A LAS MADRES


Por: KEN AMBROS
KEAMBROS@AOL.COM


Cuando DIOS creó el Suspiro, sin darse cuenta le dió vida a las MADRES.

Ella Suspira cuando su corazón comienza a palpitar muy seguido al descubrir que Carlitos, sentado en el banco de la Escuela, a su derecha, la mira muy seguido.

Ella Suspira muy profundamente después de recibir un inocente beso, de labios de Carlitos, y que casi le ahoga de emoción.

Ella sigue Suspirando al comprender que ese AMOR, aun de inocencia, le empieza a robar el sueño. 

Ella Suspira cuando presiente que encontró el AMOR de su vida.

Ella sigue Suspirando cuando comienza a proyectar su futuro y el de los suyos.
Ese Suspiro se engrandece al anunciarse el día de la boda. 

Y ese Suspiro se magnificará al saber que un niño vendrá a llenar de felicidad a su hogar.

Ella Suspira cuando ansiosamente espera tener a ese hijo. 

También Suspira cuando, en silencio, acaricia su vientre y sus ojos se llenan de esperanzas. 

Ella Suspira cuando empieza a sentir los movimientos de ese pequeñuelo dentro de sus entrañas. 

Ella Suspira cuando le habla a ese ser diminuto, quien le contesta con suaves movimientos pausados. 

Ella Suspira al sentir los dolores que anuncian la llegada de ese ser que ella a creado, con la ayuda de DIOS. 

Ella Suspira cuando el llanto de su bebé le suena a CANCIONES CELESTIALES.

Ella Suspira cuando abraza, besa y acaricia su angelito, llenándolo de AMOR y dulzura. 

Ella Suspira cuando vislumbra el primer día que su hijo comenzará la Escuela. 
Luego vendrán los Suspiros de la graduación. 

Y esos Suspiros se amplificarán cuando se gradúe en su profesión. 

Y así, continuando el ciclo, Suspirará cuando vea premiada su fecunda tarea con la llegada de un nieto a quién le dará la bienvenida con un suspiro de agradecimiento a DIOS, Nuestro Padre y Creador. 

Y ese es el Suspiro que le ayudó y seguirá ayudando a vivir y a soñar, a amar y ser amada, a comprender y ser comprendida. 

Ese Suspiro con el que DIOS dotó sólo a las MADRES.
Con todo mi amor Ken A.
Creación: Ken Ambros
Miércoles, 15 de Septiembre de 1998