Por : Carlos
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Las Semillas de Cristo, un relato que narra la epopeya de
Jesus de Nazaret con el detalle y la ilación propios de una novela historica,
pero cuyo génesis nada ha tenido que ver con la creación.
Todo el mundo se asombra de lo que dice; pero aun se admira más como se reunió
la información para contarlo... O, mejor dicho, transcribirlo.
Todo cuanto está escrito fué dictado por un conjunto de personas que
experimentan recuerdos espontaneos de una vida anterior junto a Jesus. Gentes,
-y esto es lo más desconocertante del caso-, que no se conocen entre sí, ni
están versados en los EVangelios, pero cuyos testimonios encajan como las
piezas de un rompecabezas, que al reunirse, forman la figura de Cristo.
No corresponde a nadie efectuar valoraciones sobre la veracidad del fenomeno, ¡que
cada uno piense lo que desee! Por parte del mismo autor ó escritor, ha cumplido
la propuesta haciendo pública una información que, evidentemente, no iban
destinadas solo a él.
Algunas personas consideran ó considerarán que todo es fruto de una alucinanción
colectiva inducida bajo hipnosis. Hay que asegurar que no se han producido, los
sujetos que han hablado permanecian siempre conscientes -en un estado especial,
pero conscientes en todo momento-, sintiendo como despertaban en ellos unos
recuerdos y unos conocimientos que permanecian soterrados en algún rincón de
sus corazones.
La explicación de lo ocurrido, es que están emergiendo en el hombre unas
nuevas e insospechadas capacidades espirituales y ese despertar espiritual, ¡que
va a ser rápido! Es más, se sospecha que estas manifestaciones son solo prolegómenos
de una mutación, de una gran revolución psiquica, llamada a cambiar los
destinos de la raza humana... El tiempo dará ó no razón a lo contado...
La primera reflexión, es que nadie, absolutamente nadie, tiene derecho a
monopolizar la figura de Cristo, porque su esencia y la información espiritual
que de él proceden están distribuidaas entre todos nosotros.
Las semillas de Luz que Jesús nos transfirió, insertó, transplantó o injertó
en el Golgota, son patrimonios de la humanidad, como las piramides de Egipto ó
la gran muralla china, y constituyen un legado que convierte a todos los hijos
de Adán, sin excepeción, en herederos espirituales de Cristo.
Por tanto, que nadie se considere superior a nadie por pertenecer a un
determinado grupo etnico ó religioso, porque gracias al sacrificio del Maestro,
todos llevamos dentro al hijo de Dios, seamos cristianos, budistas,
protestantes, judios, animistas ó agnósticos.
Una vez claro este punto, pasaremos a otro no menos importante; el de "una
vez y otra vez".Es obvio que si la historia del hombre se repite, es porque
no aprendemos, y claro está, hemos de repetir el curso.
Donde los hebreos fallaron, habían fracasado ante los egipcios; y poco despues
de ser abortada la revolución monoteista de Akhenatón, Moises surgió
misteriosamente para convertir a un pueblo de esclavos en el Pueblo Elegido.
Al parecer, Dios escoge siempre a los humildes porque los sabios -como lo saben
todo-, no pueden aprender nada, y esto, amigos, va de aprender... Por eso también
Salomón, el más sabio de todos los sabios, fracasó estrepitosamente y el fin
de su reinado se saldó con la división de Israel...
¡¡No aprendemos!!