EXISTENCIA
Por: I. Gray Milsztain
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EXISTENCIA
Había una vez cierto Rey... que gobernaba la tierra hasta donde el horizonte llegaba y más allá de éste, que blandiendo su acero conquistó las más extensas llanuras del Asia Oscura y la América naciente. Desde la América olvidada decían hasta la Europa. Dicho Rey murrio.
Contaron las letras que el poder del rey se basaba en una estratégia mágica, en una visión infinita del campo de batalla, capaz de enfrentar todo frente de adversidad, y repeler todo ataque que se dirija hacia el centro de su ejercito
Desde donde el sol nacía, hasta donde se ponía, allí estaban los ojos de su ejercito. Sus hombres, al mismo tiempo veían desde donde la sombra del atardecer se refleja, hasta donde la sombra del amanecer es igualmente espesa. Un bloque, una portentosa arma de aniquilar parecía ser su ejercito. No vayas mas allá de la sombra... se decía cuando sólo el sagrado fuego daba luz. Pues allí vive el Rey...
La historia comienza con un Príncipe, y aprendiz de guerrero, criado en un país sin soberano, bajo las leyes de mil antiguos reinos. Había escuchado en su infancia sobre el Rey y preguntó a su padre por qué habría de existir Reino y reyes mas grandes que ellos y los suyos. No obtuvo respuesta de voz alguna, la respuesta fue silencio. Sintió vacío el oído ante la falta de respuesta y entendió que las cosas no eran como él las veía.
Fue rey, paso el tiempo y el príncipe fue rey de su pequeño imperio y quiso crecer, y ser agua para la sed de sus pueblos. Mas allí afuera existía un demonio, una maquina hija del mal que conquista reinos, que corta sus cabezas apenas los ejércitos cruzan la oscuridad del día.
Ante el peligro consultó los oráculos de los números, descubrió lo mágico de las cifras, y el caos ordenado de las formas. Durante años estudio y comunico inesperadamente a su ejercito que se moverían desde donde la pequeña estrella roja, hija de Marte, aparece, hacia la blanca gota de la luna, en el momento en que ambas aparezcan opuestas en el firmamento, sólo cuando escucharen ir o venir, de derecha o izquierda, muy cercanos los caballos del ejercito del Rey.
El ejercito del príncipe penetró de lleno, hasta el centro, y más allá de este, en el gran ejercito de las sombras. Desbarato toda defensa y rompió toda estructura en el horizonte infinito del Rey, se adueño con esfuerzo, con sangre, pero con facilidad del territorio que ahora conquistado agregaba horizontes, siempre, infinitos a cada paso e interminables en cada uno. Cierto soldado dijo Estoy pensando en algo nuevo... se llama diagonal.
I. Gray Milsztain -