Por: Floyd Holdman
Enviado por Gonzalo Barreto
En cierta ocasión una garrapata no hallaba como cruzar un puente colgante que atravesaba un abismo.
De pronto apareció un elefante y la garrapata le solicitó el favor para cruzar el puente, el paquidermo gentilmente accedió y la garrapata se colgó de una de sus gigantescas orejas.
A medida que avanzaban por el puente, éste se estremecía ante el
peso del animal, al llegar al otro extremo, la garrapata descendió diciéndole al
elefante:
¿Te fijaste cómo hicimos estremecer el puente?
Moraleja: No debemos creernos autosuficientes, a veces necesitamos de alguien más capacitado que nosotros para poder estremecer el puente.
Floyd Holdman