Por: Francisco Arias Solis
aarias@arrakis.es
EN EL CENTENARIO DE
JOSE GAOS (1900-1969)
“En comida de profesores mexicanos y españoles dije...
que no nos sentíamos desterrados sino “transterrados”.
José Gaos.
LA VOZ TRANSTERRADA.
El exilio en México ha tenido tal significación que el filósofo José Gaos, creador de la escuela
americana contemporánea más brillante y más variada del pensamiento filosófico, fue iluminado
con la creación del concepto de transterrados en sustitución del doloroso “desterrados”.
La llamada herencia de Ortega resulta básica en todos los pensadores exiliados, pero entre todos
los herederos de Ortega, Gaos ocupa un lugar muy sobresaliente por encima de todos los demás,
habiendo elaborado una interpretación personalista y escéptica de la doctrina orteguiana. Ya lo
dice el mismo Gaos: “Es probable que todos ustedes sepan que soy reconocido, y siempre me he
reconocido yo mismo por discípulo de Ortega y Gasset. Hasta me he tenido y no sólo
íntimamente, sino más o menos públicamente, por su discípulo más fiel y predilecto”. La
ocupación más persistente de Gaos como filósofo y como profesor, y donde su obra adquiere un
valor que todavía no ha sido debidamente calibrado, es en lo que él llama “Filosofía de la
Filosofía”, un disciplina que trata de filiar, clasificar y descubrir la ciencia filosófica en sus
múltiples manifestaciones y aspectos; desde esta perspectiva, la labor hecha por Gaos tiene
mucho de psicología y sociología de la filosofía, llegando en algunos momentos muy cerca de lo
que recientemente se ha llamado “arqueología de la cultura occidental”. Por lo demás, y en este
mismo sentido, Gaos ha fundamentado filosóficamente la ocupación histórica con el
pensamiento hispano, poniendo así las bases de una historia de las ideas, que él ha estimulado,
sobre todo, en los países hispanoamericanos.
José Gaos nace en Gijón en 1900. Vivió en Asturias hasta sus quince años, edad en que se
traslada a Valencia, lugar de residencia de sus padres. Allí termina el bachillerato. En 1921 Gaos
marcha a Madrid para realizar la licenciatura en Filosofía y Letras, lo que consigue en 1923. Allí
tiene lugar un decisivo encuentro con García Morente, con Zubiri -que será director de su tesis
doctoral- y, sobre todo con Ortega, a cuya filosofía presta plena adhesión desde el primer
momento. Los años de trato más frecuentes debieron ser los transcurridos entre 1923 y 1928,
dedicados por Gaos a la preparación de su tesis doctoral, y de 1933 a 1936, en que Gaos estuvo
ya plenamente incorporado a la Escuela de Madrid como catedrático de Introducción a la
Filosofía y profesor encargado del curso “preparatorio” en la Facultad de Filosofía y Letras.
Entre tanto, Gaos había ganado unas oposiciones a cátedra de Instituto de Enseñanza Media, lo
que le obligará a residir en León, obtendrá después un lectorado en Montpellier y finalmente una
cátedra de Filosofía en la Universidad de Zaragoza. Sólo en 1933 se asienta definitivamente en
Madrid, aunque por poco tiempo. En 1936, habiendo prestado plena adhesión a la República, se
le nombra rector de la Universidad de Madrid y se ve obligado, con el resto del Gobierno, a
trasladarse en 1937 a Valencia, donde residirá hasta 1938; posteriormente París y finalmente
México, como lugar de destino, hasta su muerte, ocurrida en 1969.
La influencia de Ortega sobre su discípulo fue importante, aunque no tanta que no puedan
vislumbrarse algunas diferencias desde el primer momento. En efecto, durante los años de la
República, sin necesidad de llegar a la guerra civil, surge la primera discrepancia; cuando Ortega
inscribe como partido político la Agrupación al Servicio de la República, fundada por él, con
Marañón y Pérez de Ayala, José Gaos, que no estaba de acuerdo, se afilió al partido socialista.
La obra escrita de Gaos se desarrolló básicamente en México, y entre sus libros cabe destacar los
siguientes: Dos ideas de la filosofía, Dos exclusivas del hombre: la mano y el tiempo, El
pensamiento hispanoamericano, Filosofía de la Filosofía e Historia de la Filosofía, El
pensamiento de la lengua española, En torno a la filosofía mexicana, Filosofía mexicana de
nuestros días, Sobre Ortega y Gasset y otros trabajos de historia de las ideas en España y la
América española, Confesiones profesionales, Discurso de la filosofía, De la filosofía. Ha
dejado varias obras póstumas; las más importantes de las aparecidas son Del hombre e Historia
de nuestra idea del mundo; la primera es una continuación De la filosofía, en la que acaba de
exponer definitivamente su concepción filosófica; la segunda es un trabajo erudito y penetrante
dentro del campo de la historia de las ideas, ámbito en el que Gaos era un verdadero maestro.
Desgraciadamente, la obra de Gaos, publicada casi toda ella en editoriales universitarias
mexicanas, es desconocida prácticamente en nuestro país, a pesar de su importancia. José Gaos
fue traductor de Husserl (Investigaciones fenomenológicas, Meditaciones cartesianas, Ideas
relativas a una fenomenología pura y a una filosofía fenomenológica), de Kierkegaard (El
concepto de la angustia), de Heidegger (Ser y tiempo), de Jaeger, de Hartmann, de Jaspers, etc.,
con lo que realizó una inmensa labor en pro del conocimiento de la filosofía alemana en general
y, muy en especial, de algunos movimientos filosóficos: fenomenología, existencialismo,
historicismo, etc.
Desde el primer momento de su llegada a México, Gaos se incorporó plenamente a la
potenciación del pensamiento en aquel país; lo mismo desde sus clases en la Universidad que
desde el Seminario para el Estudio del Pensamiento en los Países de Lengua Española dirigido
en el Colegio de México o desde sus publicaciones escritas. No hace así más que vivir en el
plano profesional el sentimiento que le embargó a su llegada a tierra americana. Basta recordar
su teoría de las dos patrias: la de “origen”, que nos viene dada por el nacimiento, azar más allá
de toda decisión personal, y la de “destino”, libre, voluntaria y conscientemente aceptada, ya que
no elegida. Esta teoría es índice del apasionamiento con que Gaos vivirá su circunstancia
mexicana y la entrega profesional a la misma. El pensamiento de Gaos ejerció una influencia en
absoluto desdeñable en la forja y desarrollo de la “conciencia mexicana”.
Gaos realizó una tarea que perdurará como fundamental en la revalorización que en los últimos
años se ha hecho del pensamiento hispanoamericano. La dirección del Seminario por Gaos,
culminó en la elaboración de tesis de donde salieron algunos de los mejores trabajos que sobre
historia de las ideas hispanoamericanas se han hecho últimamente. No en vano nos dejó dicho el
filósofo asturiano: “Los españoles hicimos un nuevo descubrimiento de América...”
Francisco Arias Solis
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