Por: Miguel Ángel Sánchez Valderrama
MIGUELASV@terra.es
Musarañas (Diario de Carolina)
Pasamos por una calle, era de noche, vimos un coche rojo aparcado, en el
interior del coche rojo había un hombre masturbándose. Bueno, llamaba la
atención, además son noticias en la ciudad hombres que se masturban dentro de
sus autos, y me llamaba bastante la atención aquellos que aparcan sus autos en
zonas donde concurren bastantes gentes sobre todos jóvenes, y sin pudor alguno
muestran sus masturbaciones, no sé si es una perversión, pero en los tiempos
que corren es un síntoma actual, no esos que se masturban de cara a la galería,
sino incluso aquellos que tienen difícil acceder al otro sexo para la practica
del sexo. Bueno, lees algo de narrativa actual y te topas con historias así,
hombres y mujeres que conformen pasan los años actualmente la vida sexual está
algo mermada, empiezas leyendo “Levitación” de Fernando Arrabal o “La
patria de las hormigas” de Javier Tomeo o ese del escritor francés, un tal
Michel Ho... no recuerdo, pero sí el título del libro “Las partículas
elementales”; las tres novelas tienen el común denominador de ser narrativa
actual, que reflejan la problemática sexual actual, no son buenos tiempos para
el sexo. Al menos para bastantes. Y no solamente eso, las estadísticas gritan,
el número de prostitutas por metros cuadrados es verdaderamente escalofriante.
Por ejemplo, el cibersexo está al orden del día, y el número de visitantes de
páginas webs dedicadas a la pornografía no tienen parangón en comparación a
otras temáticas.
Una imagen patética, alguien solitario dentro de un coche, masturbándose como
un loco, ofrece el esperma a las miradas de los otros, generalmente no
escandaliza, es más que llama la atención o dibuja sonrisas o despierta
curiosidad, o sea, no produce quizás el efecto buscado, la de provocar quizás.
Como el exhibicionista, que abre la gabardina y enseña la polla, eso es lo que
busca, que el otro se asuste, que el otro grite, generalmente las mujeres deben
gritar cuando ven a un exhibicionista, pero hay bastantes que no gritan, llaman
la atención y punto o le invita a una cerveza para comprender su problemática
sexual. Es un avance.
La sexualidad humana es tan complicada, hay miles de desviaciones sexuales.
Si me acuerdo de ciertas escenas crueles, los hombres contratan mujeres
prostitutas para mutilarlas, torturarlas, despedazarlas y arrojarlas en sitios
recónditos, esos eran frecuentes noticias en la prensa local, de vez en cuando
hace años eran noticias.
Una desviación sexual... el protagonista de El Silencio de los Corderos,
Hannibal, que comía a sus víctimas, canibalismo sexual.
Es más fácil olvidar o reprimir la sexualidad que comprender el origen y sus
consecuencias.
Pretextan que es el asunto SIDA lo que ha amortiguado la revolución sexual de
los años sesenta, y es curioso, los hombres lo que más molan según
informaciones son mamadas bien hechas. Muchos hombres y mujeres giran sus vidas,
sus pensamientos, sus metas tendiendo siempre al oscuro asunto del Sexo, todo va
en torno al Sexo. Eje principal de nuestras vidas. Donde modela nuestras
personalidades, nuestros pensamientos, nuestros anhelos, nuestras historias,
todo va en torno al Sexo.
Empiezan contando sus vidas sexuales, su autobiografía sexual, la marca, los
hitos a lo largo de la vida, la iniciación al sexo, el primer orgasmo, y la
facilidad o dificultad para conquistar el sexo contrario y todo el mogollón
sexual.
Con eso de los conductores masturbadores, los coches esos, incluso tuve un sueño
anteayer, que era que pasaba por una calle y vi un coche aparcado y alguien
dentro tumbado boca arriba y masturbándose con toda la alegría del mundo y sin
pudor alguno, frente a la mirada de las gentes que pasaban por ahí.
Para eso prefería ese otro sueño, que era la de ver un apartamento en
alquiler, que sería mi futuro hogar según el sueño, pero no estaba muy seguro
alquilar el apartamento, me parecía bastante espacioso para ser un apartamento
y bastante modernista y que está bastante alejado del centro de la ciudad, y
eso del sueño del apartamento, visitar las habitaciones es como regresar al útero
materno. O sea, como el anuncio del internet, vemos sexos por todos los lados.
Estoy como acurrucada en mi habitación, el tiempo en el exterior es poco
propicio para dar unas vueltas, está nublado y llueve algo, un poco. Y mis
pensamientos caóticos no se concentran en nada, y no me apetece mantener
conversación con nadie, pensando en musarañas. Entonces pensando en el sexo.
¿Quiere decir que conforme pasan los tiempos la problemática del sexo va en
aumento? Incluso utilizaríamos el lenguaje informático, para acceder al sexo
contrario habría que conocer el nombre de usuario y la contraseña, y si no
sabemos pues nos perdemos esa experiencia, es como si muchas gentes no
conocieran las claves de acceso o que no tiene la oportunidad de conocerlas, por
decirlo de alguna manera.
Como enigmas, la existencia está llena de enigmas, estamos para descubrirlas día
tras día, a veces andamos ciegos, pero siempre tropezamos con la misma piedra
varias veces.
No se me olvida esos paneles publicitarios donde aparecen la misma imagen,
publicidad del clan Play Boy, una mujer monísima, rubia, tumbada de lado en la
cama, tapada con la sábana muy blanca, y labios pintado, con un dedo en su boca
como dando a entender un silencio. Y el mensaje del clan Play Boy: “A nuestras
mujeres nunca les duelen la cabeza”. Como si hubiera mujeres que les duelen la
cabeza, y como les duelen la cabeza los maridos acuden en tropel en busca de
mujeres que no les duelan la cabeza. Andan descabezados. La entrada masiva
en el primer mundo de mujeres provenientes de países más o menos pobres, como
rusas, polacas, colombianas, y demás países abaratan los precios y hay más
competencia en el sector de la prostitución, dice uno.
Recordaba hace poco en el centro de la ciudad, en una plaza universitaria, a una
hora nocturna, determinados estudiantes que hablaban entre sí, en grupos o de
par en par o algún que otro solitario, y alguien me comentó... por aquí mueve
algo del sexo, las bellas pululan por aquí... realmente no entendí del todo,
aunque comprendí que el asunto del sexo estaba a flor de piel...