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La ansiedad por separación es un problema de comportamiento bastante
frecuente hoy en día en muchos perros, numerosos estudios indican que afecta a
un 15% de la población canina. Este dato se comprende mejor sabiendo que los
antecesores de los perros pasaban un 85% de su vida a menos de 50 metros de los
miembros de su manada. En los tiempos que corren, esto supondría pasar más de 20
horas con nuestro perro, todos los días de su vida.
Cuando un perro con ansiedad por separación se queda solo, puede destruir
objetos de la casa (incluyendo puertas y paredes), vocalizar (ladrido, aullidos,
gemidos, etc.), orinar, defecar, vomitar o salivar, o incluso puede presentar
varios de estos síntomas conjuntamente. Además cuando el dueño va a marcharse,
generalmente el perro está ansioso, le sigue por toda la casa y se queda
"deprimido" cuando éste sale por la puerta. En el momento en que el dueño vuelve
a casa, el perro le recibe con gran alegría, salta sobre él, le ladra, etc.
También es muy frecuente que el perro esté cerca del dueño, que se tumbe en sus
pies, etc.
Los síntomas pueden aparecer cuando el perro se queda solo, cuando se marcha una
persona (hay gente en la casa pero el perro está muy apegado a la persona que se
ha ido) o cuando esta separado físicamente de los dueños (por ejemplo, cuando se
le encierra en una habitación). En muchas ocasiones cuando el perro esta solo
pero dentro de un coche el problema no aparece, suele ser porque el perro
aprende que las estancias en el coche no suponen estar mucho tiempo alejado del
propietario, esto es un dato a tener en cuenta para la modificación de conducta.
La cantidad de tiempo que pueden estar solos sin que aparezcan estas
manifestaciones puede ser muy variable. En casos graves de ansiedad por
separación, los perros no pueden estar solos más de 10 ó 15 minutos antes de que
les entre el pánico y exhiban estas conductas asociadas con la ansiedad.
En muchos casos la conducta inapropiada sólo aparece tras un cambio de horario.
Por ejemplo, el perro puede estar bien hasta las 17:30 o 18:00 que es la hora a
la que el dueño acostumbra a volver a casa. Si el horario del dueño cambia y no
llega a casa hasta las 19:30, el perro puede empezar a sentir pánico a las
18:00.
Se debe diferenciar el perro que tiene miedo de quedarse solo del que es
juguetonamente destructivo (jóvenes) y de aquel que manifiesta respuestas de
temor a estímulos externos que suceden cuando el propietario se ha ido. Ninguno
de estos perros exhibe signos de ansiedad en el momento de la partida de su
dueño. Es frecuente que los perros que al principio muestran temor cuando se los
expone a ruidos en situaciones de soledad, más adelante manifestarán ansiedad
por separación al quedarse solos.
La ansiedad por separación puede aparecer en perros de edad avanzada y sin
ninguna razón aparente, es decir, que el perro a llegar a cierta edad y sin que
se hayan producido cambios en los horarios, ya no puede quedarse solo
(desarrolla los síntomas anteriores).
En algunos casos el miedo a ser dejado solo puede asociarse con situaciones que
le hayan provocado miedo o terror. Esto incluye quedarse atrapado en un
incendio, o estar en casa cuando hubo un intento de robo o cuando se disparó una
alarma.
Los perros con mayor riesgo de desarrollar ansiedad por separación son los
procedentes de perreras, protectoras, laboratorios, de la calle, y los que han
pasado largos periodos con una persona mayor o enferma que no puede salir de
casa (y de repente se queda solo en la casa).
PREVENCIÓN
Lo mejor como siempre es prevenir, aunque no siempre vamos a poder evitar que se
desarrolle este problema. Tenemos que conseguir que el perro no esté
excesivamente apegado a sus dueños y se le debe acostumbrar a quedarse solo. Lo
mejor es hacer salidas graduales, aprovechando los ejercicios de sentado y
quieto.
Cuando nos marchemos de casa no debemos decirle nada al perro, sobre todo si nos
ha estado siguiendo durante nuestros preparativos previos a la salida y notamos
que está nervioso o triste. Siempre que notemos que el perro está nervioso por
algo (ruido, otro perro, etc.) no debemos intentar calmarle, ni acariciarle,
porque conseguimos el efecto contrario. El perro debe notar que a su dueño no le
preocupa, y así aprenderá que él tampoco debe preocuparse.
Cuando regresemos a casa no hay que permitir saludos efusivos, se debe ignorar
al perro hasta que se haya calmado, y una vez que este tranquilo, le llamaremos,
le diremos que se siente y entonces le saludaremos. Esto también es muy útil
para evitar que moleste a las visitas, a las que podría no gustarles que le
salten encima, etc.
Sería una buena idea facilitarle un lugar al perro que sea exclusivo para él y
donde se sienta seguro. Con juguetes, un sitio donde dormir y donde nadie le
moleste. Ahí se le podría dar un juguete especial, para que se entretenga, un
poco antes de que vayamos a salir. Así no nos seguirá por las casa y podremos
salir tranquilamente. El juguete especial debe ser algo que le encante, y es muy
recomendable que sea algo que pueda morder (existen juguetes comerciales que se
pueden rellenar de comida o se pueden hacer caseros, como un hueso con hueco
dentro, también relleno).
TRATAMIENTO
Si aparecen los síntomas anteriores, para tratar el problema lo mejor sería
ponerse en contacto con un especialista en comportamiento, para que diagnostique
correctamente el problema y proponga unas pautas a seguir para la modificación
de la conducta. Hay que tener en cuenta que a veces puede deberse a otras
causas, por ejemplo, si orina en casa puede ser porque le hayamos dejado
demasiado tiempo en casa o porque tenga algún problema en las vías urinarias,
como una cistitis.
Por eso sería adecuado que los profesionales que ayudaran al propietario fueran
un veterinario en primer término para descartar problemas físicos, hacer un
diagnostico correcto a través de una historia clínica y averiguar si es
conveniente utilizar medicación (lo ideal sería un experto en farmacología para
utilizar la medicación y la dosis correcta, haciendo un seguimiento del
proceso). La siguiente fase debería estar en manos de un educador canino o
terapeuta especialista en comportamiento, para explicar dudas prácticas al
propietario respecto al trabajo de obediencia y relajación del perro en la
modificación de conducta y ayudar a ponerlo en marcha de la forma correcta, de
esta forma tendríamos un equipo multidisciplinar que velaría mejor por nuestros
intereses.
La modificación de conducta consiste en disminuir el apego del perro a los
dueños, enseñándole a quedarse solo (salidas programadas y graduales), a no
anticipar la salida del dueño (que no pueda saber si el dueño va a salir o no),
relajarse y obedecer al dueño.
Es importante tener en cuenta que una vez iniciada la modificación de conducta
el problema no se puede volver a producir, sino tendremos picos de resultados y
el proceso se alargaría excesivamente, por eso comentamos anteriormente que si
el perro no demuestra los síntomas del problema en nuestro coche, es una de las
opciones que tenemos para dejarlo cuando nos tengamos que marchar de casa. Si no
tendremos que utilizar la agenda y pedir que alguien se quede con él mientras
dura el proceso. Imaginen que están avanzando gradualmente y le dejan solo un
minuto, cinco minutos, diez minutos... y todo va funcionando bien, pero de
pronto nos marchamos y le dejamos ocho horas solo porque nos tenemos que marchar
a trabajar. ¿Creen que lo asimilaría correctamente?
El tratamiento suele consistir en modificación de conducta y tratamiento
farmacológico (según la gravedad del problema, aunque es muy frecuente que se
medique porque la ansiedad impide al animal recoger datos del ambiente físico o
social que le capaciten a desarrollar respuestas adecuadas y la medicación le
ayuda a conseguirlo, haciendo que el problema se pueda resolver antes). Nunca se
medica sin hacer modificación de conducta (si se retira la medicación el
problema volvería a aparecer).
Mejorar la relación con el dueño a través del control en obediencia, fomentando
la relajación a través de las órdenes. Nos ayudará mejorar determinadas
situaciones como conseguir aumentar el control sobre la orden de quieto hasta
poder dejarle solo fuera de nuestra vista y en otra habitación. Aquí entra en
juego otra vez el educador canino.
No se debe permitir que el perro obtenga la atención con exigencia. Siempre que
el animal de compañía consigue lo que quiere, cada vez que empuja o gimotea, es
más probable que esté ansioso cuando está solo y no pueda conseguir atención
social. Los dueños deben saber que pueden prestar al perro la atención que
deseen, pero esto debe ser siempre según su criterio, no por exigencia del
animal.
La ansiedad por separación, pese a ser un problema molesto, es uno de los
problemas de comportamiento que mejor se resuelve, incluso sin medicación,
siempre y cuando la modificación de conducta se haga correctamente.
Enrique Solís Álvarez
Director Técnico y Adiestrador de LealCan
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