Por: Miguel Ángel Sánchez Valderrama
MIGUELASV@terra.es
IMPRESIONES (DIARIO DE CAROLINA)
lunes 12 de febrero de 2001
La mantis religiosa tiene cosa curiosa. El macho la atrapa por detrás, la coge,
el acto sexual de esos insectos, y la hembra gira la cabeza y se come
literalmente la cabeza del macho. Son casos particulares de canibalismos entre
los insectos. La araña hembra se come al macho, a la hembra madre se la come
los hijos. Entre los seres humanos por que regula algo más, algo simbólico, si
no nos comemos literalmente unos a los otros. Cuántas veces decimos: ¡Te
como!, como expresión cariñosa. La madre le dice al hijo, te como, los ojos de
mi vida, te voy a comer, y no te creas, que los niños a veces se lo creen. De
pequeño pensaba horrorosamente, de miedo, las brujas nos cocerán y nos comerán,
más tarde descubrí las pesadillas de Goya.
En el acto sexual, la mantis religiosa tiene una especial fijeza por la cabeza
de su partenaire, ¿Cómo?, solamente la cabeza, descabezar, se traga la cabeza
del macho, y mientras el coito sexual. Tengo entendido que no es al cien por
cien, pero si bastante, depende del gusto... supongo, ignoro.
martes 13 de febrero de 2001
Te monta en la noria, en el parque de atracciones de la ciudad, “venga, móntate
en la noria”, dos chicas que conocí hace tiempo, de vista más o menos, me
invitó a que me montara en la noria, bueno, no era noria, sino algo mayor que
una noria y montaña rusa, te monta y a experimentar nuevas emociones, compartía
las nuevas sensaciones, emociones, vértigo, estaba boca abajo y boca arriba y
de lado, en fin, el cuerpo en diversas posiciones espaciales, estaba a bastante
altura, veía todo con mucha altura, qué pequeños son las gentes, que pequeña
se ve la ciudad, y yo me sentía como nueva, experimentaba nuevas sensaciones y
me abría bastante la cabeza.
Y otra cosa. Más allá de mi imagen corporal o la del otro, estoy convencida
que hay símbolos, cómo inmediatamente el otro por culpa del símbolo está
desmejorado, arrugado... Muchas veces he sentido ese sentido fóbico frente a
determinadas personas, es algo que va más allá de mi conciencia, por ejemplo,
como la fobia que siente el gato frente al perro. O a veces produzco fobia a
otras personas.
La voluntad por todo lo alto, la sangre caliente, es el paradigma del hombre
valiente, agresivo, trabajador, y eso me aburre, me dejo llevar, y cuando digo
me dejo llevar muchos creen que dejarse llevar es algo peligroso. Me dejo llevar
por lo más profundo, si estoy perezosa pues me dejo llevar, no vale la pena
luchar contra la pereza o ganas de trabajar, son algo ajenos a mi voluntad, pensé
sucesivamente.
miércoles 14 de febrero de 2001
En un callejón oscuro, un montón de vagabundos, entre ellos hay uno que tiene
la desgracia de ser reducido a la nada de la nada entre la nada, los otros
“colegas” vagabundos le reducen más aún a la miseria, pero el que destaca
por su miseria, y no quiere entrar en competencia con los otros, encuentra entre
los despojos una flauta y toca la flauta, ¿Qué ocurre?, vienen en tropel el
resto de los “colegas” vagabundos y roban la flauta y la hace desaparecer.
Ahora cae en la cuenta, en lo más original de uno es inmediatamente arrebatado
por el otro.
Eso se puede trasladar en una oficina de trabajo, un trabajador que
inmediatamente le quita el ordenador, los papeles, los bolis, y le reduce a la
nada por el resto de los compañeros, ¿Nunca había pensado en ese fenómeno? Y
bueno, para subsistir en el trabajo aprovecha los despojos de los demás, ¿Y qué
ocurre?, los otros fascinan el uso que hace del despojo... ¿Encima no puedo
trabajar con vuestros despojos? Cayó en la cuenta hasta qué límite de
crueldad puede llegar esa especie de egoísmo o no sé cómo llamarlo.
Un campo de concentración, todos se guían por el egoísmo, en la lucha por la
supervivencia, y siempre hay alguien como el elegido, que tiene algo de
dignidad...
Esos fenómenos se puede comprobar fácilmente en un ensayo de teatro, en
improvisaciones puras, y con determinados materiales para disfraces, que cada
cual se las apañen, podríamos ver esa “lucha por la supervivencia”...
etc., claro, como fenómenos. Si uno está atento a los fenómenos. Esos fenómenos
a gran escala es una catástrofe para la persona o para la humanidad, según
como se mire...
jueves 15 de febrero de 2001
En la cafetería de un hotel, a la hora del desayuno, un montón de clientes, en
la barra del bar, los camareros y camareras con sus atuendos característicos,
su traje profesional, tan lindos, ellos como... se parecen a los botones, y
ellas con esas falditas que hacen bailar los ojos machos... Inmediatamente me
acordé de las telenovelas comerciales de humor, donde tras escenas o dichos se
oyen de fondo risas, eso me pareció la cafetería de ese hotel, con muchos mármoles
por medio (no sé, el mármol remite al lujo o distinción). Para eso están los
camareros y camareras, para más o menos satisfacer la exigencia. De repente
entró un hombre, y los clientes silbaron. Ese hombre no es de agradar. Uno me
dijo que es homosexual, no estaba muy seguro. Ese es el criterio, los clientes
tienen la última palabra, incluso en espectáculos...