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ASPECTO A CONSIDERARSE EN LAS MICROEMPRESAS VENEZOLANAS
Por Carlos Mora Vanegas

Se ha escrito que el neoliberalismo, que actúa bajo la apariencia del fomento al libre desarrollo empresarial, en realidad obliga a las PyMEs, a seguir, disciplinadamente, las órdenes que emanan de las necesidades de ganancias de las grandes compañías; o de lo contrario, están condenadas a la desaparición o la marginalidad.


Se ha escrito que el neoliberalismo, que actúa bajo la apariencia del fomento al libre desarrollo empresarial, en realidad obliga a las PyMEs, a seguir, disciplinadamente, las órdenes que emanan de las necesidades de ganancias de las grandes compañías; o de lo contrario, están condenadas a la desaparición o la marginalidad. El sector informal aparece como la única "salida" posible, lo que va en detrimento de la creación de empleos y la expansión de la economía nacional.

En Venezuela, la oposición no parece tener muy claras estas realidades. Sus propuestas centrales para relanzar el sector de la pequeña y mediana empresa del país siguen apuntando hacia la aplicación de la desgastada y trasnochada fórmula neoliberal. A ello se agregan otros aspectos claves como el desempleo, la ausencia de tecnología propia, capacitación de su liderazgo, personal que no garantizan r un éxito total a las Microempresas que se vienen formando, aspectos que deben ser tomados muy en cuenta.

PALABRAS CLAVES

Economía informal, desinversión, fondos, recursos, Estado

CONSIDERACIONES, ALCANCE

En un escrito sobre el alcance, relevancia sobre este tópico, encontramos antecedentes que nos indican, que no es posible olvidar, que las pequeñas y medianas empresas venezolanas, históricamente, han tenido una baja capacidad para competir, debido a la carencia de fondos propios, los obstáculos para la obtención de créditos de largo plazo y su incapacidad para negociar en condiciones favorables con la banca, entre otros factores.

Desde 1978, el sector industrial de Venezuela ha estado sometido a un severo proceso de desinversión, manifestado en la caída de la tasa de crecimiento de la inversión productiva. Aspecto que lamentablemente en el presente se manifiesta, a pesar de las intenciones positivas que el actual gobierno quiere desarrollar. Durante años, se fomentó una cultura rentista en torno a la distribución de una renta petrolera; en oposición a la cultura productiva: en lugar de conformarse un sector capitalista industrial identificado con la ganancia y el esfuerzo basado en la inversión, se afianzó el modelo de distribución por parte del Estado de una parte sustancial de la renta petrolera, que no era producto del esfuerzo productivo interno sino de una transferencia unilateral a favor de Venezuela.

Lo anterior se traduce, en que el trabajo no constituía un mérito social y la incapacidad no se limitaba sólo a la administración pública, sino que se extendía como una epidemia por toda la sociedad, lo cual se reflejaba en la existencia de una gerencia pública deficiente, sin mística, ni conocimientos esenciales sobre el significado de las políticas económicas y sociales. Y ello llamaba a la necesidad de reestructuración del aparato administrativo del Estado, no para declarar su "muerte" y desmantelarlo que es lo que ocurrió desde 1989, sino para revitalizarlo y modernizarlo.

En Venezuela se ha descuidado el recurso tecnológico, se le ha prestado muy poca atención al desarrollo de la tecnología, conllevando a muchas empresas a mantener una dependencia tecnológica que muchas veces les afecta en su crecimiento.

A ello se agrega muy poco interés por desarrollar una auténtica cultura organizacional y sobre todo a que se manifieste una buena cultura de calidad, avalada por una productividad acorde a los requerimientos que los consumidores de los actuales escenarios demandan con respecto a los productos y servicios que se le ofrecen.

Es correcto por tanto, cuando se afirma, que no se favoreció el desarrollo de un sector empresarial emprendedor, que se interesara por el incremento de la productividad del trabajo a través de la innovación tecnológica. Cada vez más, era necesario la adopción de una política industrial coherente por parte del Estado venezolano.

Siempre se ha manifestado en el escenario una desvinculación entre el estado con las empresas privadas, muy pocas tomadas en cuenta en los programas económicos y aun en la política de Comercio Exterior, lo que ha perjudicado seriamente a las empresas, condenando a muchas al fracaso. También es muy cierto cuando se señala, que la ausencia de una política industrial coherente en medio de la intensa aplicación del paquete de ajuste neoliberal y el inestable contexto macroeconómico caracterizado por una crisis y recesión económica generalizada, acentuaron la difícil situación de las PyMEs venezolanas durante los años noventa. Entre 1994 y 1998, se profundizó la descapitalización del aparato productivo nacional, cuando la tasa de crecimiento de la inversión bruta privada cayó 32%.

La contracción del mercado interno provocada por la caída de la demanda, el crecimiento de la deuda y la morosidad en los pagos, llevaron a la ruina de gran cantidad de empresas medianas y pequeñas. Entre 1994 y 1998 la tasa de crecimiento de nuevos establecimientos cayó en 6%; en el último año mencionado, el 45,7% de las PyMEs venezolanas eran informales frente a 24,5% en 1994.

Concretamente, el libre mercado había fracasado en la labor de rescate de las microempresas, esencialmente porque los recursos financieros se concentraron en manos de las empresas más grandes y se fomentó, así, la preponderancia de los monopolios industriales.

Se destaca además por quienes han estudiado este tópico, que las angustias de las PyMEs venezolanas, Microempresas, han estado muy asociadas a la escasa importancia y apoyo concedidos por el gobierno a este sector empresarial. Hasta marzo del 2001, la Sociedad Nacional de Garantías Recíprocas para la Pequeña y Mediana Industria (Sogampi) fue la única institución pública de garantía de crédito para las microempresas venezolanas

Actualmente el Gobierno de Hugo Chávez está interesado en rescatar a las Pymes, Microempresas y para ello creó el Fondo Nacional para el Desarrollo de la Pequeña y Mediana Empresa (FonPyME), organización estatal que cuenta con un capital de 50 mil millones de bolívares anuales, pero según la ley este monto puede ser puesto en riesgo hasta una cantidad superior en 10 veces a la inicial, es decir el capital real pudiera ascender a 500 mil millones de bolívares.

Como accionistas del Fondo, están presentes el Banco de Comercio Exterior (Bancoex), el Fondo de Crédito Industrial (Foncrei), el Ministerio de la Producción y el Comercio y el Ministerio de Finanzas; aunque también se pretende incorporar a Petróleos de Venezuela (PDVSA), a la Corporación Venezolana de Guayana, al Ministerio de Agricultura y Tierras y al Banco del Pueblo, entre otros.

De acuerdo a las publicaciones emitidas por el Gobierno desde mayo del 2003 hasta mediados del 2004, se han otorgado más de 9,7 mil millones de bolívares en garantías a las pequeñas y medianas empresas de los estados de Zulia, Aragua, Falcón, Táchira y Cojedes. También, se ha abierto el sistema de garantías de FonPyME a otras regiones como Lara, Sucre y Monagas En el 2003, la Banca Nacional en acuerdo con PDVSA ofreció entre 10 y 20 mil millones de bolívares en créditos para mejorar la capacidad de gestión de las pequeñas y medianas empresas que proveen bienes y servicios a dicha entidad productiva. Ello se suma a las acciones emprendidas por el Estado venezolano desde que se firmó el convenio marco para la estabilidad económica en abril del 2003. Bajo el acuerdo mencionado, actualmente se benefician 40 PYMEs y se prevé beneficiar alrededor de 100 microempresas con financiamientos de 80 millones de bolívares para cada una. La atención estaría concentrada en la capacitación del personal, la implantación de sistemas de aseguramiento de la calidad, la incorporación de nuevas tecnologías, el mejoramiento de los procesos de producción y administración, el diseño de nuevos productos, entre otros.

Concretamente se destaca, que es necesario: 1) ".incentivar las inversiones nacionales y extranjeras en el país"; 2) "crear un fondo de capitalización de empresas con recursos privados y multilaterales para los cuales el Estado deberá servir de garante. Los recursos se asignarán a las empresas en calidad de préstamos "; 3) ".dar estímulo a las Sociedades de Garantías Recíprocas privadas"; 4) "Desarrollar un mercado de capitales para la PyME.

Carlos Mora Vanegas
Ingeniero- Administrador (Exatec) Profesor Área de Postgrado Universidad de Carabobo

Por Carlos Mora Vanegas
mailto:carmorva@hotmail.com
Publicado Viernes, Mayo 27, 2005


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