FANTASIA PARA UNA HISTORIA DE AMOR

VOLUNTAD DIVINA


Por : I. Gray Milsztain
bolo@ciudad.com.ar


El sol nacía por el Este y no era otro día, no existía el tiempo. Dios pensó una eternidad hasta la iluminación, faltaba un incentivo, una competencia. Creyó Dios que la idea era divertida, crear nuevos animales capaces de modificar su creación, capaces de hacerla aún mas bella o tal vez destruirla.

Y escribió dios:

"Crearé cuatro puntos en el planeta, los llamaremos Norte; Sur; Este y Oeste. Serán útiles para la competencia y guiar a los animales. Y habrá la misma distancia entre el Norte y el Sur, que entre el Norte y el Oeste. Y será la misma distancia que entre el Este y el Oeste." 

Y vio Dios que era bueno.

"El primer competidor será fuerte, pero no tanto como las bestias salvajes, caminará en dos patas, sus alimentos serán los vegetales, las frutas y todo animal que pueda alcanzar." "La supervivencia será la iniciativa. Para la supervivencia va a necesitar la comprensión y tras la comprensión vendrá la creación. La virtud depende sólo de él. Su lenguaje será universal, comprenderá y será comprendido por todos los animales."

Y vio dios que era bueno. Creó el primer hombre en el hemisferio Norte, donde aún no existía el frío.

Pensó Dios en el oponente, seria difícil aún para El, ni siquiera tenía claros los objetivos del juego. Resultaba divertido crear, y creó la segunda maravilla, la mujer. Un animal precioso, delicado y perfecto como oponente.

"Su andar será similar al del hombre, sólo dos patas y las manos libres. Será la clave de esta especie. Que grandes obras no serán creadas sino por las manos?. Sus alimentos, el lenguaje y el deseo serán los mismos. Pero los gustos y ambiciones pueden ser diferentes."

Creó Dios a la mujer en el hemisferio Sur.

Al mismo tiempo, surgieron de la tierra ambas criaturas. El espectáculo hubiese sido fascinante para cualquier dios, animal, semidiós, o demonio, que hubiera podido presenciarlo.

Poco a poco se fueron formando de los pies a la cabeza, tomaron los colores, robados al fuego. Y al primer movimiento estalló el universo en millones de luces y astros y un sol y una luna, y una rotación y una traslación, se creó el tiempo y la idea del crecimiento y del asombro. La primera palabra fue - gracias. Las siguientes fueron, - gracias , a quién ?

Inventaron nuevos dioses, adquirieron costumbres, era el éxtasis divino, Dios los contemplaba día y noche, cada segundo se sentía más lleno.

Hablo Dios a las criaturas, su última creación, develó el secreto de sus ambiciones, y puso bases para la supervivencia. Ya no se trataba del simple descanso o el placer. El objetivo era la superación del hombre sobre la mujer o bien de la mujer sobre el hombre.

Dios les dijo:- "Hijos míos , aman ustedes la vida?, aman el ocio, la contemplación?, la impresión de imágenes, sonidos y sensaciones en sus cuerpos?. Pues bien, si aman todo lo que les fue dado deberán someterse a la voluntad de su padre. Ambos poseen en algún lugar de esta tierra un ser semejante, nacieron al mismo tiempo, se entregaron al descanso, y ahora llegó el momento de ponerse en movimiento, quiero que modifiquen su tierra a su antojo y capricho. De la sagrada voluntad surgirá un solo ganador y será dueño de la tierra por siempre.

El hombre habló a Dios, "Padre mío deseo conocer a mi adversario, con el fin de medirlo en fuerzas. Oriéntame."

Y la mujer también hablo a Dios, " Padre mío, mi alma se inquieta por conocer aquel hombre al que te refieres. Te ruego me lo concedas ".

Ambas criaturas eran de suficiente calidad para su reproducción, a pesar de haberlos dotado con esta capacidad Dios nunca quiso más de dos animales de esta especie. Nunca nadie supo por que. 

Otra vez habló Dios - " Tu Adán deberás emprender hacia el Sur, si tu alma realmente lo desea, pero ve con cuidado tu adversario es realmente peligroso y traicionero." Lo mismo refirió a Eva pero ésta debería dirigirse hacia el Norte.

La travesía duró cerca de un milenio, !cruzar el mundo a pie!... No se mostraban preocupados, poseían la eternidad. Cruzaron selvas, pantanos, tierras desconocidas, encontraron extrañas criaturas, interrogaron a los dragones y las brujas del bosque. Adán empezó a desistir de la idea de conocer a su semejante, durante el viaje disfrutaba la soledad, pero sin saber movido por que fuerza continuaba su camino hacia la gran S dibujada en el firmamento.

En la colina más alta, el calor más intenso y la desesperanza más grande, ambos quedaron paralizados. Los cuatro ojos brillaban más de lo que podía imaginar cualquier poeta, se asemejaban a cuatro soles e iluminaban los rincones más profundos del universo. 

Frío, calor, temblores, llanto, alegría, atracción, rechazo, confusión, excitación y emociones indescriptibles impregnaron sus cuerpos. Se contemplaban centímetro a centímetro, no existían las palabras, no eran necesarias. 

Poco a poco se acercaban, sentían el calor del otro, sus pechos rozaron, sus almas se entrelazaban, recorrían los cuerpos con la vista, las manos y las lenguas. Fundieron sus bocas y sus cuerpos, actuaban por instinto, el impulso más salvaje y fuerte que jamás habían sentido. Ambos en el suelo, los olores creaban una combinación perfecta, que exaltó y asustó a la misma naturaleza. Con la primera penetración, la unión eterna, la tierra se quebró, un trueno ensordecedor rompió el cielo, los animales salieron despavoridos en todas las direcciones, millones de incendios invadieron el planeta y se formaron los glaciares, se distinguieron los climas y se dividieron los continentes. La mano de Dios los separó bruscamente y lanzó a cada uno en tierras diferentes.

Con la cólera mas intensa y confusa gritó Dios a sus hijos" - ustedes son opuestos, deben odiarse, deben competir, sólo uno sobrevivirá, su destino está escrito. Poseen toda la libertad, pero este punto está prohibido, jamás deben encontrarse. Respetad la voluntad divina."

Adán de la uva obtuvo el vino y se entregó a la lujuria, pasaba semanas ebrio entre orgías a lo largo del continente. Eva en el mayor de los pozos no hacía otra cosa que pensar en aquel encuentro. 

La imagen de Dios era oscura, imagen de la voluntad castradora, poco a poco la idea del supremo fue desapareciendo de sus cabezas, vagaban por el mundo solitarios como nunca se habían sentido. Dios decidió abandonar el juego y dejar librado a la suerte y voluntad de los hombres su destino.

Un día, de la imaginación de Adán y del escritor surgió la idea de una barca, una pequeña embarcación hecha con algunos troncos, y la vela con hojas de palmera. A pesar de la aparente fragilidad de la nave, con ella Adán cruzó todos los océanos. Pero nunca encontró a Eva. Ambos murieron de amor, lo único que no pensó Dios, la virtud no entregada, el sentimiento más humano...

I. Gray


Tomado del libro "Intersección de tres mundo en un punto inexistente". Ed. Sentitre de Plata. Buenos Aires, 1995. Todos los derechos libres para su uso publico.