Por : Francisco Arias Solis
aarias@arrakis.es
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.”
Miguel Hernández.
LAS FORMAS DE CRIANZA
Las formas de criar a los niños han ido variando con el paso del tiempo pero ha sido en épocas
recientes cuando se ha empezado a implantar modas cambiantes (tenerles en brazo o dejarles en
la cuna, atenderles pronto o dejarles de llorar, alimentarles con horario rígido o cuando lo piden,
etc.) y los problemas se han planteado de una manera explícita. Las formas de crianza están muy
estrechamente relacionadas con cómo queremos que sean los niños, como la sociedad espera que
se comporten cuando lleguen a adultos. La etapa de crianza y el tiempo de escolaridad constituye
un periodo de fabricación de adultos que tienden a reproducir a los que ya existen, a los que los
adultos actuales tienen como ideal. Considerar que los niños son malos y perversos tienden a
producir individuos sumisos, individuos controlados desde el poder y que exista una sociedad
altamente disciplinada.
Los niños necesitan cariño y contacto físico. Respecto a esto se han producido profundos
cambios en nuestra sociedad. Los primates no humanos llevan a las crías colgadas, pegadas piel
contra piel, durante meses o años. En muchos pueblos primitivos, quizá en la mayoría también
existen la costumbre de que la madre transporte a la cría durante el primer período de su vida,
que puede prolongarse hasta el segundo año o más. En cambio en nuestra sociedad el niño
permanece aislado del contacto con la madre y con otros adultos prácticamente desde el
momento del nacimiento y si la lactancia es artificial ese contacto se ve más reducido aún. Este
sin duda es un cambio muy importante cuyas consecuencias son difíciles de evaluar.
Hoy, una de las preocupaciones más frecuentes de los padres es saber qué consecuencias tendrán
las prácticas que utilizan en el cuidado de su hijo sobre su desarrollo posterior y se ha dedicado
mucha investigación a este tema. Las primeras conclusiones son muy tajantes y así se afirmaba
que la falta de cuidados maternos producía trastornos posteriores o que no reprimir los primeros
impulsos de los niños daría como efecto que posteriormente fueran caprichosos e incluso
tiránicos, etc. Posteriormente se ha visto que este tipo de trabajo son muy difíciles de realizar por
el gran número de factores que intervienen y que las conclusiones nunca pueden aceptarse de
una manera estricta. Las primeras privaciones del bebé pueden compensarse posteriormente y
los fenómenos que se producen durante el primer año o durante los dos primeros años no tienen
carácter irreversible. Pero, en general, lo que sí parece claro es que las actitudes positivas, la
interacción estrecha, las manifestaciones de cariño, tienen más efectos positivos que negativos.
Parece bastante claro hoy que atender las demandas y peticiones del niño pronto, por ejemplo, el
llanto, conduce a que el niño llore menos cuando es algo mayor y en cierto modo sea más
independiente que los niños que no se les atiende. Se ha encontrado que la actitud positiva, la
atención y la interacción de la madre con el niño contribuye de forma positiva a su desarrollo
intelectual posterior.
Se ha discutido mucho acerca de la bondad o maldad de los centros de educación temprana para
el desarrollo intelectual y social del niño ya que éste permanece separado de su madre o de su
padre durante muchas horas al día. Algunos han hablado de que la guardería es buena porque
estimula el desarrollo del niño poniéndole en contacto con otros niños, otros han dicho lo
contrario porque en esa situación el niño no formaría lazos fuertes con su madre, que son muy
importantes. Sin embargo, parece que lo más importante es la calidad de la interacción. Vivir
con una familia en la que los padres se pelean continuamente puede ser algo muy destructivo
para el niño. Así pues lo más importante es la calidad de las relaciones y que el niño se sienta
querido, aceptado y estimulado por los adultos que tiene a su alrededor.
Todos debemos contribuir a establecer una sociedad más justa en la que las necesidades de los
niños estén bien satisfechas. Pero, no hemos de olvidar que eso depende también de que los
padres lleven una vida digna y no se encuentren con enormes dificultades económicas y
materiales, cuyos efectos se dejan sentir finalmente en sus hijos. Los derechos del niño se
respetarán más fácilmente en una sociedad más justa.
Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
e-mail: pazylibertad@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
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Aviso: Se ruega a los poetas que participen en el IV Festival Poético por la Paz y la
Libertad, cuya convocatoria figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/poemaIV.htm
Invitación que se hace extensiva a los colegios para que también todos los escolares del mundo
pongan en el corazón de los valores universales la paz y la libertad.
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