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¿Qué hice de malo? ¿Por qué no consigo que ella logre un orgasmo a pesar de
haber hecho todo lo posible?
La capacidad que tienen las mujeres para lograr un orgasmo es impresionante.
Pueden tenerlos repetidamente y siempre estar listas para producir más. Esta
capacidad es ilimitada.
Pueden experimentar orgasmos de clítoris, orgasmos en el Punto G, orgasmos
vaginales, orgasmos eyaculatorios, orgasmos mezclados, y no solamente uno de
estos sino múltiples de cualesquiera de éstos. Inclusive son beneficiadas con
una pieza del cuerpo que él único propósito que tiene es brindar placer sexual:
el clítoris.
Esto puede parecer un poco injusto para los hombres que solamente alcanzan
típicamente un orgasmo y luego se van a dormir.
Entonces nos hacemos varias preguntas: ¿Por qué igualmente muchas mujeres se
frustran y no consiguen estar satisfechas cuando hacen el amor?
¿Por qué aunque tenga una pareja muy cariñosa, el orgasmo femenino sigue siendo
un sueño evasivo; uno en el cual aunque el sexo sea agradable pero no es
satisfactorio, o aún peor, falsificando o fingiendo un orgasmo para salvar el
ego de su pareja?
Si finge el orgasmo quizás lo hace para tener un verdadero control sobre él.
Pero si el hombre se da cuenta de que no puede satisfacer a su pareja,
tristemente se preguntará: ¿Qué hice de malo? ¿Por qué no consigo que ella logre
un orgasmo a pesar de haber hecho todo lo posible? De esa manera hiere su
autoestima sexual y siente que ha fallado como hombre.
El primer paso para liberar un orgasmo femenino es que ambos entiendan, mujeres
y hombres, que los hombres no son los que dan a las mujeres un orgasmo. Las
mujeres se permiten solas tener o no orgasmos.
A pesar de la creencia popular, no importa cuán bueno sea su amante, a menos que
su pareja pueda darle hasta los placeres de su propio cuerpo, que ella no tiene
orgasmos. Por eso la experimentación por sí sola puede abrir la puerta para que
la mujer sea orgásmica. Liberarse de la “presión” de estar con un hombre, y
tomar la responsabilidad de su propio goce sexual.
Esto es muy importante. Si su mujer lo está culpando, y usted también la culpa a
ella de no tener orgasmos, es absolutamente posible, incluso probable, que ambos
estén enfocando mal el asunto para solucionar el problema.
Si usted es inexperto, inseguro, egoísta o el amante masculino insensible, eso
puede ser un verdadero problema. Y para decir que una mujer es responsable de su
propia satisfacción sexual no significa que usted sólo es responsable de hacerle
el amor y luego marcharse.
Después de todo mientras más experto y atento sea un amante, más placer va a
recibir también, y aunque usted no le pueda brindar un orgasmo puede ayudarle
ciertamente a tener uno, o aún muchos de ellos. Por eso no depende solo de
usted, pero usted puede ser una ayuda muy importante para lograrlo.
La barrera más grande que se interpone al orgasmo femenino es la distracción
mental: los pensamientos que flotan en su mente, que se incrustan en su cabeza,
y la alejan del momento en que su cuerpo se está “encendiendo”.
Tan pronto como ellas comiencen a pensar, comienzan a su vez a estar afuera del
momento y perderá tacto con sus sentidos y placeres. Algunos de estos
pensamientos pueden accionar sensaciones como vergüenza o culpabilidad al
experimentar placer sexual, porque no importa cuán liberada este la mente o las
actitudes hacia el sexo, existe todavía la opinión de que las chicas “buenas” no
lo hacen.
Dividen a las mujeres en dos clases: las “vírgenes” o las “prostitutas”. Las que
se enganchan fuertemente a los placeres corporales son de alguna manera
moralmente cuestionables. Usted puede ayudar a su pareja a sacarse todos estos
pensamientos dejándola saber cuánto usted la respeta, admira y aprecia.
Cuando haga el amor hágale saber lo muy apasionado que está con ella. Aunque
parezca fácil no siempre los hombres tienden a hacer esto. Pueden tener un
condicionamiento inconsciente que los conduce a aceptar la creencia del
misógino, que las mujeres no son buenas y puras si son amantes fantásticas.
Si creen esto, se están colocando en una situación muy desafortunada. Este
sistema de creencias conduce inevitablemente al hombre a elegir cierto tipo de
mujer como esposa, pareja y madre, y a otro tipo de mujer para que sea su
amante.
El adulterio es la única opción correcta para los hombres que tienen este tipo
de creencias. Por eso es que las relaciones últimamente duran tan poco y
terminan en separaciones o divorcios. En este panorama, el hombre es culpable y
la solución depende de él. Solamente un cambio de sus creencias solucionará el
problema.
El abuso sexual es un horror y una maldición que es increíblemente común en
nuestra sociedad. Las mujeres que han sido abusadas sexualmente a menudo tienen
una gran dificultad para permitirse confiar en su pareja, dejarlo entrar en un
momento sensual, y entregarse al éxtasis sexual.
Si su pareja está teniendo dificultades para experimentar un orgasmo, si usted
es un amante razonablemente experto y no lo logra, o si usted se ha comunicado
con ella y ha sido lo más honesto posible para despertar completamente a su
pareja en lo sexual, entonces el problema podría ser una serie de daños
psicológicos de abuso sexual.
Pregúntele acerca de esto con dulzura y con cuidado. Entérese que muchas mujeres
se culpan por el abuso sexual que recibieron, así que este tema puede ser el más
delicado para tratar en una conversación. Si el abuso sexual es una obsesión en
ella, busque el asesoramiento profesional, o alguna otra ayuda.
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