| | | |
| Me vi de pronto, siendo uno más
en el escaparate del absurdo y la mentira.
Formando parte de ese carnaval
de máscaras sin nombre y sin conciencia
Jugando igual que aquel, a un sórdido ritual
que nada me aportaba,
que acaso paso a paso y sin dudar
me arrebujaba en una muerte lenta.
|
|
Me vi de pronto, siendo uno más
en el escaparate del absurdo y la mentira.
Formando parte de ese carnaval
de máscaras sin nombre y sin conciencia
Jugando igual que aquel, a un sórdido ritual
que nada me aportaba,
que acaso paso a paso y sin dudar
me arrebujaba en una muerte lenta.
Y sentí pena por mí, vergüenza extrema,
por dejar de creer en mis creencias.
Por dejarme caer indiferente
al bajo instinto rebuscado y sobrado de carencias.
Por dejarme envolver entre almas que no existen
que son fantasmas vencidas al hastío
sin rumbo, ni horizontes, ni quimeras
carentes de valores, traicioneras
incapaces de amar o dar abrigo.
Y en medio de la nada
¡Estabas tú!.
extendiendo tu mano siempre amiga,
aguardando por mí ,
creyendo en mí, con alegría
y yo...
yo, sin verte, ni alcanzarte,
ni tocarte,
ni entenderte.
Teniéndote conmigo aún sin tenerte,
cegándome tu luz incandescente.
Salvándome del río y su corriente.
Dime si aún, hay tiempo para amarnos,
dime si aún hay tiempo para mí,
enséñame a vivir sin otra meta
que no sean tus ojos y tus manos,
está mi corazón tan dolorido,
tan frágil, tan cansado, tan sufrido
que ya no sé si puede levantarse.
Si puede levantarse y renacer,
y latir al unísono del tuyo,
que vibra ilusionado cada vez,
que a tu lado me acerco silencioso
buscando en tu ternura mi refugio.
Por Libra http:// Publicado Lunes, Enero 20, 2003 Escribe artículos en esta revista, si deseas publicar algún texto acorde con los temas de esta web envíalo que con gusto le publicaremos. Si deseas convertirte en editor o co-autor de esta revista infórmate aquí. |