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| Aunque mis ojos están cerrados, porque dejaron de percibir la luz que me rodea, estoy feliz porque Dios me concedió una luz que permite ver más allá de lo que los ojos ven, ahora entiendo la auténtica bendición, ¿no creen esto?. |
| Aunque mis ojos están cerrados, porque dejaron de percibir la luz que me rodea, estoy feliz porque Dios me concedió una luz que permite ver más allá de lo que los ojos ven, ahora entiendo la auténtica bendición, ¿no creen esto?. Todos podemos alcanzar esa luz, solo tenemos que descubrir la realidad, no es asombro que mis ojos no vean el entorno, porque las cosas verdaderamente bellas e importantes de la vida no se las puede ver con los ojos.
Ángel Guamán: ciego, estudia Derecho, en la Facultad de Jurisprudencia, Universidad Central del Ecuador, indígena oriundo de una comunidad de Colta en Chimborazo; tierra a la que pertenezco, madre tierra que todos los días me entregó sus frutos, lugar de oportunidades, de realizaciones, origen de mis hijos y de mi hogar, pachamama que desde sus entrañas me vio surgir, testigo de los pies descalzos en mi niñez. Provengo de padres y familia humilde, tercero de siete hermanos. Desde una cultura rezagada formando el futuro garantizado de éxito.
Cuando era casi adolescente, por causa que no me explica la ciencia médica, poco a poco mi vista iba disminuyendo. En su inicio se oscurecía progresivamente, sin embargo, disfrutaba de los ojos de una chica, el rostro de mi madre, el brillo de las estrellas y los colores de una flor; eso fue progresivo e irreversible. Me conformaba con leer el título de los libros, en la pasta y disfrutar de su agradable olor característico, que lentamente desaparecieron de mis ojos todo apunte de cuadernos y libros; posteriormente tuve que abandonar la actividad preciosa de todo ser humano que me gustó desde pequeño: la lectura.
Ante estos acontecimientos, es imposible que Ángel vuelva a VER dijo UNO DE LOS MÉDICOS. Excluido de la sociedad y fuera de toda posibilidad de seguir estudiando. No admití abandonar el maravilloso sueño de ser un profesional. Alguna vez, mientras vivíamos en Quito, expuse a una de mis hermanas: “Percibo que puedo asimilar con facilidad que otros, eso es importante que me conducirá mi destino al amanecer lleno de posibilidades”; en ella que impera el cariño, también, persona de mentalidad positiva, se alegró y me explicó: “Si posees una aspiración vehemente por alcanzar, has dominado el noventa y nueve por ciento del combate porque esa aspiración te coadyuva a imponer cualquier impedimento”. Además continuó diciendo: ¡ánimo! Porque el ánimo es la virtud de empezar y de insistir hasta lograrlo.
Comprendí que cuando una luz se va ese acontecimiento no tiene importancia, porque tengo una estrella que alumbra mi interior y resplandece su luz hacia afuera, permitiéndome ver todo con veracidad. Me ilustré cuando presenta situación adversa en mi vida puedo descubrir posibilidades increíbles que contribuyen mi surgir.
Dios se manifiesta a través de este acontecimiento, por eso en toda circunstancia que presenta descubrí la bendición que recibí. Si mis ojos carecen de luz, he recibido la gran bendición para poder estudiar, trabajar con mis manos, mi mente, mis oídos y dar un diario testimonio de que no existe excusa para desarrollar y entregarme a la tarea de ayudar a la formación de un mundo mejor, donde impere el amor y la justicia.
Sin más ni más, a pesar de los críticos y los escépticos. Sin que nadie podría detenerme fui solicitando matrícula en el colegio, quienes me rechazaron excusando ser yo ciego, ¿cómo podrá hacer las matemáticas, dibujo, educación física, entre otras? Posteriormente, luego de dos años de aguda inspiración me permitieron el ingreso solo para experimentar. Pero esto fue la ocasión propicia para demostrar mi deseo de superarme; aprendí con facilidad, eso era el punto grande a mi favor que era la estrategia, incluso para abandonar el aislamiento social que era al inicio. Después de anécdotas, éxitos y fracasos concluí satisfactoriamente mi secundaria.
Motivado por el espíritu de superación, propuse entrevistar con el Decano de la Facultad de Jurisprudencia, solicité matrícula en Derecho; quien con un abrazo de estima dijo: “bienvenido a nuestra universidad, tu eres el ejemplo de estudiantes llegados a Quito y del país”.
Exitosamente, con vehemencia estoy culminando mis estudios universitarios.
Forjando por un destino alto, para conseguir la vocación que es el talento y el llamado que me concedió Dios al momento de nacer.
Amigos y esperanzas
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Lic. Ángel Guamán Morocho
Casilla # 17-01-649. Quito – Ecuador Tel.: 02-3382771 Cel.: 099102622 E-mail: aaguaman@yahoo.com Por Lic. Ángel Guamán Morocho mailto:aaguaman@yahoo.com Publicado Jueves, Marzo 17, 2005 Escribe artículos en esta revista, si deseas publicar algún texto acorde con los temas de esta web envíalo que con gusto le publicaremos. Si deseas convertirte en editor o co-autor de esta revista infórmate aquí. |