MENSAJE IMPROVISADO AL BORDE DEL MILENIO
Por : I. Gray Milsztain
bolo@2000.com.uni
Es especialmente difícil hablar de paradigmas, de hecho no hallare referente sin referencia para intentar definir el universo de un paradigma. Así, y no sólo dejando de lado millones de cuestiones que seria obligatorio interrogar, dividiremos la historia, desde la civilización helena a esta parte, en dos mitades. La primera llegaría hasta el comienzo de este siglo, dándole allí mismo lugar, al comienzo de la segunda que acabaría en la década del ´60. Y entonces me encuentro ante una paradoja que me atormenta: ¿es posible que la humanidad este progresando en función de las guerras?.
Si es que los adelantos que hoy nos hacen progresar son científicos y artísticos, es sumamente llamativo observar cómo en los periodos de entre guerras, y durante estas, se dieron los mayores acontecimientos y progresos en ambas áreas.
Es sabido que para investigar a altos niveles en ciencia y tecnología se necesitan
exuberantes presupuestos; el mayor presupuesto en esos periodos lo otorgaron los estados, y lo que pone en mayor movimiento financiero a los estados es una situación de guerra. Es así que lamentablemente se dieron en épocas de conflicto los mayores avances: dado que la investigación detrás de nuevas formas de energía recibió un caudal profesional y financiero que le permitió a los miles de científicos, a su vez desarrollar nuevas tecnologías que luego fueron, y están siendo, aplicadas a la vida civil.
Especialmente en los periodos de entre guerras y post guerras de la primera mitad del siglo que pasó, tuvieron lugar los fenómenos mas rupturistas y revolucionarios en los diferentes campos del arte. Todos aquellos cambios (que no mencionaremos aquí) cómo ser el giro y rol sociales de importancia tajante y política que empezaron a ganar el arte y las manifestaciones populares. La desconfianza cientificista de la misma ciencia, el arte de la destrucción, y la inversión que hicieron los estados en el desarrollo de los computadoras, nos traen aquí donde estamos ahora, donde casi todo lo que observamos esta impregnado de olor a guerra y tiene espíritu de muerte. Con el siglo XXI, una humanidad que esta decidiendo apoyar su paradigma en culturas del resentimiento que se alejan cada vez mas del saber de lo Bueno toma una velocidad vertiginosa; y da nacimiento a toda una generación que apoyara su futuro en las tecnologías y el vacío que nos dejo nuestro pasado más inmediato.
Oí hablar de una profecía que racionalmente nos advierte algo de esto. No recuerdo de donde proviene y profetiza que el hombre hallara prontamente una nueva forma de energía nunca conocida ni imaginada hasta hoy. El peligro reside ;menciona la profecía- en el uso correcto o incorrecto que la humanidad tienda a darle a esta nueva luz. Cuestión ésta que me hace reflexionar en el cómo será que llegaremos a alcanzarla. Pienso que si no hacemos algo para cambiar la historia que esta decidiendo vivir a través nuestro, corremos el peligro de que absurda y nuevamente los estados sigan apostando al inquietante juego de la ruleta rusa. Construyamos un siglo de paz.
I. Gray Milsztain