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¿Regalitos al cuete?¡Dále!
Por Luis Buero

Uno de los condimentos inevitables de las cenas de fin de año son....¡los regalitos! Sí, todo un tema, porque uno conoce los gustos de dos o tres personas, las más íntimas o queridas, pero ¿ y el resto?.


Uno de los condimentos inevitables de las cenas de fin de año son....¡los regalitos! Sí, todo un tema, porque uno conoce los gustos de dos o tres personas, las más íntimas o queridas, pero ¿ y el resto?.

Para los primeros la elección nacerá del corazón, y para los otros....¡saldrá de la tele! O si no terminarás obsequiando productos inútiles, artículos convencionales o insólitos comprados en algún “Todo Por Dos Pesos” disimulado como local de regalos en un shopping “chetongo”.

Pero todo empieza en las oficinas cuando alguna chica free susurra: “¿Y si para las fiestas jugamos al amigo invisible?”. “¡Dale!” contesta algún morocho que la mira como King Kong a la rubia de la película, y comienza la movida. “Plin, caja” resuena nuestro presupuesto que todavía es un nadador cerca de la costa y tiene aire de sobra. Pero le durará poco.

A la noche llama nuestra querida cuñada y nos invita a su casa a pasar la nochebuena, oportunidad que eligió para invitar a todo el batallón de hermanas con sus hijos, abuelos con sus nietos, familiares con los que estaba peleada y se reconcilió, algún vecino muy querido, el socio del marido y parentela, Papá Noel, el reno mayor, y una prima segunda que viene de Puerto Rico o de Nevada, da lo mismo.

¿Cómo satisfacer a tantos y tan distintos? Mi suegra, por ejemplo, no va a Mar del Plata si no la llevan a un “apartment hos-tel con spa”, en cambio su hermana melliza colecciona discos del grupo Tacuara y del conjunto Ollantay, de los setenta, y cuando ve cualquier catedral del mundo exclama: “¡cuántos vietnamitas podrían vivir aquí!”. Entre los que estarán presentes, algunos leen revistas de mecánica o de chimentos del espectáculo. Otro comensal cuenta siempre sus charlas con el fantasma que vive en su living, y vendrá la soltera que solo va a restaurantes de comida erótica y a exposiciones de Andy Warhol. Entre la multitud de festejantes que se besan sin recordar el nombre del prójimo, habrá hinchas de Boca y de Chaco For Ever, un flaco que pilotea un zeppelín que se alquila para promociones, una pintora de cuadros con canoas vacías a la deriva, un inventor de un rascador de espaldas a pilas para gatos, y una ex profesora de yoga que tiene 95 años y en invierno duerme con la ventana abierta.

Y de nuevo cuando suenen las campanas de las doce aparecerán las sonrisas de circunstancias durante la apertura de paquetes. Como lo que ocurrió la Navidad pasada: al fabricante de chorizos le tocó un llamador de ángeles, la nena vanidosa recibió un títere hecho con una fibra-esponja, la transgresora encontró un jabón personalizado, al estoico descubrió un billete de lotería, la filosofa halló desconcertada una biografía no autorizada de Angelina Jolie, y yo me sigo preguntando todavía qué haré con esta cajita que me dieron, porque no me gusta el té, no tengo alhajas, y no se me ocurrió a quién cremar para guardarle las cenizas.

datos del autor en

www.luisbuero.com.ar

Por Luis Buero
mailto:luisbuero@tutopia.com
Publicado Martes, Diciembre 13, 2005


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