AL NO TIEMPO


Por: D´ Ivan Gray Milsztain
bolo@ciudad.com.ar


Al no tiempo ni siquiera cara

Querido lector, sin miedo a equivocarme diría que el pobre señor destino no hubiese puesto a nuestro personaje en ese pequeño lugar, si hubiera sospechado tan solo la mínima parte de lo que habría de ocurrirle. 

El asunto que nos ocupa en este nuevo capitulo de todas nuestras vidas, y que ciertamente nadie sabe cuanto va a durar, es la pequeña gran aventura que va a sufrir ese que aun no conozco completamente su nombre. Que si no mal recuerdo era algo relacionado con los peces, pero no estoy seguro y no me parece tan importante como para detenernos en esto. Así que dediquemonos a ese ya viejo y querido personaje, y punto .

Evidentemente no tenia salida, se dio cuenta ya tarde de las consecuencias a las que lo llevo su espíritu curioso, o bien se dio cuenta temprano por que todavía para nadie ha comenzado esta lamentablemente retrasada historia. 

Te propongo ameno lector que repasemos un poco todo esto para no perdernos nada de lo que ya hemos visto... bien, ahora que llegamos al punto en que podemos continuar, así lo haremos.

No había puertas, no había ventanas, no había luz (por lo menos visible), no sabia él si había techo y creo que mucho menos estaba seguro de la materialidad del piso. Ni aire ni agua, sin sombra ya que sin luz.

Ya sabemos que no tenia salida, ahora sabemos también que no tenia nada y mucho menos entrada. 

Pueden imaginarse ustedes entonces la angustia de no saber como cayo allí adentro, y mas si tomamos en cuenta que no tenia la menor idea de quien se trataba el mismo, ni de quien lo trataba a él, que no era lo mismo. 

Cuestión que pensó en fumar para matar el tiempo, justo en ese mal parido momento recordó que no fumaba, por lo menos cuando se encontraba en un no-lugar, cosa que no ocurría con frecuencia, o cuando dormía, acerca de lo cual ya no tenia ni vestigios de recuerdos.

Pensó mucho, pero no sirvió, porque ya no se entendía a si mismo, pensó que probablemente estaría pensando en otro idioma que él no entendía.

Acá llegamos lector al casi momento cumbre en que este pescado víctima de la irrisoria paranoia no sabia quien lo había metido allí donde no estaba y encima le había cambiado el idioma a sus reflexiones. Como pensar, pensó, ya no servia en la situación en la que se encontraba decidió actuar.

Actuó, rápidamente antes de que nosotros, tu y yo, nos imaginemos el acto. Bruscamente se acomodo la mascara de un soplo, tan suave que no logro mas que inclinarla, no sabría aclarar exactamente hacia que lado, primero por que no se veía nada y segundo por que eso depende del lado de donde se lo mire. 

De todas formas no resulto. Y se recostó en un no-rincon de ese no-lugar a esperar que el señor destino se arrepintiera de haberse metido en esta historia que aparentemente no tenia solucion. 

Paso el tiempo, pasó y pasó, tanto paso que ya era lo mismo si pasaba o no. Lo mas probable, y no soy yo quien lo va a decidir, es que el tiempo siga pasando y que siga siendo lo mismo y que ya no salga, ni siquiera para ir al baño. 
Seguramente esto, querido lector no tenga un final feliz, y como de finales trágicos estamos hartos vamos a dejarlo librado a la imaginación de absolutamente nadie. Igual, podemos estar tranquilos, pues el personaje no va a morise, por que ni tiempo tiene de hacerlo.