Por: Miguel Ángel Sánchez Valderrama
MIGUELASV@terra.es
Un sol de agosto, en la azotea de aquella casa de mi tía,
una piscina de lona que se monta y desmonta, en ese pueblo de Sevilla, había
que ahorrar agua potable, había cierta sequía, si gasta más agua
potable de la permitida puede llevarse la sorpresa de ser multado, la política
del agua: hay que ahorrar agua. Varios años atrás no había tanta sequía,
podría permitir el lujo de derrochar agua potable, para llenar tal
piscina en esa azotea. Apenas seis años de edad, o menos, o
aproximadamente, no me acuerdo, chapoteaba en el agua, el sol era
demasiado fuerte, como si nada.
El patio lleno de macetas, casi todas las casas del pueblo tienen un patio
lleno de macetas, con diversas plantas, y siempre hay quien tiene animales
domésticos, y siempre se oía piar a los pájaros, y los canarios se
llevan la palma, se oían por todas partes canarios pavarottis.
El salón de la casa de mi tía, había una alfombra pegada a la pared, a
modo de cuadro, donde reproducía escenas taurinas, un hombre montado en
un caballo con una gran lanza que hinca a un gran toro furioso por esos
campos llanos, me producían verdaderas pesadillas observar esa imagen
taurina. Formaba parte del imaginario cultural de la región sobre todo la
parte occidental de Andalucía...
Creo que tenía menos de seis años, recién venía de otra ciudad lejos,
más de quinientos quilómetros aproximadamente, tantos traslados, era un
pueblo desconocido. En ese salón, en el sofá me quedé dormido, era
demasiado tarde, siempre acudíamos a la casa de mi tía... La imagen del
hombre montado en caballo con su gran lanza se me quedaba en la cabeza, de
hecho me acuerdo mucho de eso, estaba muy dormida, sumergida en el sueño
(parecía pesadilla, esa imagen del hombre con su gran lanza), me negué
ser trasladado de la casa de mi tía a mi hogar, mi tío me cogió en
hombro, para trasladarme a mi hogar, me acuerdo mucho de mis tíos, casi
analfabetos, trabajadores de inhumanas fábricas, lloraba por que para mí
mi tío era desconocido, venía de una ciudad lejana, no conocía el
pueblo, me costaba adaptarme en el pueblo...
Se me venía a la mente todo eso que me remota a recuerdos infantiles, y a
la vez me viene a la cabeza ahora mismo esa imagen reciente que vi en el
hospital clínico de mi ciudad, en la sala de espera de Urgencias,
observaba una mujer treinteañera, que estaba demasiada pálida, algo le
pasaba, y estaba como sentada en una silla de ruedas, por que no podía
estar en pie, no comprendí lo que le pasaba, observaba su mirada perdida,
estaba totalmente sola, algo le pasaba pero no comprendí, ella tiene su
historia.
Son imágenes que se me vienen a la cabeza, como un bombardeo, y suelo
transcribirlo literalmente.
Tengo una mala costumbre, suelo orinar varias veces, entro y salgo del
cuarto de baño con mucha frecuencia, como ahora mismo tengo deseo de
orinar, voy al baño y no sale ni gota, pero tengo que estar varias veces,
orino varias veces al igual que bebo agua con mucha frecuencia, una
persona determinada me dijo que eso podría controlarlo, no tengo por que
adoptar control a mis ganas de orinar como de beber agua, como el de
transcribir cualquier cosa que se me pase por la cabeza... Hablando de
hospitales, se me viene a la cabeza ahora mismo la imagen de la transfusión
de sangre, realmente nunca me he sometido a eso, pero sí me han sacado
varias veces sangre para que me analicen, si entras a trabajar por ejemplo
te hacen un reconocimiento médico en la mutua, un cacho jeringuilla que
te saca una buena porción de sangre para que analicen, un exhaustivo
control de mi sangre. Hay gentes que se marean. A mí lo que me asusta es
cómo me harán, y depende de la persona que me lo haga, hubo uno que me
dijo que mirara para otro lado en vez de la jeringuilla... Hay otra imagen
que no se me quita de la cabeza (y supongo que la escritura sirve para
liberarse de esas imágenes obsesivas, esos recuerdos...) que es del
heroinómano que con la jeringuilla hace continuo bombeo con su sangre
para que le llegue al cerebro, o el heroinómano que busca
resquicio... venas para pincharse...
Grandes hospitales, los servicios de Urgencias siempre lleno, las sirenas
de ambulancias cada dos por tres suenan, cuando entro en un hospital me da
ataque de pánico, tengo fobia a los hospitales... Cuando hay un gran
partido de fútbol o fenómenos televisivos de masas los hospitales se vacían,
entonces no entiendo, que los síntomas, enfermedades tienen mucho que ver
con lo que pasan socialmente... Los médicos saben perfectamente qué día
acuden más gentes o menos, en función de algo. Hay meses del año que
nacen más niños o menos, creo.
Al menos algo he oído.
Si hay un gran partido de fútbol, por ejemplo la Final de la Copa de
Europa, donde juega el Real Madrid contra otro equipo, o cualquier equipo
de fútbol español contra otro, las ciudades se vacían, se quedan
desiertas, los hospitales se vacían o reducen el número de usuarios,
todo eso está comprobado. Al menos todo eso me comentaron gentes médicas.
Y a parte pude comprobarla por mí misma, salí a la calle en ese día
donde jugaban un partido de fútbol de gran trascendencia, las calles
realmente estaban vacías, apenas coches y viandantes. Es una alegría ver
una ciudad así, todo para mí misma.
Ayer estuve en un bar donde no había un solo televisor, sino dos, uno en
cada esquina, retransmitiendo un partido de fútbol vía satélite.
Hasta la última gota, me desangro a través de la escritura, como una
transfusión de sangre, goteo de pensamientos, recuerdos, chorradas, me
permite liberarme de ciertos pensamientos morbosos, recuerdos...
Mi diario consiste en eso. Escribir todo lo que se me pase por la cabeza.
En mi ciudad el cielo aún está gris, con apenas gotas de lluvia a esta
hora, como si nada.