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Los niños de la Nueva Era se niegan espontáneamente a comer alimentos de origen animal.
Estos niños encarnan en nuestro Planeta con una información genética diferente. En realidad son misioneros cuya tarea se ayudarnos a evolucionar. Pero evolucionar en todos los órdenes tanto física como espiritualmente y en nuestra vida de relación.
Analicemos un poco que está ocurriendo con nuestra alimentación. Vamos a partir de una frase muy significativa extraída de la Revista Plenitud:
Dios duerme en el mineral
Sueña en el vegetal
Se despierta en el animal
Se realiza en el hombre
Todo lo que habita en nuestro Planeta tiene vida, es parte de la Chispa Divina, desde una piedra hasta el más pequeño insecto llegando finalmente al hombre.
Si un árbol es talado y su tronco es llevado al aserradero, sufre al pasar por la sierra.
Si una planta es cortada, presiente lo que le va a ocurrir y sufre por la poda.
Cuando un animal es llevado al matadero sabe de antemano el destino que le espera.
Lo que varía entre los diferentes seres que habitan el Planeta son los grados de conciencia y de percepción. El hombre es el único que se manifiesta como individualidad, el único que posee un alma individual.
Las plantas y los animales pertenecen a una alma grupal. De la misma forma en que actúa un caballo lo hacen todos los caballos.
La vida sensitiva de una planta no es la misma que la de una piedra, un pez o una vaca, ya que esta última tiene una escala evolutiva mayor.
La evolución es un lento y largísimo camino de encarnaciones en los distintos reinos hasta la formación del alma individual (hombre).
Ahí comienza el aprendizaje del hombre en esta escuela que es el Planeta Tierra.
Vamos a aclarar un concepto fundamental: "el karma". Este es la Ley de causa y efecto. A cada acción corresponde una reacción. Cada acción tiene un pasado que conduce hasta ella y un futuro que procederá de ella. La Ley de Karma es una Ley Natural y no es establecida por ninguna autoridad externa. Una Ley Natural no es un mandato sino que implica una invariable escuela de condiciones, donde a cierta condición seguirá tal otra condición y la consecuencia no variará jamás. A la primera condición se le llama causa y a la segunda efecto. Esta es una ley inexorable, pero que no establece ninguna atadura sino que por el contrario nos conduce por el más hermoso y bello camino que es el de la libertad. El respeto a la Madre Naturaleza es la primer condición de la Libertad.
Un versículo de la Biblia dice:
"No os engañeís; de Dios nadie se burla; lo que un hombre sembrare, eso también cosechará".
Cada uno recoge lo que siembra, ya sea en esta vida o en vidas anteriores (Ley de Karma).
¿"Qué ocurre cada vez que el hombre mata un animal para utilizarlo en su alimentación"?
Está sacrificando un hermano menor, interrumpiendo su evolución y contrayendo deudas kármicas que en algún momento deberá saldar.
Cristo dijo: "Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie".
En ese "nadie", quedan incluidos los animales que son sacrificados por el hombre "civilizado" en aras de un placer transitorio. Ese "nadie" ya ha comenzado a tener conciencia o vestigios de conciencia.
Todos los animales sufren. Los alados sienten menos, pues son menos evolucionados, al igual que los peces, exceptuando el delfín y la ballena. Los animales de 4 patas sufren mucho más.
Cuando se desea pasar de un régimen carnívoro a una vegetariano, se deben dejar primero las carnes rojas, luego las blancas y finalmente los pescados y los mariscos, respetando así la escala evolutiva y logrando una mayor elaboración del camino emprendido.
Cuando se le quita la vida a un animal, se supone simplemente que se está ante la presencia de un cadáver. Mas no es así de sencillo.
Sólo ha cesado la vida de un cuerpo físico, pero las vibraciones de ese alma grupo sobreviven a la disolución del mismo. Esas vibraciones animales están presentes tanto en el entorno que nos rodea como en la carne (cuerpo) que luego va a ser consumida.
Esas ondas vibracionales densas, pesadas, varían de acuerdo al tipo de animal: cerdo, vaca, pollo, etc. Esa carga pesada y densa nos interpenetra y no nos permite una adecuada evolución y desarrollo espiritual.
Me gustaría concretar este sentir y pensamiento citando un trozo del libro "Caminos para la Cura Interior" de Trigueirinho:
"La dieta vegetariana y frugívora es de gran ayuda en el proceso de elevación del nivel vibratorio del cuerpo físico, aunque el proceso alimenticio correcto tenga que reformularse continuamente. Las reglas fijas y los conceptos cristalizados pueden perjudicar una alimentación correcta. Los alimentos pesados y grasos mantienen el cuerpo en un estado de inercia que dificulta contactos superiores. Las carnes de cualquier especie le inducen una vibración animal, impidiéndole tornarse más sensible a la vibración espiritual. A través del consumo de carne, el hombre retorna a lo que ciclos atrás empezó a abandonar, cuando su esencia viva transmigró hacia el reino humano. A pesar de que esto es hoy evidente para cualquier mente reflexiva, me gustaría agregar que alimentarse de carne no es sólo un comportamiento retrogrado sino también uno de los factores que están impidiendo que el sufrimiento humano sobre esta tierra, sea aliviado. Conduciendo los animales hacia el dolor y la muerte, engendramos situaciones semejantes para nosotros mismos a corto, mediano o largo plazo, dentro de la Ley de Causa y Efecto".
Al matar animales para alimentarse no sólo se interrumpen vidas sino que se actúa desde la violencia, a pesar de no ser el que ingiere el alimento el autor del acto.
El que puede matar o acepta la matanza pasa a ser cómplice. ¿Cuánto más nos queda por transitar entre quitarle la vida a un animal o a un hombre…?
Evidentemente en el curso de la vida hay por el momento situaciones de fuerza mayor que son inevitables. Así matamos microbios al bebe agua o insectos u hormigas al caminar. Hay una mínima necesidad de matanza que permite mantener el equilibrio que no es considerada asesinato. Está libre de la Ley de Karma.
Lo concreto es que tenemos que matar lo menos posible ya que no podemos evitarlo. Y, si cada uno se detiene analizar su vida, verá que sus logros (efectos), dependen de su accionar. Nada es azaroso ni se da porque sí. Ya lo expresó muchos años atrás José Ingenieros:
"El hombre es el arquitecto de su destino".
Una casa bien construida y bien cuidada es bella a pesar del paso de los años y mala construcción trae problemas a sus habitantes.
Detengámonos unos minutos en este ejemplo concreto y cada uno analice como construye su propio ser, como se proyecta hacia el mundo externo, que espera de sí mismo y que desea de esta vida y de su relación con sus semejantes. Este pequeño tiempo de análisis interior permitirá a cada uno responder a lo expuesto anteriormente.
Reafirmando lo antedicho me gustaría citar a Mahatma Gandhi:
"La no violencia es la mayor fuerza
a disposición de la humanidad.
La fuerza no proviene de la capacidad física,
Sino de una volunta indomable"
"La experiencia enseña que la comida animal es inapropiada para aquellos que quieren poner freno a sus pasiones".
Frente a todo lo expuesto cabe preguntarse:
"¿Qué ocurre cuando nos alimentamos con plantas y semillas?"
En principio el sistema sensitivo de los vegetales es muchísimo menor al de los animales. El vegetariano se nutre de alimentos vivos, pero utiliza aquellos a los que se provoca el menor dolor posible. Por el momento el hombre no puede vivir sin comer verduras o frutas.
El Profesor Nicolás Capo resume muy claramente este concepto:
"La fruta propiamente dicha es lo que la Naturaleza nos presenta en forma de pulpa o producto en que no se atenta contra ninguna vida, contra ningún germen y por tanto ha de comer el hombre lo que ya maduro, estorba a la semilla. Esto no quiere decir de ninguna manera y en ningún sentido que no debamos comer almendras, nueces, avellanas, piñones, cocos, etc. Por ser semillas, si bien impedimos - no matamos- que crezca una nueva planta que esta en embrión, en germen, en aquella diminuta semilla hacemos un bien por otra parte a las necesidades fisiológicas del cuerpo humano, ingiriendo esas semillas que benefician al hombre. Y no como ocurre con las carnes de animales andantes, volátiles, nadadores, crustáceos, saltadores y rastreros, que lejos de darle vida, la darán prematura muerte".
Creo que esto es válido para ser trasladado a las raíces que crecen bajo tierra.
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Cortesía de Silvana RidnerNube de Tags
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