Por : Sergio Valdivia Correa
serval@iname.com
Acaba de realizarse la presentación de los resultados del
proyecto "genoma humano" con el descifrado de prácticamente la
totalidad de nuestro código genético, nuestro "libro de la vida. Las
expectativas para la humanidad en los próximos diez años son notables:
tratamiento de la mayoría de las enfermedades hoy incurables, prevención de
enfermedades, más años de vida y otras.
Los datos del mapa del genoma humano son tantos que si se leyera cada genoma a
razón de una letra por segundo durante las veinticuatro horas del día se
tardarían cincuenta años en leer este llamado "libro de la vida".
Gracias a la velocidad de procesamiento de los modernos computadores ha sido
posible hacerlo en mucho menos tiempo.
Se trata de una investigación muy interesante no sólo por los avances científicos,
sino porque reunió a la comunidad científica de varios países y porque, tanto
ellos como las autoridades gubernamentales involucradas, han destacado que este
conocimiento es patrimonio de toda la humanidad. Tanto es así que hoy por
Internet cualquier investigador de cualquier lugar del mundo puede acceder a los
resultados de las investigaciones.
Esto producirá un cambio profundo en la humanidad en cuanto a su salud. Pero
también en otro sentido, que no se ha destacado hasta ahora. La mayor
expectativa de vida –más allá de cien años- provocará un violento aumento
de la población de tercera edad (¿o cuarta edad?), mayor población pasiva, es
decir, que no esté trabajando. Esto dejará obsoletos los actuales sistemas de
previsión y retiro. Ya es difícil para la población activa tener los recursos
para mantener a la pasiva, por lo que en un futuro así tendrá que pensarse en
otro sistema.
Además, las personas mayores necesitarán actividad, recreación y educación.
Hay que ocuparse de su calidad de vida. No pueden ser una carga para la sociedad
sino que, muy por el contrario, deben ser un aporte.
El proyecto genoma humano ha mostrado que compartimos el 90% de los genes con
los demás mamíferos. También que lo que nos diferencia de otros seres humanos
alcanza solamente a algunas diezmilésimas de código genético y que no hay
diferencias de genes entre las razas. Esencialmente, somos todos de la misma
especie: seres humanos. (Yo diría, seres espirituales con un cuerpo humano). Es
como para ponerse más humildes.
Imagino que en un mundo así que se nos viene encima, la solidaridad será una
clave fundamental para que los recursos alcancen para todos y para que nos
ocupemos de los mayores. La otra clave es la comunicación, para impedir que se
produzcan más brechas generacionales de las que ya hay. Además, será
necesario comprender las necesidades y motivaciones de personas de muy diversas
edades.
Visualizo un triángulo formado por la solidaridad, la comunicación y la
comprensión. Todo energizado por el amor que, más que nunca, tendrá que ser
llevado a la práctica cotidiana.
Imagino muchas instituciones, clubes y organizaciones fortalecidos y dedicados a
propagar por el mundo la solidaridad, la comunicación y la comprensión,
teniendo espacio para las jóvenes y para los viejos, todos unidos mejorando su
propia calidad de vida y la de los demás.
Cordialmente,
Sergio Valdivia
serval@iname.com
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