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| Billy Wilder, uno de los más grandes cineastas de todos los tiempos, ha muerto en 2002. Su primera muerte sin embargo,la artística, se produjo en 1982. |
| NADIE ES PERFECTO.
Se nos ha ido el cineasta Billy Wilder, a los 95 años de edad. De origen judío, Wilder nació en Sucha (Austria-Hungría) y se trasladó a vivir primero a Viena y después a Berlin, época capital en el desarrollo del cine alemán. Periodista y guionista, decidió abandonar el país centroeuropeo debido al ascenso del nazismo. Se instaló primero en París y allí debutó como director de cine en Curvas peligrosas (1933) y un año después se instaló definitivamente en Estados Unidos. Wilder forma parte de esa avalancha de talentos europeos que se nacionalizaron estadounidenses y que hicieron del cine de ese país el mejor del mundo durante muchísimas décadas, tan diferente del de hoy, un cine de donut y ketchup. Como guionista trabajó para los grandes estudios, pero siempre se sintió deudor del director alemán Ernst Lubitsch. Precisamente para él confeccionó el guión de Ninotchka. Y es que más director o productor, fue un prolífico guionista, en una sesentena larga de guiones. Y harto de que siempre se los retocaren, decidió dar el salto definitivo al mundo de la dirección. Y lo hizo de un modo brillante pues excepto a las películas del oeste y a los musicales, se acercó a todos los géneros con la visión de un genio.
Gran retratista de la sociedad estadounidense, su estilo se caracterizaba por la mezcolanza de la ternura y los sentimientos con una crítica cínica, implacable a las miserias humanas. Con las películas Días sin huella (1945), un estudio del alcoholismo, y El apartamento (1960), una comedia que explora la hipocresía y las miserias de la gente, ganó los premios Oscar a las mejores películas, dirección y guión. Otras de sus mejores obras son Perdición (1944), El crepúsculo de los dioses (1950), Traidor en el infierno (1953), La tentación vive arriba (1955), Testigo de cargo (1958), Con faldas y a lo loco (1959), Un, dos, tres (1961), Irma la dulce (1963) o Bésame, tonto (1964). En 1987 le fue concedido un Oscar honorífico a su carrera artística. Decía que para enviar mensajes ya estaba el correo, que él lo que quería hacer era entretener. Máximo artífice del mito erótico de Marilyn Monroe y de la pareja cómica Jack Lemmon-Walter Matthau, fue el culpable de algunas de las secuencias más conocidas de la historia del cine. Se lamentaba de que los criterios comerciales y económicos que imperan en nuestros días le condenaran a una oscura retirada en 1982. El director de cine Fernando Trueba llegó a compararlo con Dios.
Josue Damia Ferrer i Ortells jdferrer@ozu.es Por Josue Ferrer mailto:jdferrer@ozu.es Publicado Martes, Abril 2, 2002 Escribe artículos en esta revista, si deseas publicar algún texto acorde con los temas de esta web envíalo que con gusto le publicaremos. Si deseas convertirte en editor o co-autor de esta revista infórmate aquí. |