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| El miedo no ha producido ningún avance significativo y tampoco ningún descubrimiento en la historia general de los humanos ni en la de ninguno de ellos en particular. Por miedo se pierden oportunidades, se permiten injusticias, se deja de ver, de vivir y de amar. |
| El miedo no ha producido ningún avance significativo y tampoco ningún descubrimiento en la historia general de los humanos ni en la de ninguno de ellos en particular. Por miedo se pierden oportunidades, se permiten injusticias, se deja de ver, de vivir y de amar. No hay peor ciego que el que tiene miedo a ver, y los humanos somos ciegos de esta clase. Es cierto que a veces el miedo evita catástrofes, la mayor parte de ellas creadas por el miedo, pero el miedo no impide que lo que debe ocurrir ocurra y sí impide que hagamos lo que debemos hacer. El miedo paraliza, y la mayor parte de los humanos vive en un estado permanente de parálisis mental, emocional y espiritual producida por el miedo.
El miedo es siempre miedo a perder lo que tenemos, y ninguna promesa de algo mejor es capaz de vencerlo. Casi nunca nos movemos por el incentivo de lo mejor sino por el miedo a lo peor. Para intentar civilizarnos, los antiguos tuvieron que agregar un infierno al paraíso: la promesa de un mundo mejor no es suficiente para que tomemos la decisión de salvarnos; la amenaza de las llamas, sí.
Creemos haber superado esa mitología y decimos que la ciencia ha "demostrado" que se trata de patrañas. Esa ciencia, en efecto, sirvió por un momento como vacuna contra el miedo, pero el virus ha mutado y vuelve a ser epidémico. La ciencia se ocupa, actualmente, de producir fármacos contra el miedo a envejecer y a perder la virilidad y a producir armamento para defendernos del miedo a perder la "libertad". La única libertad que hemos conocido hasta ahora, sin embargo, es la de tener miedo a nuestras anchas, "democráticamente". Miedo a los extranjeros, a los jóvenes, a los viejos, a los empleados, a los jefes, a las mujeres, a los hombres, a los revolucionarios, a los profetas, a los artistas, a los avances, a los retrocesos...cuando los humanos encienden el televisor cada mañana reciben su dosis de información que los conforta al confirmar que todos sus miedos son bien fundados: el mundo está a punto de terminar con cada nuevo amanecer.
Hay un sólo miedo bien fundado y es el de que moriremos todos en algún momento. Cuando esto ocurra el mundo se acabará de una u otra manera. Para los que no creen en otra vida también se acabará: muchos buscan en el ateísmo una justificación para el miedo a seguir viviendo incluso más allá de la muerte.
Y si el miedo a la muerte es fundado ...¿Por qué se manifiesta siempre como miedo a vivir?
Estamos ya muy lejos del jardín de infancia donde podíamos recurrir a la excusa de los instintos. Los humanos no son ya esclavos de sus instintos, y si todavía lo son no merecen llamarse humanos. Tenemos conciencia, pensamiento, sentimiento...tenemos historia. Y si hemos llegado hasta donde hemos llegado no nos queda más remedio que seguir adelante: hay mucho por hacer y no podemos dejar de hacerlo por miedo a perder lo que tenemos...¿Qué tenemos finalmente? ¿Una "vida moderna" que no nos atrevemos vivir por miedo a perderla? Nadie es dueño de lo que no se permite usar ¿Dejaríamos el coche nuevo en el garage por miedo a que si lo usamos resulte aporreado en un accidente? Es lo que hacemos con nuestra vida afectiva, intelectual y espiritual.
Y si alguien sale a la calle con un pensamiento o sentimiento nuevo, con fe, optimismo o alegría de alguna clase, nos encerramos en el garage a acariciar nuestras viejas y seguras convicciones y desear que aquel iluso choque en la primera esquina con su mensaje novedoso para confirmar nuestro miedo a escucharlo.
Como siempre, es el miedo a perder lo que impide ganar. Por Pablo Brito Altamira (Mercurius) mailto:mercurius132003@yahoo.com Publicado Domingo, Abril 3, 2005 Escribe artículos en esta revista, si deseas publicar algún texto acorde con los temas de esta web envíalo que con gusto le publicaremos. Si deseas convertirte en editor o co-autor de esta revista infórmate aquí. |