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LOS QUINCE AñOS DE PATTY
Por Carlos López Dzur

¡Qué horror! Susana como fotógrafa no sirve. «¡Okay, éstas!», las fotos que yo tomé están bien enfocadas, con la luz correcta.


¡Qué horror! Susana como fotógrafa no sirve.
«¡Okay, éstas!», las fotos que yo tomé están bien enfocadas, con la luz correcta.
Ninguna de estas fotos las tomé yo, doctor, ¿eh? Van aparte... Unas son prestadas. Ella tomó las peores y... Eliana me regaló this picture. Es foto, ¡uy, curiosita! Vea a la indita, 20 años atrás.
Soy más bonita que Sofía. Ella se ve preciosa, ¿eh? Lo reconozco, pero yo soy más bonita. Aquí, mi madre, la que me dio el ser, está con su hermana mayor. Sí, yo estoy más slender... «Es Gisela». Mire qué cara de nopal, ay Gisela. ¡Tiene una millonada de espinillas!
Ella es la tía más chica de Sofía. Le dí cremas de las mías. Que las use. Va a necesitarlas, como humectante... Mejor que las aproveche, ¿chido no?
En esta foto, Sofía está disfrazada de maría, o sea, de indita... Ah, yo tengo un traje de tehuana... me lo cosieron en Tlacolula para una Fiesta de la Guelaguetza donde fui a bailar y a cantar... porque yo soy artista.
Unos turistas le regalaron esta foto a mi mamita porque quedaron impresionados (por no decir enamorados) con sus ojos verduzcos, claros, y sus trenzas... Gisela me dijo que fue la primera foto que ella vio en su vida. Nunca le tomaron fotos antes de ésta y menos dársela, así regalada... A veces yo me hago trenzas como ella. ¡Pero a Mamita no les gustan! ... No, no es que las trenzas no se me vean bonitas. Es que recuerdan a mi madre tzotzil.
¡Mire ésta, mire, mire! Otra de mis hermanastras.
No... hermanastra se oye feo. ¿Cómo diré? Es hermana de Sofía, pero con otro padre. Es mi tía, ¿me cree? Y tiene 14 años y con dos chavitos, ¡ay qué cruz!... En realidad, no tengo muchas fotos de mis tías. Ni con mi mamá. Pero, poquito a poquito, sacaremos mejores fotos cuando nos enseñemos a tomarlas con una Nikkon...
Es deseable no estar muy gorda ni muy flaca. A los 14 años, por críos que ella parió, esta niña ya está bodoquita... ¡Yo me suicidaría, ay, qué exageradota, si la carne se me llenara de celulitis! O de venas varicosas, ay qué horror... Yo no tendría ni escuincles por no verme fodonga, con las batas de maternidad y la mugre lloradera. ¡Ay, yo sería maricona para parir!
Esta es la más se parece a mi mamá. Se llama Eliana. Tiene 20 años. Es la que dice que iría a mi fiesta si yo la invito y le llevo su traje elegante.
«¿Es bonita?»
¿Sí? Dígame sinceramente, a lo macho. ¿Está cuero?
Eliana dice que no se quiere casar. Y yo dije:
Bien pensado. Los hombres son un fastidio...
¡Ay, perdón!
Eliana y mi hermanao se encantarán. Parecen hechos el uno para el otro. Como él se cita de memoria el diccionario de Molina, hará buenas migas. Se identificará con ella. Van a platicar como dos aborígenes. Casi no sabe español, la pobrecita. Creo que ella habla en náhuatl o algún dialecto. Como él cuando alucina. Imagínate un muchacho güerito, blanco, que dice ser indio. Oh, esa es una tragedia para mamá. Creerse indio y las indias se pintan el pelo de güeras, to be the blondies... Mi miedo es que, al ver el parecido con Sofía y lo bonita que mi tía es, se le ocurra que la Gata Zarca ha resucitado. Digo Gatita Zarca con mucho cariño, ¿sabe? No crea que no... Es que gata decimos a la gente de servicio en México. Tienen mala fama, a veces por resbalosas y putitas...
¡Qué mucha pobreza vimos! La casa es un jacalito. Me partió el corazón.
Te diré de él. Por lo menos, la mayor parte del tiempo, imagina que vive en la eternidad, la Edad de Oro. Cuando él se imagina que es Jean Pierre, entonces sí. Teme a cualquier achaque y, curiosamente, es cuando más habla de la Edad de Oro, cuando no se había inventado el trabajo y se vivía con inocencia, sin violencia ni codicias. Como inditos, ¿será?
Jean Pierre es muy remilgoso, hipocondríaco, neurasténico, ¿está bien dicho? Así dice que es doña Elvira, la sicóloga. ¿Qué importa? Jean Pierre dura tres días en la mente de mi hermano, se le va y se desaparece de su cabecita para que él vuelva a ser el indio que alucina. A veces, digo:
«Ojalá yo pudiera ser como él», alguien que no se preocupara tanto por la apariencia, el dinero, la vanidad y la realidad del sufrimiento, sino por mirar al cielo y dar comida a los pájaros. El es más indio que yo, si lo miramos desde ahí. Nosotras sí, digo yo, estamos fregadas, pero comprenda yo vengo de genes distintos. Me gustan otras cosas.
Sofía, la que me dio el ser, tampoco se preocupó por verse bonita ni por cuidar de su cutis, y fue muy bonita. Cuando ella llegó a la casa, a mis hermanas se les cayó la baba. Y la cuestión es que la madre de ella, que aún está viva, también fue bonita. Sólo que siempre está mugrosa... Usted sabe, por la pobreza... Claro, no son presumidas como yo. Ellas no. Seguro que van derechito para el Cielo... No se compran ropa ni joyas. Todo lo hacen con sus manos, hasta la tela y los tintes, todo... Con árboles y yerbas, tienen más riqueza a la mano que Pemex y todo su petróleo.
Como dice Pirri, la Naturaleza se lo da todo y, cuando se vienen al D.F., se lo quita todo.
Mi hermano El Esquizo, a los 29 o 30 años de edad que tiene, se ve como de 20. ¿Sabe por qué? Porque no se preocupa por las cosas materiales ni por las coqueterías, sino por los dioses... Yo creo que, por ser como es, Dios lo mantiene bonito, sin mucha barba, sin pelos en el pecho, suavecito como bebé, con músculos y salud. Bueno, usted es quien se sorprende. A mi también me gustan los hombres así, no de esos patas peludas, gritones. Me gustan como Luis Miguel o ese chavo, que dicen que es jotito, Ricky.
Perdone que sea preguntona, ¿su perfume es Drakkar Noir de Guy Laroche? ¡Lo sabía!
El padre de mi hermana Cathy usa del mismo después que se afeita. Es su eau de touilette. Para mi gusto, es muy fuerte. Será de París, pero, en México, por el smog... Al mezclarse el sudor y la colonia, la química es... plebita. ¡Perdone, sabe!
Al esquizillo de mi hermano le disgusta, sencillamente, porque don Porfirio Voisin la usa. El tiene una nariz tan padrísima para olfatear a 1,000 millas de distancia el perfume que llevas. Tanto que, a veces, estamos en el gimnasio, y me dice:
«Patty, mi nariz tiene náuseas de Drakkar» y, entonces, apestilla la puerta de modo que Porfi no entre. No lo tolera. Lo odia, lo balconea. La distancia puede ser de kilómetros y él adivina que llegará y que pasará por el gimnasio a saludar. Y, de veritas, cuando don Porfi toca a la puerta, él no abre. ¿Será que tiene olfato de perro?
¿A usted le gustaría ir a mi fiesta de quinceaños? De todos modos, usted ha estado en su casa, nuestra casa. No invitaremos a una borregada de fijados, no. Haremos una recepción privada, en atención a las circunstancias que tenemos al pobrecito disfrazado de indígena y a mamita Cata que todavía está delicada de salud. Es decir, reuniré una bolita de amigos muy nobles y alegres... Así usted me oirá cantar y tocar la guitarra... No crea que me gustan los fiestones ostentosos o las noticias en «Sociedad». No es por eso que tengo el capricho de la fiesta. Hay una razón más chida.
Sucede que tío Lucas me dijo: «Eres la hija soñada; la niña de la que yo estaría orgulloso toda la vida». Parece que se conmovió al ver una escena de la telenovela. Me agarró tan fuera de onda, tan inesperadamente susceptible, que me acosté pensando en su en sus palabras. Hasta lloré como una mensita. A final de cuentas, según han pasado los días, pienso que sería bonito demostrar a tío Lucas que yo siento lo mismo por él. Fue buen padre para el hijo ingrato, que es Mateo, como lo ha sido conmigo. Yo soy una recogida. Debo ser agradecida.
Jamás tal señor Mateo ha procurado a tío Lucas. Venir a verlo y pedir perdón es su deber. Tío Lucas ya está viejito y merece que su hijo tenga esa delicadeza. Será lo único bueno que haga en su vida, quizás. Lo supongo. No me gusta decir que soy hija de Mateo, un violador. Eso es lo que es. Un violador.
El día que él venga, si éso pasara, yo me voy a Televisa con mis amigas para que él no me vea y platique a gusto con su padre, no conmigo. Que no piense que soy su hija, o que me debe algo, o se imagine que hablaría con él o correría a sus brazos. No. El me enterró, me sacó de su memoria y yo a él. Ni tengo odio, pero tampoco cariño. Sólo ocurre que ninguno de los dos existimos uno para el otro. Ni nos debemos nada. Somos extraños. La madre que me dio el ser se encargará de él a través de la mano de Diosito, o en el Infierno si los dos se fueran allá, o en la otra vida, si hay tal cosa como reencarnación sobre este mundo.
Con quien tengo una deuda, mucho amor que pagar, es con Lucas Estirado Estenós. El me ha dado muchísimo cariño. Es poco que yo diga a él simplemente «Tío Lucas», cuando él ha sido como un padre, o más que tío y mayordomo de la casa donde vivo. Por eso, pensé que a él y a Mamita, yo les debo proclamar delante de los amigos que les aprecio más. No son mis padres, pero son como mis verdaderos padres. Y, doctor, yo pensé ésto que digo como una escena para la telenovela que estoy escribiendo... Sin embargo, el día que él me dijo eres la hija soñada, me levanté de mi camita, casi de madrugada y desperté a Cathy.
«Quiero mi fiesta de 15 años».
¿Qué le parece el título Mi Hija Soñada para la telenovela, señor Maltzman?
¡Ay, yo estoy tan feliz con mi fiesta de cumpleaños! Thalía es mi invitada de honor. Thalía es una chica que trabaja en la telenovela Quinceañera. La sangrona de Adela Noriega, que hace el personaje principal, no vendrá. Ella, segurolas que no. Se le han subido los humos. ¿A mí qué? Pero, por compromiso, le dije: Ven. Mi fiesta estará padrísima. Te enviaré la invitación.
Thalía dijo que sí. Me confirmó que vendrá a mi fiesta. Ella quiere ser solista, como yo. O sea, dejará Timbiriche. Ya está preparando su material para el primer LP que lanzará... Canta bonito. Casi también como yo. Es decir, yo tengo más voz. Tomo clase con la misma maestra, ¿le dije?
¿Por qué se me habrá ocurrido ver una telenovela?
Y, para amolarme más, Quinceañera.
Cuando yo estoy creativa, no me gusta ver las telenovelas porque son cursis y no toman la vida en serio. No me gusta la influencia de malas ideas, ¿eh? simplificaciones sentimentales, tontadas y lloraderas. No para los personajes que estoy creando. Yo, que soy medio taradita para leer, si me dejo influenciar por las telenovelas y los avisos publicitarios malísimos, me ataranto más... No insinúo que Televisa y los otros canales bajan su calidad. O que lo que hacen es todo malo, a sabiendas. No es éso. Simplemente, faltan más libretistas creativos... Tampoco se vaya a creer que estoy dolida por el resultado de la audición a la que fui, el año pasado. No me agarraron porque yo estaba muy chica. En edad.
A mi familia le molesta la idea de que me quede tarde por causa de las grabaciones. ¿Quedarme tardísimo? ¡En ningún lado, nada que ver! Por la misma Catherine, que es muy trucha, de mundo, mamita se desvela y no se acuesta hasta que ella regresa, ¿qué no será conmigo, the baby? Ah, pero por un pelito de suerte y salgo con Thalía, la del grupo Timbiriche, y con otras actrices exitosas en la telenovela.
De lo que yo me quejo, doctor, es que tengo millones de tareas del colegio y, cuando termino para ir a mis clases de canto, estoy tan cansada y pensando en mis tareas, no en la música, que no tengo ánimos de vocalizar. Entonces, cuando llego a mi casa al tiempo que hago mis tareas, me la paso cantando. Así soy yo de vaciada. No quiero dejar la escuela, no es éso; pero, con mi mente tan dividida, me puedo volver loquita como ese hermanito que tengo, ¿no cree?
Desde par de meses para acá, se me antojó mi fiesta. Esa telenovela. Hasta mi tío Lucas está mirándola. Es la mentada Quinceañera. Cada vez que pasan esos avisos comerciales, los dos, a coro, decimos, por favor, tantos teleavisos, piedad. Hasta mujeres con chorro se miran en las mugres escenas... Bueno, también anuncios de Jordache, que me gustan. En cierto aviso de ésos, una mujer pellizca las pompis a su jefe. El es ejecutivo. Se la liga, si ella entra al lady's room. ¡Qué descarado! Y al tonto de la pellizcadota, la empleadita ni lo pela. Aún así, ella lo pellizca y lo deja abanicado. Dígame usted...
¿Qué tiene que ver la revista de modas con una empleadita volada?
Yo no quiero ser Cosmopolitan girl. Tengo mejores ideas para filmar los comerciales que las que las agencias utilizan al fin y al cabo. Ahorita que mi hermana, otra que tengo, que se llama Alma se ha casado con el gabacho, ¿usted no se enoja si digo gabacho?... Es que los mexicanos también somos americanos y Estados Unidos Mexicanos y no sé cómo decir, con precisión debida, a la gente de Gringolandia, qué gentilicio estampar... ¿Dónde nació usted? ¿En San Diego? Bueno, Mirica, o Alma Mirica, se casó con un abogado de aquí, de San Diego, y tiene su casa en La Jolla. ¿La Jolla es San Diego?
¡Ay, tarada, pues, claro! Ya recuerdo.
Posiblemente, cuando termine la Prepa, venga a los United States of America, a estudiar en UC. Drama y Cine. Por eso, ya estoy aprendiendo el inglés. Le pongo kilos de ganas. La próxima vez que yo lo visite, si hay necesidad, voy a platicárselo todo en inglés... ¿Quién quita que hasta haga mi crossover como artista y que triunfe en Hollywood, New York y Miami?
Me quedo con la boca... abiertota, así... abiertota como una O, cuando escucho que el loquito esquizo platica en inglés con usted. O cuando Mirica lo hace. Me extraña porque él lo aprendió en México y con instructoras a domicilio. Berlitz. De Mirica, no. Ella vive más acá que allá, estudió aquí y tiene su gringote para practicar su inglés, a todas horas. Hasta el momento, por estudiar en el Liceo francés, hablo más francés que inglés. Llevo tres años de francés.
A veces, siento una envidia de la buena. Mirica y él, su hermano loquincho, son intelectuales. Muchísimas cosas la retienen en sus cabezas... En mi caso, lo único que hago bien es bailar. Quiero tener ideas propias, no ser cosmopolitan girl, pellizcadora, como la del comercial de televisión. Tengo muchas ambiciones: ser escritora de cine, de teatro, cantante, actriz... Payasa ya nací, ja ja... Eso sí que no lo voy a tener que estudiar. No. Es broma. Elvira me dice que soy extrovertida, ¿verdad que está padre?
Soy tan insegura que cotejo el tumba-burros todo el tiempo. Para saber sobre qué él me platica. Quisiera saber la millonésima parte de lo que él tiene en su cabecita loca. Que no se me tupa la grabadorita y la choya. De veras, lo envidio. Hay veces que termino dormida sobre mis libros. Las matemáticas no me entran. ¡Ay, las dichosas ecuaciones y las matrices! Por el contrario, loquito como es Pedrito, todo lo entiende y simplifica en un tris. Me explica o me hace las tareas de números en cinco minutos, sino yo estaría reprobada en ese curso.
¿Comprende mi vergüenza? El me ayuda mucho, me salva.
El problema es que tengo que ir a la universidad, la que él tiene en el Gimnasio. Y cuando él empieza a explicar las cosas de la Física y echar su rollo sobre las moléculas, ¡ay qué fastidiota me pega! Termino con jaqueca.
También Mamita es brillante. Está comprobado que la inteligencia se hereda. Una cosa que yo admiro es que, a pesar de que es mujer de alcurnia, cambió pañales, cocinaba. Ahora no limpia, pero revisa que los quehaceres domésticos se hagan perfectamente, con pulcritud y esmero. ¡Qué bueno que se haya retirado de los negocios! Ahora se pasa en la casa. El loco está más feliz... Otra cosa. Mamita es muy práctica, muy ordenada. Nada que las criadas estén de vagas. O que tomen el oficio chapuceramente. Don Lucas es igual. Son bien fijados.
Yo misma tengo que tender mi cama. Mamita Cata checa si lo hice bien. Bueno, ya no. Antes sí, con santa paciencia, me deshacía la cama y, paso por paso, me decía cómo tenderla. Si lo hacía mal, me la aborujaba y ándele, chatita... De nuevo la burra al trigo.
Pienso que soy la más mensilla de la casa. Don Lucas tiene su título de la Universidad de Alcalá de Henares. Estudió. Licenciatura en Historia. Y Mamita Cata estuvo en la Universidad de Morelia. Quiso ser maestra. Se habría titulado si no se hubiera casado. Ya sabe... Mirica terminó su doctorado en este país... Quedo yo sin titular, pero soy una nenita. Yo sé, yo sé, aún estoy chica, yo sé... Confieso que Catherine y el loquincillo son intelectuales, sesudos, ¿cómo decir? abusadísimos, más que yo. Si usted recomendara que no estudie matemáticas porque me da jaqueca, ¿sirve en México la carta suya que lo diga?
No, no... Nadie me presiona. Nada que ver. Simplemente, deseo que la familia se sienta orgullosa de mí. Que no se diga que desaproveché las oportunidades y los privilegios al vivir con ellos. Yo misma me animo, me trazo mis metas y quiero ser escritora, productora, artista muy completa como el actor Gómez Bolaños, el creador del Chavo del 8...
Catherine fue la primera que estudió drama en Televisa y luego hizo dos semestres de estudios en Nueva York y participó en obras de teatro. ¡Se aburrió pronto! Es aceleradona y no le halló el gusto. El problema, en parte, fue que mamita se puso muy fastidiosita...
¡Es muy sobreprotectora, como dijo la sicóloga!
Y fue peor. Por rebeldía, Catherine se hizo publirrelacionista de Xtabai's y no estudió una carrera. Académicamente, los cursos de Drama y Música son los únicos que nos gustan. Ni ella ni yo somos aplicadas. Hay materias que aburren y no hay modo de aprobarlas si nos gusta la pinta y el relajo más que la disciplina. Cathy es muy inteligente, talentosa y águila para los negocios. ¡Es mentira que sea mesera, aunque comenzó de hostess! Es Gerente de Relaciones Públicas. Es jefa. Aprendió en la escuela de la vida...
Hace años que Cathy no es hostess.
Si ahorita, con la edad de 21 años recién cumplidos, administra un hotel en la Zona Rosa, ¿qué será cuando tenga la edad de 25 o 30 años y sepa mucho más? No es que su papá, tío Porfirio, sea de la momiza. O que a Catherine, por niña bonita y rica, las oportunidades llovieron del cielo. Para nada. Ella no necesita de pretendientes con dólares que ofrezcan sus medios o villas y castillos en el aire... Dólares sobran a mamita. Es inteligente, con otrosímos méritos. Es todo. Mi hermana querida no anda detrás de sombrerudos de Monterrey, como algunas que conozco, no necesita eso... Creo que heredó los genes de Mamita Cata...
Yo no, ¡qué pena! No heredé nada de éso, yo sí soy india y tengo que hacer mi esfuerzo más grande que todas ellas para salir de la mediocridad, si es que pretendo, en serio, que se sientan orgullosas de mí, ¿eh?
Pero, a veces digo... ¡qué mala suerte tienen los que saben y los que estudian mucho! Vea al lindo de hermanito loquillo, por más que sepa, por más fácil que se le haga leer y dibujar, está más para allá que para acá...

2.

Antes de viajar a San Diego, para estarme este mes con Mirica, como reunión de despedida, don Porfirio, Cathy y yo fuimos al restaurante del Ambassador. A desayunar. Cathy se entristece cada vez que me ausento, o cuando se traen a mi hermano para el tratamiento. Mirica es más fría. Lo toma como cosa normal. Es independiente, universo aparte. ¡Tanto que ni la conocemos, como es debido!
Nos confiarnos las penas entre hermanas. Con ella es imposible. Nos desplanta cuando las alegrías son el motivo de fiesta y nos huye a la hora de expresar sus preocupaciones. Se encierra. Sufre a solas. Cree que sabe más. Nos tenemos que acostumbrar, mucho más ahorita, porque ya es señora de Sanders-Rosetree. ¡Casadita! Luego, por ser la mayor, tiene la palabra de reina. Nos dice lo que se hará y que nadie replique. Cathy sí le replica, yo chitón.
En fin, desde que íbamos en el coche por las Glorietas, ella y yo echamos a relajo las aventuras de Pedrito, pobrecito, y lo injusto que es que nos lo traigan como trapeador, para arriba y para abajo, de San Diego a México, cada vez que a Mirica se le antoja, porque hay que curarlo. Un loco en la casa da mucha vergüenza. ¿Se imagina? Le gusta estar desnudo en la casa, creerse cavernícola, comerse las hormigas y se le pone el pene duro, al verraco que es y dice, que siempre está enamorado y con ganas... ¡Hasta de mí y Cathy!
Cuando él se viene acá, hay que llenar una maleta con sus libros de cabecera, los cuadros que él pinta de los dioses y todo los que a él se le ocurra necesitar, incluyendo los posters de encueradas. Alma Mirina, «La Miriquita» se da mil enojadotas. Entonces, quien sufre es él. El define sus necesidades, primero que nadie. Es lógico. Lo comprendo. El conoce su propio mundo, que es lo que importa, ¿verdad? Pero si anda con la pijita dura y la tiene bien grande. Lo he visto sin querer.
Depende de muchas cosas, de las personalidades que comunique, pero, en general, él está casi tan cuerdo como nosotras. El se aliviana a sí mismo con su imaginación, o haciéndose usted sabe unas manuelas.
¿Por qué no dejar que tenga su mundo privadísimo? Bueno, es lo que yo pienso. Cuando Cathy se enfrenta a Mirica sobre si hay necesidad o no de traerlo, él se vuelve la persona que él es realmente, recobra su identidad y se concilia con Mirica. Y dice a Cathy:
No te pelées con esta machanga pleboyocrática.
De charota no la baja.
¡Ay, qué vaciado es!
A escondidas de Mirica, yo metí en su valija un frasco de miel de abejas para sus ceremonias, dos ajitos, sus pinceles de tlacuilo y las fotos de actrices que a él le gustan... Se enojarán (Mirica y el gabacho, que es muy santiguado), cuando cuelgue de la pared a Mercedes Carreño, o cualquier otra encuerada de los posters.
¡Ay, doctorcito! Hicimos relajo por los pin girl's posters. Y don Porfirio, seriesote, con cara de palo... Ah, lo que contaba... Le dije que con el tema de las aventuras de mi hermano, llegamos al restaurante. Desayunamos, esperamos... ¿Y qué cree que pasó?
Por la bulla que teníamos, el Presidente de México llegó a nuestra mesa. Y ni cuenta nos dimos. ¡El Presidente, don Miguel! Y éso que el padre de Cathy le dio su pellizco, arribita del codo, a la pobrecita, que se estuvo queje y queje... El Presidente esperando que ella extendiera su mano. ¿Cuándo, a qué horas? Oye, pájara boba... Suerte que se dio cuenta y saludó... Ella no lo quería saludar. A ella esos políticos le caen gordos. ¡El pellizcón de viejo, rabo verde! se cree que Catherine es tan puta como la vieja peluda esa, tigresa mellada...
Eran las 7:00 de la mañana. Al salón, privado de cinco mesas, muy lindo, donde estábamos con don Porfi, lo desalojaron totalmente, como a las 7:25. Había como 3 parejas más y a las únicas personas que no corrieron de allí fue a... ¡nosotras! Mire, dos turistas de United States of America se fueron enojados. ¡Los corrieron, pobrecitos, como si fueran méndigos!...
Hubo una junta política de emergencia, consulta súbita, a puerta cerrada... Una junta del PRI, con los meros de arribita. Ni Voisin sabía. Lo agarraron en el limbo con nosotras. ¡Planeando mi fiesta! Don Miguel de la Madrid lo llamó a la junta y el babosito de Voisin ni había terminado de desayunar... Vio la comitiva presidencial, le tronaron los dedos y ni probó el primer bocado. Corrió hacia ellos. Nos dejó solitas como dos babosas.
Se cambió de mesa. Pero ocuparon el saló nuestro.
Se nos dijo que, durante las deliberaciones de los 12 funcionarios, mantuviésemos mucho silencio, sólo éso. Casi nada. ¡Silencio! Tan chida que estuvo nuestra plática y ahora a callar, a estar allí sin estar ...
Nunca se me hubiera ocurrido que vería al Presidente de México en persona, tan de cerquita, y que fuera él quien me saludara, porque él (y no yo) fue quien me agarró la mano. Mire, quedé así... atarantada de verlo nomás, sin voz. Y máxime cuando me dijo:
Ustedes son preciosas.
El creyó que ambas éramos hijas de Voisin. Un policía preguntó al Presidente si nos esculcaba las bolsas. Y el Presidente confió en nosotras...
No. El desvergonzadito guarura se quedó, a dos mesas de estos huesitos, para oír sobre qué platicábamos y, supongo, después írselo a chismear. Creo yo.
Por eso platicamos muy quedito, sin reírnos. Mirábamos de reojito hacia donde ellos y, sin disimular, nos miraban. Pero ya estábamos aburridas de la sentadota, sin hacer relajo. Y pasó la hora, tantito menos, ¡ni modo que no platicáramos sabrosito, a gusto! Ya estábamos haciendo gestos para que nos dejaran ir.
Recordamos que el loco una vez, ojalá que estara olvdado, echó insultos, en una carta a Don Miguel de la Madrid. Quiso ir a la Luna. Y recordarlo nos dio risa... Fue cuando se puso en órbita el cohete mexicano, Morelos... De éso haría como 3 o 4 años, no recuerdo... ah, sí recuerdo, en 1985. Fue la fecha cuando me salí del Colegio Holandés y estudié el curso de defensa personal... Hace 3 años antes de temblor de septiembre.
Lo tomé a risa no porque justifique que él se haya comportado tan naco, sino porque pensé que cualquier presidente ha de traer otros asuntos importantes en su cabecita. Sería estúpido fijarse en si algún loquillo, ay pobrecito, desafía a las trompadas al Ejecutivo. El lo hizo. ¿Qué tal, ah?
Mi carnalito no es tan bobo. No, no... El reto fue por carta. Le escribió que le rompería lo que tiene de apellido, la madriz. Ay, doctorcito, que solté mi carcajada, que se oyó en la Glorieta de Colón y más allá de Reforma... En realidad, no fue lo escandalosa de la carcajada, sino lo importuno del recuerdo. Quizás por mi culpa culminaron el meeting. Es que había en el ambiente una solemne... presidencialidad... que a Catherine y a mí nos provocó el oso. Además, él y sus amenazas, ¡qué vaciado!
Y dicen que soy la más desmadrosa de la casa, después de él. El me gana, de perdida.
Entonces, trágame, tierra. Se regresaron, con el Presidente, Pichardo Pagaza y don Carlos Salinas de Gortari, que es de su Gabinete... Nos pusimos tan seriecitas como pudimos. Estábamos tan asustadas que, por inercia y por solidaridad, las dos nos pusimos de pie. Fue de brinco porque antes que ellos llegaran a nuestra mesa, ya habíamos ensayado las disculpas y a punto pensamos que correríamos del salón como vampiras huyendo de la cruz.
«Lo siento», dijo mi carnala.
«Perdóneme, señor Presidente», dije.
«Esperaremos en el coche, papá», añadió ella.
E hizo mutis, pero el papá la detuvo del brazo. Nos quedamos. ¡Y muy quitadas de la pena! Después de la junta, con otros señores, De la Madrid y Salinas de Gortari nos pidieron el honor de sentarse con nosotras a platicar. Dijeron que sería un honor. ¿Honor?
«¿Hay inconveniente?»
Miré a todas partes como muda. Cathy dijo:
«Sí».
«Okay, sentémonos otra vez... con honor, digo, el honor es que ustedes se sienten con nosotras», dije. Burra, taruga... o sea, yo. Soné como Cantinflas.
«Ella es Patricia».
Asentí con la cabeza y extendí mi mano por segunda vez. Estaba temblando.
De la Madrid me preguntó:
«¿Tienes miedo?»
«Poquito, señor».
En realidad, ya no tenía miedo. Nerviosa, puede ser. Todos me miraban fijamente. Imaginé que ya sabían que soy la que más se ríe y echa relajo, sin controlar las emociones. Mami me dice que tengo pavera, o la edad de punzadas... pero, sabe, la doctora Elvira me dijo: «Eres extrovertida y, ¿qué más» sensatarion-feeling functional type».
«¿Usted qué cree?»
Nunca había visto al Presidente en vivo, sino por televisión. Pedirle el autógrafo, como si fuese Luis Miguel, o Michael Jackson, me pareció cursi. Me pasó por la cabecita, pero no me animé.
«Maravillosa y alegre juventud», dijo. «Cantar, reír, sonreir: ¿tal es tu secreto para que seas tan bella, Patricia?»
Me quedé atarantada, con la boca abiertota como una O...
«No sé qué decir».
Voisin dijo que yo tenía 14 años. No mencionó mi cumpleaños. Serían casi 15. El ni supo nada sobre mi fiesta hasta que Cathy le dijo. Ni lo pensé invitar, la verdad. Como dijeron que parecía actriz de cine, por lo hermosa que estoy, modestia aparte, me despaché con la cuchara grande.
«Voy a grabar mi primer disco y tengo 3 músicos».
Seremos 9; pero a tres yo los propuse y en Televisa aceptaron... Para adornar más el rollo, Cathy dijo que yo canto y bailo padrísimo... Ah, tendré 2 chicos que bailen conmigo... Una bola de piropos que me echaron entre todos. Querían oír mis canciones allí mismo, a capella y sin música. Me puse mis moños y dije que no.
«No insistan, porque soy muy profesional».
Entonces, cometí el errorsote de mi vida. Se me ocurrió invitar al Presidente a mi cumpleaños. ¿Qué aventada, no?
«Vaya usted a mi cumpleaños y me escuchará cantar con mi grupo».
Y fíjese que me dijo que sí, igualito que Thalía... ¡Ay, qué metidota de pata! Cuando me dí cuenta, él ya estaba preguntándome una bola de cosas. Y por su cuenta, extendió la invitación a Salinas de Gortari y, en cierto modo, a Voisin y Pichardo.
«¿Visitamos a Voisin, don Carlos?», preguntó don Miguel al más peloncito, que es Salinas, cuyo hermano vive en La Jolla, vecino de Miriquita, ¿le dije? O sea, él iría a mi quinceañera con la condición de que Salinas hiciera lo mismo. Y todavía, como creyó que mi fiesta será en la casa de Voisin, acordaron llevar a sus esposas. Eso entendí.
Vea lo que me sucede, por bocona. ¿Cómo zafarlos del compromiso?
«Y si no van, yo comprendo. Los asuntos de México son más importante que yo. Fue como picarles el amor propio».
«Cada mexicano es importante. Una chava que cumpla 15 años es importante para México».
De lengua me como un plato...
«¿A poco?», así dije. Como decir, ver para creer.
«Me está que ven la telenovela, donde sale Thalía».
Se me chispoteó. Me puse tan colorada. Nací payasa, ¿no le digo? Todos se rieron, todos. Ella fue la primera. «You're funny». Entonces, trajeron una botella de champagne. No ví que Voisin la ordenara. Y empezaron a servirla. Seguro que no me iban a dar licor por lo chica. A Cathy, sí...
Papar el coraje, el bache, que se me dejara sin champagne, pregunte si iban a ir a mi cumpleaños.
«Compromiso oficial», dijo Pichardo.
Voisin se sentía feliz y para ver si estaba felices agarré la copa, Cathy y bebí, sin pedir permiso a nadie.
Ellos rieron y yo dije:
Es que no estoy pintada y son la que cumpliré años.
No se crea que bebí, me mojé mi boquita nomás. Al fin, brindaron por mis 15 años. Les aclaré que faltaban aún tres meses.
Dejaron entrever que, con sólo 14 años, cuando tenga la edad de Cathy, se les caerán las babas a los hombres y la comparación será más justa, porque Cathy es muy bella... Fíjese, yo no soy tan presumida... que no desmentí a Voisin que no aclaró que no soy hija, no dijo quie mi mamá se crió entre indios y gente mugrosita. O sea, en realidad, ella no es mi hermana, realmente, pero yo la considero carnalísima por afecto, el lazo que me une a Catita... Si pasamos por hermanas fue potque somos güeritas, será.
Mi fiesta, se los dije, será en la casa de Mamita. Y no habrá ni periodistas ni orquesta. Ni chambelanes ni bombos ni platillos. Es una fiesta como yo la deseo: mis amigos, mis músicos, mis invitados... Ellos dos serán las personas más importantes de México, pero yo no hago la fiesta para ellos, sino para mí y mis padres... ¿Qué tal?
No es que mi fiesta sea una velada familiar. Veladas hacemos cada rato, con mi guitarra, mis amigas y ponche de frutas. El alcohol está prohibido en mi casa. Lo que hace una fiesta es el corazón que grita su alegría tan intensa que ya no se comparte sólo dentro de tí, sino con otros. La fiesta es siempre una proclama, convocatoria de cariño, anuncio público de felicidad. Tendré algo que desbordar con más aspavientos que con una mera velada. Tendré una alegría para la sociedad...
¿Qué importa que no haya licor? Pero, en la casa de Voisin, sus hijas hacen fiestonones cada fin de semana y no se festeja otra cosa que la mugre costumbre de festejar cada fin de semana. Y ningún cumpleaños se toma en cuenta. A veces se olvida si hay motivo particular. Y para recordarlo, venga otro reventón después del anterior. Como se dice, al otro día, se tapa el fallo y se corrige el pretexto. Se hacen fiestas a lo tonto y hay licor...
Si el Presidente y el Gabinete, llegaran o no llegaran a mi fiesta, poco me importa...
A mí, doctor, no me da pena decir que yo tengo mi sangre bien mezclada: la sangre española de mi padre y la sangre de madre indígena, con abuelos o bisabuelos franceses. Y la madre, que me dio el ser, ¿se fijó en las fotos que traje?, fue mujer con belleza.
O sea, no estoy tan tirada a la calle a pesar del mestizaje.
En la casa donde vibo ninguno me menosprecia porque haya nacido de una sirvienta, o porque no conozca a mi padre carnal. No soy una niña traumada. Es mentira que lo sea. La prueba es que yo tengo el apellido Miranda, duélale a quien le duela.
Mi madre indita no cometió ningún crimen al ser pobre. La pobreza de ella no fue su pecado. ¿Quién, sino ella, supo lo que habrá sufrido? Bastante hizo con darme el ser... No dije ésto que le cuento a los políticos. No comenté, claro, pero... cuando durante la fiesta yo presente a tío Lucas y Mamita Cata como mis padres, los jefes de México se preguntarán:
¿Qué onda? ¿Qué lío es éste? ¿No es tu hija, Voisin?
En definitiva, tal vez, a los tres meses, no se acuerden. Tal vez se acuerden y no vayan. O, a pesar de querer, no puedan ir. Tal vez, dijeron que van, por el gusto del momento y la plática, por el cumplido y el deseo de agradar. Tal vez andaban de coquetos, pero ni modo que conmigo.
Después de todo, me cayeron bien. ¡Pero sí tengo este problema! Le cuento ésto por anticipado porque no sé lo que este pleito me ocasione y después, mi otra hermana, Miriquita, se lo cuente mal a usted. Ella sí es fanática del qué dirán y se hace bolas. Además, ya se contentó con el PRI.
Bueno, en resumidas cuentas, si yo presumí ese día, o me callé, fue por prudencia. El raboverde de Voisin tiene su prestigio en ese partido y se sacude de las críticas que le han hecho... Lo aplauden cuando va a las conferencias y lo citan en los periódicos, aunque sea un truhán. No se asuste. La misma Cathy pone a su papá de cabeza. Somos criticonas, ni modo.
Me preocupa mi hermano. Es loquito.
Ahora soy más conciente. Me preocupo más, sin egoísmo. Ahora soy más agradecida y más inteligente, modestia aparte. Esta será mi gran batalla dentro de mí, el loquito y él. Voisin se puede enojar conmigo por primera vez. Ya me dijo que estaba en mis manos hacerle quedar bien o mal. ¿Cómo? A costa de negar a mis padres. O sea, no mencionar a Sofía ni a Mateo, dorar la píldora... Después de todo, ¿qué importa al Presidente de México quiénes son, en realidad, mis padres?
¡Ay, qué metidota de pata! Doctor, yo estoy más loca que mi hermanito...
Y para que usted entienda mejor qué tanto se juega en el asunto: ¿sabe qué fue lo que se discutió en el Ambassador aquella mañana? ¡El dedazo! Uno de los que estaba allí, sentadote a mi lado, será el Presidente de México... Don Carlos es el tapado, ¿qué tal? Supongamos que Salinas ganara sobre Cárdenas, que se va a lanzar a competir, Voisin tendría la Secretaría de Turismo, que es la cartera que ha aspirado toda la vida, bajo Echevarría y López Portillo, al menos. El hizo su turnote por su hueso, ¿se imagina?
Ahora veo que La Jornada tuvo razón cuando editorializó que él se cree diosito. Tiene soluciones para todo. Hay que contar con él y sus influencias, verle de intruso. Te obstruye si lo desafías; pero te aconseja sin que se lo pidas.
Don Porfirio es priíosaurio de toda la vida desde la administración de Ruíz Cortines, muy jovencito y... el mismo loquito no había nacido, cuando ya Voisin estaba en las nóminas del gobierno. Con éso, se lo digo todo... Siempre se acomoda. Y justifica en papel el robadero. Y se jacta de triunfar, ¿cómo no va a ser, si el PRI gana y si no arrebata?
El condujo su coche para llevarnos a casa y me dijo.
«Cuidado con esa boquita, cuidado con insinuaciones»... y aludió a Mirica y las memorias de 1968, porque él terminó de pleitos con Echevarría... que Mirica ni se asome, nos pidió... que aten al loco de Pirri en el sótano... Tan fácil que es decir a los politicones que no vengan. Sencillamente, que no vengan, ya que se suspendió el cumpleaños... Yo lo que propuse fue cantar para mis amigos y para mis padres... yo no quiero mi fiesta, como la que él piensa...
¿Que lo apoye?
Yo no sé mucho sobre política. O mejor decir, cero; pero, opino que, si don Porfirio mete las narices en el asunto de mi fiesta, sería mucho peor.

Por Carlos López Dzur
mailto:baudelaire1998@yahoo.com
Publicado Domingo, Noviembre 7, 2004


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