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| El quisiera vivir toda la vida para dar a los Abram de su comarca, a los herederos del sol, las manos de atar, la esencia de las rosas. |
| ... the transforming of the universe by the individual perceiving and suffering sensibility: Marcel Proust
El quisiera vivir toda la vida para dar a los Abram de su comarca, a los herederos del sol, las manos de atar, la esencia de las rosas. El quisiera llevar los rayos de luna a la tierra astral y vital de las sodomas, pero no será de ese modo.
Lo besará la muerte. Evitarán a golpe de traiciones la bondad de todos los milagros.
Desde una cena, le tenderán una celada con pan de levadura. Y con vinagre, en vez de vino, restregarán su boca.
Lo crucificará un paradigmático suicidio en nombre de la Historia que maldice a sus poetas y atropella a sus profetas más hambrientos.
El escuchó a Eliseo, temeroso de los siros, y protegió a Ezequías contra Senaquerib. El dio a Agur la moderación de sus deseos. Estuvo en la paciencia de Job y fue en la lealtad de Peniel para Jacob. Al suplantador bendijo con una paradoja. Premió a la viuda inoportuna por su perseverancia. Fue carpintero entre los humildes y pescador de almas perdidas y pastor y zapatero y exorcisó cada tipo de naufragio y limbo tenebroso.
... pero lo van a colgar entre ladrones porque se atreve a llamarse a sí mismo el Cristo, Hijo del Hombre, Dios hecho carne, primogénito de la creación, pan de vida.
El desafió a los escribas y a los sabios autojustificados en santidad les llamó sepulcros, ciegos de grandes ciencias, baturros, chantajistas, cagatintas, embusteros. El cambió los esquemas a los ortodoxos. Por eso tendrá su última cena.
No volverá a comer del shabat de la alabanza entre los vivos ni probará los vinos la sustancia del deleite con sufridos y golpeados. No darán a que él pruebe ni sopas de lentejas. Ni un mendrugo; antes le cortarían la lengua o sacarían de cuajo sus dientes; son capaces de hacerlo.
A su muerte se nombra el Escarmiento, el Calvario, el Nuevo Orden protectivo para que otros no se atrevan a imitarlo.
26.
Si usted quiere tener su última cena o ser suicida, en sentido crístico y sublime, si la fama y la prebenda y la cuenta de banco y su prestigio en magazines, muy citado, es lo de menos para usted, si quiere su calvario, sea sincero ante su apostolado.
¡Hable sin miedo! Atrévase a ser el último antes que el primero. El mundo está ya abarrotado con muchos billies (grahams), jimmies swaggarts, gente que inaugura a presidentes y consultan a cada instante la venta de boletos, el mundo está muy lleno de tembladores y mayorías morales, virtud acartonada, ministros con amantes y secretarias, putarracas, escritores de religionismo y bazofiadas metafísico-iluminadas, milagreros que con bribonas chantajistas cingan (se van a gozarse y a reirse a escondidas en lo secreto de santuarios y moteles), que no hacen falta más de ellos.
No sea uno más. Muera para ese mundo vano. Sea mejor un salvador auténtico. Defienda a desahuciados, marche en las calles como un vil comunista de los viejos, váyase a Guatemala y vea 36 años de matanza fratricida, financiada con dinero americano. Vaya a Chile y sea testigo de Allende asesinado y con él, la democracia verdadera. Vaya y escupa a generales, predíqueles. Son mataindios, torturadores, matoides y demónicos capos de la droga...
Fíltrese por túneles, vaya a Tijuana. Sufra entre indocumentados. Cruce el desierto y lleve agua. Recoja osamentas secas de niños y mujeres, pollos abandonados.
Mire a los rostro de las madres de desaparecidos, a esposas de abandonados, a herederas de dolor. Limpie las mejillas de ellas, aún lloran en la Plaza de Mayo, Aún están vacías sus alacenas. Vea a los niños de las calles (saciados de thinner en las alcantarillas), pero hambrientos, huérfanos, maltratados... Confirme cómo están las prisiones: llenas de juventud traicionada, cholos, negros, golfos de una pobreza que desafía todos los rezos de los blancos y piadosos.
Vea que no es fácil vivir con el salario mínimo y pasarse la vida refraseando versículos, con un placer vacío que, en el fondo, no tiene certidumbre ni agonía. Los papagallos rezan y los venados saltan por el mismo motivo que ellos.
Ante esos payasos del púlpito, no se hinque. A sus generosos sueldos y grandes movimientos, the revivals no contribuya más ni con centavos. Están impecablemente vestidos y apantallan, pero son cizaña chapucera, filfa, levadura, sepulcros blanqueados, hedientes en su fondo interno.
27.
Haga milagros de optimismo. No se quede en la sombra del rincón, acobardado, dése por completo, cuando tenga que elegir si la guerra es moral, si es justo matar los inocentes por quitar un estorbo del camino.
Cuando no tenga una piedra para descansar la cabeza soñadora, repita que el incógnito Príncipe hecho de pan y complot de suicidio, también conoció las aguas dulces, las tuvo dentro de sí como valor, como esperanza y rito. Con fe conjuraba montañas, abría los mares; la oración multiplicó los peces, reinvindicó la vida en la sustancia.
28.
¿Dónde se ha ido Dios? ¡Yo os lo voy a decir! ¡Nosotros le hemos matado, sí, vosotros y yo! Todos nosotros somos sus asesinos! Pero, ¿cómo hemos podido obrar así? ¿Cómo hemos podido vaciar el mar? ¿Quién nos ha dado la esponja para borrar el horizonte? ¿Qué hemos hecho cuando hemos separado esta tierra de la cadena de su sol?: Federico Nietzsche Habrá quienes te escupan nuevamente y te pidan las nalgas. Ellos duelen menos. ¡No hagas caso, la traición que duele es la que dice... Maestro, hermano amado... y, a tu espaldas, te escarnece, clava su puñal trapero y deforma lo que has comunicado.
Déjalos en sus gotas de nunca-amor-adiós hasta siempre, que los sumisos de obediencia y piernas largas renquen en la calle. Que les duelan sus pasos. La bestia rubia también tiene que morir.
Sigue tú como el terco que avanza y siega, sin cegar, y pón tu aroma de Attar donde ellos su mera podredumbre expiden. Déjalos gemir, con úlceras propias a sus culpas; no dejes que vuelvan a patearte los riñones; asume Tu Dolor. Que ellos asuman el suyo. Ellos son los asesinos. Tú sólo eras un sol y el horizonte.
29.
¿Cómo nos consolaremos, nosotros, asesinos entre los asesinos? ... ¿No es excesiva para nosotros la magnitud de semejante acción?: Federico Nietzsche
Sacaré del madero mi cruz de poeta y la llevaré por el mundo: «¿No véis oscurecer cada vez más, cada vez más?» De una retaguardia de piadosos transmundistas seré la burla, sujeto de su Olvido, ya que el olvido también duele y revienta, iré adelante no como Simeón, el Cireneo, que no lo olvide él...
¡La cruz es mía! Besaré a las rameras que ninguno procura. A ellas lavaré sus pies, han sido fieles al placer que satisface, a los nobles apetitos. Animaré a los que tienen por inquietud la bancarrota, sumaré alegrías como ceros a un cheque y que lo cobren como audancia millonaria, con riquezas de atman-buddhi, sin menor cuantía.
Echaré mi red a la mar, no pescaré fascinaciones. Quiero dolores que sean como perlas y que valgan la pena y ostras que hayan sido heridas por el sol no por residuos del estanque.
En la casa del luto, levantaré al que duerme. El trabajo es alegría, tapiaré los sepulcros del que muere en el bolsillo cada día y del Seol de los miserables haré miseria y lanzas que visiten sus costillas; ellos han de ser los frágiles entonces y los dolidos y explotados los robustos de piernas largas y ágiles como las niñas campesinas de los bosques.
Del libro inédito «Las zonas del carácter» de Carlos López Dzur Por Carlos López Dzur mailto:baudelaire1998@yahoo.com Publicado Domingo, Abril 3, 2005 Escribe artículos en esta revista, si deseas publicar algún texto acorde con los temas de esta web envíalo que con gusto le publicaremos. Si deseas convertirte en editor o co-autor de esta revista infórmate aquí. |