Por: Miguel Ángel Sánchez Valderrama
MIGUELASV@terra.es
Los diversos vasos, copas, recipientes que contienen líquidos,
listos para consumir, en la barra del bar, la camarera, la otra camarera, el
camarero, movimientos incesantes, tan a la boga, imagen juvenil, todo juvenil,
quién dicen que le apodaban a Diógenes el Masturbador, siempre nos recuerdan
que estaba metido en un tonel, el cínico, toda una filosofía, Diógenes, lo más
profundo del ser humano está en la piel, en la clase de filosofía una anécdota
sobre Diógenes, que llega uno con todo el mogollón del ejército, un tal
Alejandro Magno, explicó literalmente el profesor de filosofía, que dice que
le preguntó a Diógenes que estaba metido en un tonel que cuál es su deseo,
que le concederá o algo así, y llega Diógenes y le dice que su deseo es que
se aparte, por que le estaba dando sombra, el sol, entre el sol y Diógenes se
pone por medio Alejandro Magno, esas cosas, bien, bien, en el pub, recipientes
de cristal, la música, las gentes, las voces humanas, congregación de voces
humanas, ¿no hablabas de Diógenes?, sí, el cínico, no se identifica con
nadie, no quiere lazo amoroso con nadie, goza de sí mismo, ajá, sigamos
bebiendo y no hable de filosofías baratas...
Por otro lado, en el trabajo se apostó lo que sea el Jefe Administrativo al Topógrafo
de la obra que el despistado trabajador ayudante de administrativo si sale de la
oficina pisará el hormigón recién echado en el suelo sin que se dé cuenta, y
efectivamente, dejó el rastro de una pisada, oh, no me he dado cuenta, eres más
despistado...
Bueno, sigamos bebiendo, no me vengan con otros mundos.
WC de señoras, salen las chicas y entran también, ¿Cuántas veces?, buscaban
ciertos reflejos en el espejo, repintajearse, cuerpos que bailan, la música
sigue sonando incesantemente, una tras otra.
Controles... detectores de metales en los ayuntamientos, diputaciones,
Ministerios, Guardas Jurados contratados..., sigamos bebiendo, no me cuentes tus
penas.
Pintores homosexuales, que llega a la oficina de obra, piden leche y vinagre,
hay malentendido, todos dibujan ligeras sonrisas, el Jefe Administrativo está
de guasa y se parte de risa, no hace falta, tenemos a Diógenes acá, leche lo
que desees, cosa que el Diógenes en cuestión replicó... en vez de acostarme
con una mujer estúpida me masturbo. Y por otro lado risas descontroladas, así
andamos, sigamos bebiendo.
Mujeres con teléfonos móviles, Jefas de Ventas o auxiliares o adláteres o
simulan, hablan todo lo que desees, dotes de persuasión, te convence que la
ventana de la cocina está bien situada, ¿Pero está en el norte y en el plano
pone en el sur?, convence que mejor, el norte es mucho mejor, y el Diógenes en
cuestión se acerca a esas mujeres, observa sus caras, no hay miradas
correspondidas, Diógenes, hay que respetar las máscaras, no pongan en duda sus
reputaciones, Diógenes tenía curiosidad, ni mira ni le dirige la palabra a Diógenes,
por que Diógenes es Diógenes, pero por qué le llama los compañeros de
trabajo Diógenes, vaya tú a saber, sigamos bebiendo.
¿A dónde hemos ido a parar?, los obreros homosexuales, los obreros gitanos,
los obreros ecuatorianos, los obreros de Escuelas Talleres de pueblos y barrios
marginales, Diógenes es un poco de todo, mandemos a Diógenes las informaciones
a los rojinegros, borrachos, maricas y gitanos, Diógenes... lo de la leche está
claro, lo de vinagre mandamos a Diógenes que vaya a la Bodega más próxima, la
Bodega no abre por la tarde, por la mañana por lo visto nadie abría, estarían
borrachos y dormidos... Diógenes: otra vez estamos de guasas. Sigamos bebiendo.
Descontrol de la situación, Jefas de Ventas por acá, Arquitectos e Ingenieros
por allá, pintores homosexuales y obreros gitanos en ese otro lado, Diógenes
busca su tonel en su despacho.
A ver, pagar facturas, llega a la estación de gasolina más próxima, pagar el
gasoil para las máquinas como retroexcavadoras y hormigoneras y cosas así, Diógenes
busca a la tesorera, como siempre, la Tesorera va vestida descomunalmente,
provocativamente sexual, y siempre contenta, por eso dicen que los sujetos son
siempre felices, Diógenes ve una mirada pícara en la Tesorera, pero Diógenes
cree que todo está mediatizado, hasta la vigilancia ultra con cámaras vídeos
y tipos gorilas por medio.
Sigamos bebiendo.
Desfiles de mujeres que entran y salen del WC para señoras, cuerpos que bailan,
la música imparable, toda la noche, las calles están mojadas, y además hace
un frío que pela, Diógenes coge la chaqueta y se va del pub, ¿A dónde vas Diógenes,
sigamos bebiendo?, Ya estamos de guasas, señores, no me gusta que me llaméis
Diógenes, ya que estamos de guasas, pues voy a mi tonel a masturbarme, cosas
que dejaron a los otros con una risa encima.
O sea, se pone la chaqueta, de modo tan torpe que se lo puso al revés, dejó
mirada desconcertada a los transeúntes borrachos, es lo gracioso, los borrachos
dicen: ¡Ahí va el borracho! ¡Que... te ha puesto la chaqueta al revés!
Diógenes estaba muy seguro que no se toparía con nadie conocido, y hete aquí
que se encuentra con un técnico de la construcción, compañero de trabajo, que
estaba más borracho que una cuba, ¡pero bueno..., qué estoy viendo aquí, Diógenes!...
¿A dónde vas ahora, Diógenes?. ¡A mi tonel, imbécil, a masturbarme!. Joder,
no te pongas así, colega, no te he dicho nada malo. Es que sois la hostia,
estoy harto de todos.
Una lluvia fina, las calles llenas de coches, es el privilegio de no tener
coche, no sabe qué pasa, tantos coches, tantas gentes los fines de semanas, al
tonel, buscar su tonel, las tipas están con sus maquinaciones, con sus
complicaciones, con sus historias, quiere que regale flores, quiere que le diga
palabras preciosas, a masturbarse. Diógenes harto de todo, va a un
psicoanalista y le dice: ¡Tengo un problema! ¿Cuál?... ¡Todos me llaman Diógenes
el Masturbador!.
Señoras y señores, todos tan distinguidos, en este mundo, todo está
controlado, ¿Todo?, ¡No! El Jefe Administrativo le duele la cabeza, mandemos
al Diógenes a que vaya a la bodega, perdón, a la farmacia a que se traiga unas
pastillas. ¡Hoy estoy relax!, dijo el Arquitecto Jefe de Obra. Además dio
instrucciones de dónde se encontraba la bodega más cercana para adquirir
vinagre, ya estamos otra vez.
Diógenes lo tomó con mucha filosofía, culpó a su familia de bautizar con el
nombre de Diógenes, qué nombre, pero prefería este nombre que Narciso. Y por
otro lado, algo no funciona bien en el otro, Diógenes es una pantalla de
proyección de las frustracciones y burlas de los demás, eso se dijo sin tener
ni puta idea de qué le pasa. Pero algo es algo, Diógenes el Masturbador, ese
que hablan los filósofos, por lo visto tuvo una vida envidiable, quizás
envidiarían su situación, la situación del Diógenes protagonista de esta
historia... ¡Y no es broma!