Por : Francisco Arias Solis
aarias@arrakis.es
EN EL 25º ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE
DIONISIO RIDRUEJO (1912-1975)
“La libertad -me corrijo-,
la libertad lo primero.
Se la comerán los lobos
si la dejas para luego.”
Dionisio Ridruejo.
LA VOZ DE LA PALABRA ENCENDIDA
“Porque tú sólo tenías corazón -escribía Giménez Caballero sobre Ridruejo-, el que te iluminaba
los ojos y te encendía la Palabra. Y te impedía encarnecer al enemigo y sí: abrazarle”.
Dionisio Ridruejo nace en Burgo de Osma el 12 de octubre de 1912. Estudió en los maristas en
Segovia , luego en los jesuitas en Valladolid, luego con los de Chamartín. Su primera vocación
fue literaria. De 1935 a 1950 -año que obtiene el Premio Nacional de Literatura- publica una
decena de libros que reúne en la antología En once años; otros nuevos se incorporan a su nueva
antología Hasta la fecha.
En cuanto a su trayectoria política, el mismo no recata ninguna fase, por lo mismo que su fuerza
moral y su actitud ejemplar están basadas en una severa rectificación. Afiliado desde 1933 a
Falange Española ocupa altos cargos políticos. En 1940 funda con Pedro Lían Entralgo la revista
Escorial. En 1941 se alista voluntariamente en la “División Azul” para combatir en Rusia como
soldado raso. En el año 1942 Dionisio Ridruejo rompe con el partido oficial y dimite de todos
sus cargos públicos. Es desterrado a la ciudad de Ronda y Cugat de Vallés (1947). Desde 1951
fija su residencia en Madrid, y a través de numerosas conferencias, tiende cada día más a lograr
la transformación del régimen imperante en España y de sus estructuras sociales en un sentido
liberal, así como a la pacificación e integración de vencedores y vencidos. “En 1952, con
ocasión del primer Congreso de Poesía en Segovia -nos contaba José Luis Cano-, le oí hablar por
primera vez en público, y aún recuerdo la honda emoción que sentí al escucharle. Fue su
discurso una canto emocionado a la libertad y a la fraternidad de los poetas de todas las Españas.
Por primera vez se hablaba, en la dura España de la posguerra, de la libertad, y no para
vituperarla sino para reivindicarla y ensalzarla”. En 1956 Ridruejo participa en un movimiento
revolucionario y es encarcelado y procesado.
En 1957 denuncia la situación política en un “informe confidencial” entregado a Franco.
Acusado de haber fundado un grupo político “Acción Democrática” se le encarcela nuevamente
y se le somete a dos procesos. Y desde entonces su voz no dejó de alzarse con tanta serenidad
como valentía en todas las coyunturas, diciendo sus verdades al mundo y a su país. Ejerció la
docencia en EE.UU. a principios de los años sesenta, y en 1962 acudió al encuentro de Munich
entre dirigentes de la oposición del interior y del exilio. 1962 es también la fecha de su obra
ensayística Escrito en España, censurada en el país. Hubo de exiliarse a París desde ese año
hasta 1964. En 1974 fundó la Unión Social Demócrata Española.
Escrito en España de prosa sencilla y escueta es, además del libro que revela su auténtica
personalidad, el que da toda la medida de su valor, de su dignidad moral. Decir lo que se siente
de verdad es lo valeroso y valiente. Callarlo es miedo, cobardía. Pedro Laín Entralgo decía de
Ridruejo: “Dionisio es un ser liberal y lo será mientras haya en el mundo hombres que libertar”.
Como poeta, pertenece a la generación del 36 y se caracteriza por el clasicismo, la austeridad de
la forma y el contenido meditativo. Dionisio es un poeta convencido de siempre que poesía y
política no son fáciles de separar, y quiso hacer clara manifestación de lo que es dignidad y
sufrimiento... y lo demás.
Las equivocaciones que se pagan al precio de Dionisio Ridruejo podrían tener una síntesis
expresiva en una copla de esta vieja tierra del Sur que él escuchó en su destierro en Ronda: “El
que nunca se equivoca / tampoco puede acertar. Para estar seguro y cierto / te tienes que
equivocar”.
Entre su obra poética destacan Plural, Primer libro de amor, Poesía en armas, Sonetos a la
piedra, En la soledad del tiempo, Elegías, En once años, Hasta la fecha, Cuaderno catalán, 122
poemas y Casi en prosa; y entre su prosa: En algunas ocasiones, Escrito en España, Guía de
Castilla la Vieja y Diario de una tregua. También escribió un drama en tres actos Don Juan, y
un texto autobiográfico póstumo, Casi unas memorias.
El día 29 de junio de 1975, Dionisio Ridruejo murió en Madrid de un mal muy español, de
acabamiento, de cansancio de corazón (como Unamuno, como Don Quijote), era un espíritu
valiente, como Quevedo; era hombre de ese espíritu de verdad: moral, poético tal vez sobre todo,
y, ¡naturalmente! político. Escribía en España, vivía, peleaba en ella, en una España donde
“escribir es llorar”, como es sabidísimo que dijo Larra, que acaso se suicidó por eso, porque se
quedaba sin lágrimas. Murió Dionisio Ridruejo de cansancio de corazón, porque peleó de
corazón toda su vida, hasta que el corazón se le rompiera. Y se le rompió. Porque era hombre de
verdad, poeta valeroso. Y es que como dijo nuestro poeta: “La verdad de la verdad / y la verdad
verdadera / y la verdad como un templo / son verdades como fieras”.
Francisco Arias Solis
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