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UN ORDEN JUSTO
Por Francisco Arias Solis

"La afirmación de Goethe: "prefiero tolerar una injusticia a soportar un desorden", ha sido durante el pasado siglo lo que pudiéramos llamar el lema, público o secreto, de todas las políticas conservadoras.


"Lo que pedimos es

claro como el cristal;

como Dios y el zapato

más justo que cabal."

Miguel Hernández



HAY QUE PONER EL ORDEN DESPUES DE LA JUSTICIA.



"La afirmación de Goethe: "prefiero tolerar una injusticia a soportar un desorden", ha sido durante el pasado siglo lo que pudiéramos llamar el lema, público o secreto, de todas las políticas conservadoras.



Orden y justicia, utilizados en sentido exclusivamente político, parecería que deberían ser

inseparables. Los políticos profesionales así lo dicen, y cuando defienden la "causa del orden" se

dicen defensores de un orden justo. La audacia y osadía del pensamiento goethiano al oponerlos

extremándolos contradictoriamente, porque un breve episodio anecdótico se lo exige, no les

parece, en ningún caso, procedente. El orden -piensa el político- es siempre lo primero y su

alteración es injusta. Y si el político es conservador añade: el desorden nunca puede expresar

una causa justa. Así, al parecer, el orden puede existir sin la justicia pero no la justicia sin el

orden.



No es cosa de tratar ahora una lección de derecho público evocando la clásica y siempre repetida

definición tomista sobre el orden justo. Haremos mejor otra cosa. Que será recordar cómo en

nuestro lenguaje habitual solemos añadir a la palabra orden la palabra concierto. Y así decimos

de algo que nos parece muy desordenado que no tiene ni orden ni concierto. ¿Pues que añade al

orden o desorden el concierto y el desconcierto? Porque no creemos que sea sólo una

redundancia. Lo ordenado y concertado, lo desordenado y desconcertado, son términos que

aunque se apliquen juntos a una sola realidad designan en ésta aspectos diferentes. Podría hasta

dársenos el caso de que nos pareciera el orden desconcertado y el desorden concertadísimo.



Y pues empezamos evocando a Goethe, el gran burgués, cuya frase anecdótica tuvo tanto

alcance político precisamente, evoquemos ahora a su contemporáneo Beethoven, de

temperamento político, diríamos, tan opuesto al suyo. Algún crítico musical famoso dijo aquello

de que las sinfonías beethovenianas son difíciles de comprender, porque nos ofrecen "un orden

perfecto bajo un desorden aparente". Esto es, un orden profundo bajo un desorden superficial. A

primera vista -o primer oído- cualquier forma verdadera de arte puede causar esa impresión a sus

primeros oyentes o espectadores. Un orden perfecto o profundo bajo un desorden aparente o

superficial puede decirse que es en arte, en poesía, en expresión viva del pensamiento, todo lo

que se denomina revolucionario. ¿Sucederá lo mismo en lo político, en lo social?



Hay en los Episodios Nacionales de Galdós un personaje desconcertante -y desordenado- que se

empeña en escribir la historia lógica de España. Naturalmente se vuelve loco. La vida y la lógica

es sabido que se llevan mal. Aunque si no debe intentarse siquiera meter la vida en la lógica, si

debe hacerse lo contrario: meter la lógica en la vida. O, como si dijéramos, tratar de ordenarla y

concertarla bien. Este "bien" querrá decir "justo". Preferir, en tal caso, el orden a la justicia sería

solo una preferencia temporal: primero el orden y luego la justicia. Así piensa -y lo dice como

Goethe, el gran burgués,- el político que decimos conservador; mientras que el llamado

revolucionario -nuestro Unamuno, por ejemplo,- decía y hacía lo contrario: poner el orden

después de la justicia; pues solamente de lo justo podía sustentarse y sostenerse para él un orden

verdadero. Y como dijo el poeta: "Poniendo todas las cosas / al día, ordenadamente, / `por razón

muy natural / se le hace el juego a la muerte".



Francisco Arias Solis

e-mail: aarias@arrakis.es

URL: http://www.arrakis.es/~aarias



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Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de

Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:

http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm

Gracias

Por Francisco Arias Solis
mailto:aarias@arrakis.es
Publicado Jueves, Octubre 25, 2001


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