reparto de las rutas entre los distintos aeropuertos para hacer más eficiente la red de transporte y la posterior privatización.
Como ven, aunque la estrategia de solución no parece ser mala, quiero presentarles otra alternativa que no se ha tenido en cuenta y que según mi parecer es todavía mejor:
Lo primero a tener en cuenta es la pieza clave que jugará en el transporte interior el tren de alta velocidad, el trazado de sus vías y estaciones, de incipiente construcción, deberán diseñarse de forma que estén muy bien integradas con los aeropuertos y dar cabida al transbordo directo. En la actualidad el AVE es más eficiente que el avión en distancias de hasta 300 Km. y hemos de pensar que en un futuro no muy lejano esta distancia llegará a ser todo el ancho peninsular. En segundo lugar hay que contar con la estructuración netamente radial del sistema de transporte español actual. Y en tercer lugar, no hay que olvidar la importancia del turismo de periferia de cara al extranjero.
En base a los anteriores factores, se seleccionarían unos aeropuertos neurálgicos de la periferia (Santiago, Santander, Zaragoza, Barcelona, Valencia, Málaga, Sevilla, y algún otro).Estos aeropuertos se dedicarían exclusivamente a actividad internacional y a vuelos entre los otros 'núcleos' periféricos. Pero las rutas estarían estratégicamente segregadas según su posición relativa en el mapa. Así por ejemplo Sevilla y Málaga se encargarían de las rutas a América del Sur y África; Barcelona y Valencia a Asia y Europa Oriental; Zaragoza y Santander a Europa Occidental; Santiago a América del Norte). Por otra parte, el aeropuerto de Madrid-Barajas se dedicaría al transporte nacional.Por ejemplo, un pasajero que quiera ir a Buenos Aires desde Madrid tomará un primer avión que le lleve hasta Sevilla, y desde ahí otro que le lleve a su destino. En las Islas se conservarían los aeropuertos importantes con vuelos internacionales y a la península.
En conclusión, algunas de las ventajas del sistema que propongo son: Es más fluido; el reparto de la riqueza sería más equitativo entre las distintas regiones españolas; no harían falta grandes inversiones de ampliación como las que serían necesarias en Madrid -Barajas con la otra solución; las compañías aéreas y aeropuertos podrían especializarse a los distintos tipos de vuelos y pasajeros en cada aeropuerto; la saturación de Madrid-Barajas se estabilizaría debido al fenómeno que escribí de la presencia del AVE y no quedará cerrada la posibilidad de privatización de los aeropuertos periféricos.
JORGE ALMAZÁN ACEBO
DIRECCIÓN:
Colegio Mayor S. Agustín
Avda. Séneca, 7
MADRID
Tlf.:91 550 51 94
e-mail: aerojorge@hotmail.com