Por: Miguel Ángel Sánchez Valderrama
MIGUELASV@terra.es
NE-FASTU-O-SIDA-DES
Claro, no soy competente para hablar del tema, pero como cierto rencor en
mi interior me obliga soltar, no es por mí sino por determinadas personas
de mi entorno laboral. Sería volver a cantar la misma canción de
siempre, que el modelo económico actual conlleva desastres humanos, pero
claro, no existe alternativa dicen los otros y se adaptan al sistema económico
como pez en el agua, podría objetar que también haría lo mismo, el
problema dicen otros es la producción, hay que producir. En una gran
urbanización de edificios, de un presupuesto cercano a dos mil millones
de pesetas, la inmobiliaria o la propiedad... contrata tal
multinacional de construcción de edificios y obras civiles y toda la
retahíla, pero en realidad quienes hacen los trabajos son las
subcontratas, y así andamos, subcontratas de las subcontratas y así, es
algo mareante. Las circunstancias los exigen, hay que producir rápido,
entregar las viviendas en un plazo exageradamente corto... Los
trabajadores de las subcontratas no protestan en el sentido que como ellos
son como autónomos pero no son autónomos... trabajan por metros. Cuantos
ladrillos colocas tanto dinero ganas. Y los trabajadores a destajos
trabajan a gran velocidad, evidentemente ganan más dinero, pero trabajan
más. Los principales sindicatos del país, bueno, en realidad los
sindicatos me las sudan, dicen muchos, parecen los principales sindicatos
del país adaptarse en el sistema económico imperante como peces en el
agua. Soy algo reticente en el trabajo, me cuesta trabajo trabajar, tengo
una cierta costumbre, tomar café para espabilarme, bueno, tomo café, por
que si no me quedo totalmente dormido, no me sale de dentro trabajar, pero
el imperio de la necesidad, pero a veces como me veo abocado a la
marginalidad, bien, el café es el café, o el tabaco es el tabaco, o el
porro es el porro, pero lo malo son otras drogas, por ejemplo, el alcohólico
o el cocainómano o el heroinómano. La heroína, me comentaba un amigo,
ha bajado el índice de popularidad. Pero la coca sigue por todos los
lados. Bien, había un determinado trabajador joven recién casado y con
una hija creo que comentaron, que me extrañaba su comportamiento, a pesar
de que trabaja en una subcontrata que no para de poner ladrillos, y
trabaja por metros, cuantos metros cuadrados de ladrillos colocados tantos
dineros ganas, me extrañaba que algunos días se ausentara del trabajo,
además veía en él algo raro, esa costumbre de sacar el pañuelo para
sacar mocos, para limpiarse la nariz, pero un día veía que salía sangre
por la nariz. Supuse que era algo relacionado por la cocaína, no entiendo
mucho de eso, pero siempre me han comentado las gentes que eso de que
salen sangres en las narices de los cocainómanos (al menos los
experimentados cocainómanos)... Dicen que la coca da mayor capacidad de
trabajo, los efectos de la cocaína como... estar muy despierto,
estimulado, muy vivo, muy activo, y que muchos yupies consumían coca para
estar muy activo y trabajar mucho y ganar mucho dinero.
Eh, tú, representante de CC.OO., que te escabulles, que entiendes por
subcontratas, el representante se escabulle, lleva una máscara de
serenidad, encima descalifica a un barbudo de ser un parásito, bueno,
dejas de descalificar, ¿Cuántos cobras por trabajar para el Estado?...
(Censura... cortemos esas conversaciones de a nivel social, puede ser
contraproducente, no todos los representantes sindicales son iguales)
Es curioso, alguien pregunta sobre el fracaso del Socialismo Real en los
países del este, ese alguien, comunista, dijo que la culpa no era de la
estructura, ni del partido, ni de los sindicatos, ni del estado comunismo,
sino la culpa son de las personas que las integran, cosa que súbitamente
me di un paso tremendamente atrás ya que verdaderamente tenía toda la
razón, habría que empezar por él, si realmente gobernaran todas esas
personas como él, Stalin en potencia, sería mucho peor que Albania,
Corea del Norte o la Rusia del Gulag, estaba absolutamente convencido por
las personas que integran el Partido y los Sindicatos, me dan asco, dijo
un tal trabajador cenetista.
¿Me entusiasma esos comentarios?, a pesar de todos esos grandes debates
de la crisis de izquierdas en los periódicos hablan los pesados y
aburridos y estalinistas (tantos de izquierdas como de derechas) opinófilos,
deben de poner orejas a lo que ocurren a nivel del fango, el verdadero
debate de izquierdas está en esos comentarios que comentan... dijo otro.
El de la cocaína, me he ido por derrotero realmente casi me iba a
desparramar por otros derroteros de pensamientos políticos dicho por
determinadas personas, estaba hablando sobre ese de la cocaína.
Lo que iba diciendo, tal trabajador se ausentaba de vez en cuando, de modo
misterioso, o había días que trabajaban menos horas, y cosas así, y se
largaba bajo cualquier pretexto, pero un día, por la mañana, lo encontré
en su lugar de trabajo, ¡pero no estaba trabajando!, le vi que estaba
como sentado en el suelo, una imagen patética, todos trabajando o
aparentando trabajar, y uno sentado con la cabeza agachada, claro, me
dije, los efectos de determinadas drogas, probablemente la cocaína, así
se tiraba horas, nadie se atrevía acercarse.
¿Después de las subcontratas qué vienen? Esos de los avances de los
genes, probablemente, podrían ser ficción, construirían hombres que
trabajaran mucho y no duden. Y por otro lado, me recuerda la fábrica de
Lavandería Industrial, ¿Qué ropa lavaban mayormente esa fábrica?... La
respuesta es... Esos que llevan los hospitales públicos, o sea, las sábanas,
mantas, pijamas, los uniformes de los médicos, enfermeros, subalternos...
celadores, ¿Una fábrica privada que emplean minusválidos con
subvenciones estatales trabajan para un sector público, y encima ganan
noventa mil pesetas, y se parten los huesos, los músculos, y trabajan o
por las mañanas o por las tardes?. Días festivos y no festivos, hoy por
la mañana, mañana por la mañana, hoy echas más horas mañana menos...
Cedamos los bolis o máquinas de escribir a los currantes. Relatos de los
currantes. Nefastuosidades.
Y tienen sus propias reglas gramaticales, al igual que las mías, la
ausencia de reglas gramaticales, las palabras hablan por mí mismo, aunque
sobre la marcha sin impedirme escribir aprenderé algo de reglas
gramaticales, dijo otro. Constato. OK.