| | | |
| Mucho se ha comentado que se está suscitando un violento desarrollo de la civilización contemporánea y es más, se ha pensado que la Humanidad de la manera como se está desenvolviendo está condenada a desaparecer dentro de varios siglos o quizás aun más antes. Desde luego, todos sabemos que debemos de morir, esto puede darse mañana, o dentro de veinte años, o quizás en más tiempo, justamente ante esta realidad, que es un hecho cierto, no podemos tornarnos pesimistas. |
| Dónde está la vida que perdimos viviendo?¿Dónde, la sabiduría que perdimos al conocer?¿Dónde, el conocimiento que perdimos en la información? T. S. Eliot
Mucho se ha comentado que se está suscitando un violento desarrollo de la civilización contemporánea y es más, se ha pensado que la Humanidad de la manera como se está desenvolviendo está condenada a desaparecer dentro de varios siglos o quizás aun más antes. Desde luego, todos sabemos que debemos de morir, esto puede darse mañana, o dentro de veinte años, o quizás en más tiempo, justamente ante esta realidad, que es un hecho cierto, no podemos tornarnos pesimistas. La muerte involucra a todos los que transitamos por esta dimensión, le sucede a las plantas, animales, naciones, civilizaciones, nacen y mueren estrellas, planetas, constelaciones y galaxias. La diferencia reside en la dimensión y el tiempo.
No podemos negar, que estamos constantemente amenazados por invasiones, guerras, merced a las acciones desproporcionadas e interesadas por las grandes potencias. Por tanto, no nos debe extrañar, que el Águila Norteamericana símbolo de los Estados Unidos de Norteamérica, siga arremetiendo contra aquellos países que ellos consideran atentan contra sus intereses, bajo la justificación de luchar contra el terrorismo, sin duda alguna, a un precio bastante significativo dentro de lo que entendemos por democracia. Se teme cada vez más por la paz mundial, por nuestra seguridad, supervivencia, no obstante, esto se puede prevenir por estar dentro de las posibilidades humanas.
Es conveniente que no nos debemos dejar que las constantes noticias negativas que se publican sobre nuestras viciadas sociedades nos atrapen, nos tornen fatalistas, por el contrario, tratemos de ser optimistas y confiar que la razón y el altruismo prevalecerá sobre la estupidez y el egoísmo, muchas veces muy acentuado en nuestro entorno. No podemos convertir nuestra corta vida en una pesadilla. Veamos los hechos positivamente, pues a pesar de los tormentos de la civilización moderna, vivimos tiempos maravillosos. Nunca la Humanidad avanzó a pasos tan grande en el terreno de la ciencia y de la técnica.
Nos corresponde a cada uno de nosotros de acuerdo a nuestro rol a desempeñar mientras permanecemos en esta dimensión, luchar contra la destrucción, las guerras, contaminación del ambiente, la superpoblación, el hambre, la miseria, la pobreza que día a día se incrementa, el agotamiento de reservas de energía, la corrupción , la inseguridad, la violencia, etc. Si hemos llegado a esta realidad alarmante, es porque el hombre mismo lo ha originado, ha perdido su senda y se ha dejado contaminar por las ambiciones, poder, gloria, a costa del hombre mismo, como muy bien lo señala el Prof. Dr. en filosofía, Miazgowski : “La bomba atómica no es un rayo que de improviso cae del cielo, alguien tuvo que fabricarla y alguien que dispararla. Esta en el poder de los hombres, el no utilizar esa arma de destrucción apocalíptica. Hasta ahora nadie ha sabido prevenir las guerras. Ni siquiera las más sublimes religiones, que predican el amor al prójimo, o sea el amor también al enemigo”.
También merece tener presente lo que nos legara el inmortal filósofo griego Platón, cuando decía: “Que el orden reinará en el mundo cuando los reyes se conviertan en filósofos o los filósofos en reyes”, llevado al presente su lenguaje sería, algo así como que “el gobierno del mundo se hallará en manos de los hombres de ciencia, quienes preferirán destinar a la investigación científica las enormes sumas que hoy se gastan en armamentos, espionaje, contraespionaje”.
Debemos en este tiempo presente preocuparnos y buscar soluciones a : .- El crecimiento acelerado de la población .- Los síntomas cada vez más angustiosos de los movimientos revolucionarios de los países pobres que se están organizando contra los países ricos. .-El ensanchamiento del abismo económico de los países de los países desarrollados y los del Tercer Mundo .-La escasez de alimentos en muchos países en donde como el África, Latinoamérica que deja mucho que decir. .- La inoperancia de algunos organismos internacionales como la OEA, ONU. .-El mal aprovechamiento de la energía Termonuclear .- La degradación, contaminación del ambiente .- El problema del Sida .- El terrorismo, entre otros. Es hora, que el hombre se detenga a enfrentar estos problemas, le de paso a solucionarlos con medidas correctivas, acciones que garanticen supervivencia, paz.
Aplicar por ejemplo, reglamentos internacionales con severas sanciones para prevenir la polución de los mares, ríos, lagos, aire y suelo. Establecer, llevar a cabo una verdadera planificación familiar, un mejor aprovechamiento de los recursos, formalizar acuerdos internacionales, alianzas, que pongan fin a la carrera armamentista y no hacer de las armas un negocio lucrativo, evitar el tráfico de drogas. Hay que buscar soluciones en dominio de las cuestiones sociales y los conflictos que lo originan.
No olvidemos las palabras que nos legara Juan Pablos II, de que sacudidos por los desequilibrios socio-políticos, por los descubrimientos científicos no plenamente controlados, de los inventos técnicos de una amplitud inusitada, los hombres perciben confusamente el ocaso de las viejas ideologías y el deterioro de los viejos sistemas. Los pueblos nuevos provocan a las viejas sociedades, como para despertarlas de su hastío. Los jóvenes en búsqueda del ideal aspiran a ofrecer un sentido que imprima valor a la aventura humana. Ni la droga ni la violencia, ni la permisividad ni el nihilismo pueden colmar el vacío de la existencia. Las inteligencias y los corazones buscan luz que ilumine y amor que reanime. Nuestra época nos revela descarnadamente el hambre espiritual y la inmensa esperanza de las conciencias.
Por Carlos Mora Vanegas mailto:carmorvan@hotmail.com Publicado Jueves, Diciembre 15, 2005 Escribe artículos en esta revista, si deseas publicar algún texto acorde con los temas de esta web envíalo que con gusto le publicaremos. Si deseas convertirte en editor o co-autor de esta revista infórmate aquí. |