Por: Miguel Ángel Sánchez Valderrama
MIGUELASV@terra.es
Cuando estaba sentado en una de esas mesas de madera fuerte
vacías que hay en el bar, vi aquellas personas casi desoladas tomando sus
cervezas y sus tapas juntos a la barra del bar, digo casi desoladas por que las
cervezas les producían ciertos chispazos, cierto color en sus vidas desoladas,
en un domingo cualquiera en el bar, había bastantes platos con comidas en la
barra del bar, los vasos de cervezas, imaginé directamente una Gran Pantalla,
un pantallazo, donde inmediatamente fuesen visto todos los congregantes del bar,
todos los usuarios del bar, todos los clientes del bar sin distinción, esa Gran
Pantalla que alucinan, que hipnotizan, y como un gran colador atrapa todas las
miradas, y se quedan las personas como perdidas, como pillados con la mano en la
masa, ¿pero pillados en qué?, o sea, me olvidé de todo y cogí un periódico
y me concentré en la lectura del periódico, simulando alguien que está ajeno
a todo, que lee el periódico, uno que lee el periódico, así evito conversación
con nadie. Pillados in flagranti por La Pantalla, qué burda idea mía, pero se
me ocurrió, imaginemos que Dios hace acto presencia en el bar, todos estarían
pillados in flagrantis, ¿Pero qué hicieron?, como en el juicio final, frente a
la presencia del Dios, todos tienen que confesar algo. Deseché inmediatamente
todos esos pensamientos, y leí noticias relacionadas con el ataque
indiscriminado de Estados Unidos junto con Reino Unido a Irak, bombardeando la
capital de Irak, leía en la prensa, y la paz mundial casi tambalea, pero me
olvidé inmediatamente de la noticia y pensé otra vez con esa burda imagen,
idea, de la Gran Pantalla, y me remitía a un recuerdo de una visita a un
puticlub, no era por sexo, sino por acompañar a un amigo para determinados
asuntos ajenos al sexo, recuerdo ese puticlub situado en una calle central de la
ciudad, estaban las prostitutas junto a la barra del bar, esperando clientes,
había una que inmediatamente en un ataque de locura me pareció, una mujer algo
mayor, se destapó el pecho y casi gritando dijo a uno determinado que a ver si
se decide, si no hay nada bonito en ese pecho, mira mi pecho, así, como mostrar
a la mirada algún secreto de encanto o no sé, y en ese lugar había una gran
pantalla de vídeo que proyectaba una película porno, y vi por primera vez a un
famoso actor de cine, Silvester Stallon, en plan porno, con todos sus músculos,
se dedicaba al cine porno, no lo sabía, lo descubrí en ese día. En el bar,
mientras leía el periódico, pedí al camarero un paquete de tabaco, y observé
a un matrimonio con un hijo comiendo un plato de carne en salsa (salsa color
rojo, puede ser carne con tomate, el rojo me dejó algo impactado) y bebiendo
cervezas, conminaba los padres a que siguieran el hijo comiendo, como ofreciendo
hospitalidad o algo así, y una persona algo mayor en una esquina de la barra
del bar bebiendo una cerveza y comiendo una gran tapa no recuerdo qué, y bueno,
qué mayor alegría que abandonar el bar y respirar el aire fresco de la calle y
volver a mi hogar. Una pantalla, donde recogieran todas las ilusiones y
frustraciones, atrapara los orgullos y vergüenzas de las gentes, y mientras
andaba por la calle de vuelta a mi casa observé un escaparate de una tienda de
ventas de automóviles, creo que es de la marca Peugeot, y en el cristal del
escaparate hay una propaganda que me impactó fuertemente, por que confudí con
una persona real, es un señor con traje y maleta en mano y papeles, parece un
ejecutivo de esos agresivos de los tiempos que corren, que está como
literalmente pegado al cristal del escaparate, tiene la misma altura que yo, y
es como atrapado por un imán, totalmente apegado al cristal, como absorbido por
el imán del cristal, y nos dan a entender la atracción sobre la mirada del
coche nuevo marca Peugeot, y de hecho se titula esa propaganda Efecto Imán,
creo que es un peligro esa propaganda, casi me dio un susto de muerte, parecía
una persona real. Pensé en la figura de la Virgen, que era bastante devaluada
en Navidad frente a otros personajes religiosos, como dijo alguien, y que me
hizo pensar, y por milagro en una gran ciudad alguien comentaba que esa Virgen
existe actualmente en la parte marginal de la ciudad, y cómo era eso,
efectivamente, entras en una iglesia vieja, dentro, en el fondo del altar había
una pantalla de vídeo donde se proyectaba a una mujer que en cuestiones de
minutos ayudaba a los pobres en callejones oscuros y era como la Virgen que
producía milagros, eso dijo alguien. O ese otro que dijo que entra en el autobús
urbano una mujer semidiosa y provocaba desastre a su alrededor, dejaba una
secuela por donde pasaba, y preguntaba continuamente a qué se refería. En el
bar, no supe orientarme, qué pasaba, dónde estaba la Gran Pantalla, un Gran
Otro, como dice alguien. Por mi mente se me cruzan mensajes, como a veces mi
correo electrónico se atiborra de mensajes electrónicos, entrecruzamiento de
mensajes electrónicos. Pues... enciendo un cigarrito, olvido de la Gran
Pantalla, estaba seguro que iba a decir algo más... Pantallazo. Como un
chispazo. Un relámpago. En televisión se proyectaba una corrida de toro, plaza
de toro, el toreador con su capa roja, ilusionar al toro, con la capa roja, qué
tiene el toro con la capa roja...
Como una ilusión, nada por aquí, nada por allá, y tras el velo aparece un
conejo, el mago que sale en televisión, bueno, tras el velo hay algo demasiado
fuerte, demasiado duro de experimentar... No sé lo que digo. Por culpa del bar
ese, no hago más que pensar en el tema de la Pantalla. Como ahora mismo,
mientras escribo miro a la pantalla del ordenador. Las gentes ven televisión,
por que la tele les miran, pero cuando no les miran se aburren.