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Título original: The Bourne Ultimatum.
Duración: 111 minutos.
País: Estados Unidos,
Año: 2007
Dirige: Paul Greengrass.
Guión: Tony Gilroy, Scott Z. Burns y George Nolfi.
Fotografía: Oliver Wood. Música: John Powell.
Interpretes: Matt Damon, Julia Stiles, Joan Allen, David Strathairn,
Albert Finney, entre otros.
FRENÉTICA NARRATIVA DE ACCIÓN
Robert Ludlum, fallecido en 2001, publicó en 1980, 1986 y 1990 tres novelas de
espionaje en torno a Jason Bourne, personaje cuya primera aparición impresa
sirvió de base para la producción televisiva Identidad Perdida (The Bourne
Identity, 1988) con Richard Chamberlain como Bourne. No pasó mucho tiempo para
que el tríptico literario diera pie a la trilogía fílmica conformada por las
cintas Identidad Desconocida (The Bourne Identity, 2002), La Supremacía Bourne (The
Bourne Supremacy, 2004) y ahora Bourne: El Ultimátum (The Bourne Ultimatum,
2007), con Matt Damon en el rol protagónico, la primera dirigida por Doug Liman
y las dos últimas por Paul Greengrass.
La anécdota básica, el que Bourne descubra quién es en realidad, ha derivado en
la venganza por la muerte de su chica, Marie (Franka Potente), saber por qué es
una perfecta máquina asesina y desenmascarar al aparato gubernamental que lo
creó. Después de que un diario británico da noticia de él, Bourne sigue el
rastro de la fuente, descubriendo que el proyecto Treadstone que lo forjó tiene
un nuevo rostro de institucional secresía: el programa Blackbriar. Con la
asistencia de Nicky Parsons (Julia Stiles) –quien aparentemente tuvo una
relación con él antes de su amnesia y ha aparecido en las tres cintas–, Bourne
ha de llegar a fondo para destruir de raíz al sistema que le ha arruinado la
vida, no sin antes revelarse la verdad acerca de su reclutamiento en Treadstone.
Dejando de lado el fantasioso manejo del omnipresente ojo de la CIA capaz de
hallar a cualquiera en el mundo y que en la vida real no ha dado pie con bola
respecto a Bin Laden, la película cuenta con un frenético manejo de cámaras que
aunque en ocasiones dificulta la vista de ciertas secuencias, sobre todo los
abundantes momentos de persecuciones y peleas, es parte funcional del estilo ya
que lo que se cuenta se hace a través de la trepidante acción que nunca cesa,
hasta un cierre que quizá tras un breve momento de quietud deja la puerta
abierta a futuras secuelas que, a falta de más novelas de Ludlum, podrían
provenir de los libros The Bourne Legacy (2004) y The Bourne Betrayal (2007) con
los que Eric Van Lustbader ha continuado la saga literaria de Bourne.
Por: Alejandro Leal
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