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LOS ALEGRES SUFRIDOS

Por Wilfredo G. SantaMD

Algunas personas muestran a lo largo de sus vidas, un modo particular de percibir la realidad, pensar, sentir y conectarse con los demás, que por su inflexibilidad y por los perjuicios que les acarrea en su desarrollo personal, social y laboral deben ser referidos y tratados psiquiátricamente.

La Sociedad Americana de Psiquiatría describe al: "trastorno histriónico de la personalidad" entre los diez tipos de trastornos de la Personalidad. Este se caracteriza por comportamientos que demuestran una emotividad exagerada, una conducta francamente teatral y una necesidad permanente de ser el centro de atención en las relaciones con los demás.

Las personas histriónicas seducen al interlocutor, por su vivacidad, entusiasmo, obsequiosidad, locuacidad y tendencia a dramatizar; son generalmente el "alma de las fiestas". Esta clase de comportamientos puede aparecer en diferentes contextos y por ende son enfermizos. Los sentimientos suelen ser expresados con rapidez y superficialidad y suelen o pueden cambiar de un momento a otro, dentro de una misma conversación.

El aspecto físico, así como la manera de impactar estéticamente en los demás, es el tema predilecto de preocupación de quien la padece; por eso invierten mucho tiempo y energías en vestirse y acicalarse. Como están exageradamente centrados en sí mismos, son muy subjetivos en la apreciación que hacen de la realidad, importándoles sobremanera, la exteriorización de su mundo interior, el cual es casi siempre romántico. Se diría que se "auto dramatizan" y pueden tener episodios de mal genio con marcada frecuencia, en especial ante situaciones frustrantes para sus "caprichos". La gente los acusa de ser hipócritas a pesar de sus encantos. Algunas décadas atrás se hablaba de "le belle indifference" de los histéricos y no sin razón estas personas seducen más allá de lo que se proponen conscientemente.

Las personas afectadas por este trastorno, lejos de gozar de su encanto, lo padecen; suelen sugestionarse con facilidad, son fácilmente influenciables, dependientes de personas con alguna autoridad y además peligrosamente confiados. Sufren de una necesidad profunda llenar el vacío de una falta de afecto, que tiene sus raíces en la crianza. Pecan de ingenuidad. Sin quererlo caen en el papeles extremos de las "víctimas" o de las" princesas o el príncipe".

La Asociación Americana de Psiquiatría provee los siguientes criterios de diagnostico: Un patrón general de excesiva emotividad y una búsqueda de atención, que empiezan al principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos, como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems:
1. no se siente cómodo en las situaciones en las que no es el centro de la atención.
2. la interacción con los demás suele estar caracterizada por un comportamiento sexualmente seductor o provocador.
3. muestra una expresión emocional superficial y rápidamente cambiante.
4. utiliza permanentemente el aspecto físico para llamar la atención sobre sí mismo.
5. tiene una forma de hablar excesivamente subjetiva y carente de matices.
6. muestra autodramatización, teatralidad y exagerada expresión emocional.
7. es sugestionable, por ejemplo, fácilmente influenciable por los demás o por las circunstancias.
8. considera sus relaciones más íntimas de lo que son en realidad.
Algunas veces, aprovechando sus características histriónicas pueden tratar de manipular emocionalmente a los demás y paralelamente ser dependientes e inmaduros.

Debido a su comportamiento sexual provocativo, es frecuente que tengan problemas con las personas de su mismo sexo en tanto son vistos como potenciales rivales o victimas propiciatorias.

Una de las maneras que tienen de coaccionar a los demás, lo constituyen las amenazas de suicidio, pero sólo apelan a estos recursos si se ven muy frustrados en sus propósitos.

Otras veces somatizan sus conflictos (se convierten en enfermedades simuladas) o se deprimen profundamente. Si la patología es muy severa pueden deteriorarse e incapacitarse social y laboralmente.

Aunque sus vidas parecen "de mentirita", es necesario tomarlos muy en serio aportándoles la ayuda psicológica que generalmente necesitan, ya que su modo de ser deviene de tempranas experiencias infantiles que por motivos no han podido elaborar.

Si se tratan adecuadamente con psicoterapia individual, mejoran de su condición y pueden romper el círculo de seducción, represión, angustia y una serie interminable de frustraciones vivenciales que experimentan a lo largo de su vida.

Trastorno de la personalidad "Histriónica"
Los Alegres sufridos
Por Wilfredo G. Santa, M.D
Especial para Escenario de El Vocero

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Cortesía de Wilfredo G. SantaMD
Publicado Friday 5 de October de 2007



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