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| Efectivamente: todos somos diferentes. De esto hablaba hace poco con un amigo camandante del ejército. Todos somos diferentes, y a la vez todos somos discapacitados. Diferentes, está claro, por razones genéticas: cada persona es única e irrepetible. Y discapacitados debido a que la normalidad funcional, al menos hoy por hoy, no existe... |
| Efectivamente: todos somos diferentes. De esto hablaba hace poco con un amigo camandante del ejército. Todos somos diferentes, y a la vez todos somos discapacitados. Diferentes, está claro, por razones genéticas: cada persona es única e irrepetible. Y discapacitados debido a que la normalidad funcional, al menos hoy por hoy, no existe.
Todos, sin excepción padecemos de alguna discapacidad: gastritits, úlcera, insomnio, ansiedad, etc. Sin embargo hay personas que son más diferentes : las llamadas "minuválidas". Si alguno, basándonos en nuestra ignorancia nos creemos normales, deberíamos pensar que mañana podríamos recibir accidentalmente un golpe en la cabeza y adquirir una esquizofrenia -sé de algunos casos de éstos-, o en la médula espinal y permanecer toda la vida paraplégico en un silla de ruedas. ¿Recordamos el lamentable caso de Cristofer "Supermán" Reeves? Las discapacidades se encuadran en físicas, psíquicas y sesoriales. Yo ampliaría este cuadro para agregar la discapacidad de los que no tienen -o hablando con propiedad, que no les dejamos tener- medios económicos para vivir, ya que solo malviven. E igualmente hablaría de los que padecen discapacidades culturales -por falta de escolaridad-, y de los que padecen discapacidades en su moral o ética.
Las tres primeras discapacidades, físicas, psíquicas o sensoriales sobrevienen involuntariamente. La discapacidades económicas, las de escolaridad, así como la discapacidad moral, ya no aparecen involuntariamente. Estas discapacidades físicas, psíquica, sensoriales, de escolaridad o económicas, no están lo suficientemente atendidas por los gobiernos. Podrían hacer bastante más de lo que hacen. Lo que hacen es insuficiente y, además, para justificarse. Por otra parte, esas mínimas ayudas que prestan, en su mayor parte, después se la expolia en impuestos. Personalmente sé de casos como estos.
Si esto es así en España, fácilmente puedo emaginarme la ayuda que se les prestará a estas personas o familias en los países llamados en vías de desarroyo.
Para terminar añadir que aunque penosos todos estos casos, prefiero ver a una persona que sufra de cualquira de las dicapacidades mencionadas, que ver debido a que siento verguenza ajena, o quizá incluso ganas de vomitar, a una persona con discapacidad moral. Por Francisco mailto:psicoyoga@supercable.es Publicado Lunes, Agosto 12, 2002 Escribe artículos en esta revista, si deseas publicar algún texto acorde con los temas de esta web envíalo que con gusto le publicaremos. Si deseas convertirte en editor o co-autor de esta revista infórmate aquí. |