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| Lo afectivo es lo emocional sometido a las leyes de la propiedad. Llamo "mío" a lo que quiero (mi mujer, mi hijo, mi amigo) no tanto para identificarlo como para declarar mi nexo de dominio sobre él. |
| Lo afectivo es lo emocional sometido a las leyes de la propiedad. Llamo "mío" a lo que quiero (mi mujer, mi hijo, mi amigo) no tanto para identificarlo como para declarar mi nexo de dominio sobre él. Lo que se posee, es sabido, nos posee a su vez: requiere de nuestra continua atención para mantenerse en esa condición de cosa, ya que sólo las cosas son susceptibles de posesión, y es capaz de traicionarnos cuando se manifiesta de otro modo que una cosa. Lo afectivo es, pues, un mutuo y tácito ( inconciente casi siempre) acuerdo de no libertad, que debe reforzarse en permanencia para evitar la rebelión, la fuga o la transformación.
"Ya no lo considero mi amigo" es una frase típica que ejemplifica esta forma de comportamiento: apenas aquel a quien otorgué mi afecto ( mi título de propiedad) se manifiesta de una manera distinta a la supuesta por mí, deja de pertenecer al conjunto de los que quiero, es decir, deja - simplemente- de pertenecerme.
El afecto no es sólo una forma caricaturizada del amor, es también, y en primer lugar, el principal obstáculo para el amor. Nadie puede amar aquello que se comporta como una cosa, y que como tal, carece de iniciativa propia, de espontaneidad y de vida; a lo sumo puede tenerle afecto, como sucede con un mueble o un objeto cualquiera. Esta falta de amor se manifiesta generalmente como agresión: agredo al objeto de mi afecto con la secreta esperanza de que se transforme de cosa en ser, lo que generalmente se manifiesta con una agresión en mi contra. De esa manera, es la agresión permanente, crónica y socialmente aceptada como saludable ,lo que confiere un vago aroma de amor a las relaciones afectivas: " si te hago daño es por tu bien".
La lucha por el amor pasa, por tanto, por la lucha en contra del afecto. Sus armas no son, evidentemente, las de la agresión que afecta ser amor sino las del amor, que no conoce afectaciones. Su objetivo es, que duda cabe, la libertad: solo quien es libre de amar es capaz de hacerlo. Por Mercurius mailto:mercurius132003@yahoo.com Publicado Viernes, Abril 15, 2005 Escribe artículos en esta revista, si deseas publicar algún texto acorde con los temas de esta web envíalo que con gusto le publicaremos. Si deseas convertirte en editor o co-autor de esta revista infórmate aquí. |