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| Estamos en el tramo final de las horas que preceden al Dia de la Mujer, deseo enviarles un mensaje a hombres y mujeres, sean o no padres, sean o no educadores, con que sean humanos de corazón limpio y mente abierta bastará para que comprendan la importancia vital de lo que les pido. |
| Estamos en el tramo final de las horas que preceden al Dia de la Mujer, deseo enviarles un mensaje a hombres y mujeres, sean o no padres, sean o no educadores, con que sean humanos de corazón limpio y mente abierta bastará para que comprendan la importancia vital de lo que les pido.
Prometamos desde lo mas profundo de nuestro ser, al Dios en que creamos, sea cual fuere este, que trabajaremos incansablemente por las mujercitas que están hoy formándose y que son el futuro de la tierra, de la humanidad, prometamos tratar con todas las fuerzas de nuestras capacidades, luchar por volver a la mujer futura al lugar de la inocencia, de las prácticas morales, preparémoslas para el hogar que formarán en el futuro, cortemos esta racha nefasta en que la liviandad de pensamiento hace a nuestras mujeres indiferentes a la tarea maternal de velar por la seguridad moral y física de los hijos, hablemos con nuestras mujeres del futuro de la importancia de la continencia que las aleje del facilismo, que sepan que un no es símbolo de fortaleza no de pacatería, que no permitan el manoseo del consumismo, que la personalidad reside en ser únicas, no manada al que le marca el rumbo el mercado interesado que no le importa la dignidad de la mujer, solo sus registradoras.
Formemos sus conciencias para que empiecen desde pequeñas a saber que la labor de la mujer es esencial para la salvación moral de la humanidad, porque serán ellas las que deberán influir en el hombre para que la acompañe en la reestructuración de la familia, núcleo sagrado y primero de donde salen los seres que harán de este mundo un lugar decente, seguro y moral donde crezcan las futuras generaciones. Dejemos un poco de lado las grandes mujeres de la historia y miremos las mujeres del futuro, ellas son la gran esperanza en un mundo donde el hombre decide guerras, egoísta comercio, precios al hambre, a las enfermedades, a la vida. En fin, pongamos en sus pequeñas mentes el hecho real que del corazón de la mujer sale siempre lo bueno y lo malo en la formación de los hijos del cuerpo y del alma. Enseñémoslas a respetarse para que sean respetadas sus opiniones, mostrémosles que ellas son formadoras de hombres libres o esclavos del sexo y el mercado. Si tomamos hoy los seudo mayores el compromiso de salvar a la humanidad, salvando la familia, empecemos ya a luchar por nuestras mujercitas, para que sean la gloria de Dios y de quien las ame.
Elena Lerate Por Elena Lerate mailto:makalle2001@hotmail.com Publicado Domingo, Marzo 9, 2003 Escribe artículos en esta revista, si deseas publicar algún texto acorde con los temas de esta web envíalo que con gusto le publicaremos. Si deseas convertirte en editor o co-autor de esta revista infórmate aquí. |