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Oui-Ja: el tablero de los mil y un fraudes 2-3

Por MundoMisterioso.com
Oui-Ja: Un acceso al mundo paranormal
Realizada la anterior y necesaria aclaración, quisiera confesar a nuestros queridos lectores que la "oui-ja" fue mi bautismo de fuego en estos temas. Esta práctica "espiritista" me fue abriendo las puertas, a principio de los años ochenta, del ignoto y apasionante mundo de los fenómenos paranormales. Participé en numerosísimas sesiones vasográficas, y aún conservo con cariño buena parte de las comunicaciones transcritas en folios. Recuerdo -y reconozco- que varios compañeros de BUP estábamos obsesionados con el tablero "oui-ja" que, por aquel entonces, considerábamos -ingenuamente- un medio para conectar con "entidades extrahumanas". En aquellas frecuentes reuniones en torno a las letras y al vaso, "contactamos" con personajes tan variopintos como Satanás, San Pedro, Larra o Carlomagno... Tampoco faltó la época en que se "colaron", a través de la sutil frontera que marca la "oui-ja" y la predisposición mental de los reunidos, seres que decían proceder de lejanos planetas...

Con el tiempo, y conforme fui investigando y documentándome a fondo sobre los temas paranormales, terminé convenciéndome de la posibilidad de que la mente humana, y no "entes espirituales", podría estar detrás de los contactos vasográficos. Todo ello, sumado al aburrimiento y apatía que ya me producían las continuas sesiones, hicieron que la "oui-ja", para un servidor, quedase olvidada y hoy no sea más que un nostálgico recuerdo del pasado. Mi particular búsqueda del misterio tendría trazados nuevos caminos mucho más fructíferos...

Aún con la tesis defendida líneas atrás -es decir, que realmente no conectemos con entidades extrahumanas sino con nuestra mente inconsciente- el riesgo sigue siendo el mismo, y todas las advertencias contra este tipo de prácticas son insuficientes. La obsesión y la sugestión son los principales ejes que convierten a la "oui-ja" en un peligroso juego... (7)

Ejemplo de un fraude ¿inconsciente?

Centrándonos nuevamente en el tema de este trabajo, los fraudes en la "oui-ja", podría citar muchos casos en los que he estado presente, pero creo que uno que recuerdo especialmente nos bastará para que el lector, cuando vuelva a participar en una sesión de este tipo, abra bien los ojos, porque no sólo hay "espíritus burlones"...

Corría finales de 1991 cuando un amigo me insistió reiteradamente que asistiese con él a una sesión de "oui-ja" que un grupo de personas celebraban todos los viernes en Moguer (Huelva). Le confesé que ya hacía tiempo que dejé de participar en tales prácticas y que no tenía mucho interés en ir, pero él se empeñó en que fuera como experto en estos temas para conocer mi veredicto sobre aquellas comunicaciones que él consideraba sorprendentes. Me habló de la seriedad de los participantes, del tono elevado de los mensajes recibidos y de la armonía espiritual con la que se envolvían dichas reuniones... En fin, no quise ser grosero y acepté; a fin de cuentas ¿qué podía perder?...

El punto de encuentro era un bonito chalet enclavado en las inmediaciones de la conocida localidad onubense, cuna del insigne escritor Juan Ramón Jiménez. Allí nos recibieron amablemente varios matrimonios de edades comprendidas entre los 40 y 60 años. La exquisitez y elegancia de estas personas eran fiel reflejo de la buena posición socio-económica que gozaban. "¿Qué ganarán haciendo la "oui-ja" un viernes por la noche?", me pregunté, pero no tardé en darme cuenta de que me hallaba entre personas bastante crédulas en el contacto con el mundo de los espíritus...

Noté que tenían mucho interés en conocerme. Ya mi amigo les había hablado largo y tendido de mí y de mi dedicación a la investigación y divulgación de los temas paracientíficos; además, les había facilitado varios trabajos míos publicados en diversos medios escritos. Percibí claramente que deseaban que yo saliera convencido y complacido de aquella sesión de espiritismo.

Antes de comenzar, algunos de los participantes - otros se sentaron a pocos metros de la mesa donde iba a tener lugar la sesión - entrelazaron sus manos y con los ojos cerrados rezaron al unísono para alejar las posibles "interferencias diabólicas" y, así, atraer la presencia de "seres de luz". A raíz seguido, me brindaron poder participar con ellos colocando mi dedo índice sobre la base de la copa invertida, pero cortésmente me excusé diciendo que yo estaba allí gustosamente en calidad de invitado y que mi deseo era que aquella sesión se desarrollase como cualquier otro viernes, participando sólo los que hasta ahora venían haciéndolo, así que prefería, si no les importaban, estar simplemente como observador. Mi decisión fue aceptada sin titubeos...

Todo dispuesto, y tras unos breves minutos de concentración por parte de los que apoyaban levemente sus dedos sobre la copa, ésta comenzó a deslizarse lentamente por el tablero... Las letras no se encontraban ordenadas alfabéticamente, sino que estaban dispuestas aleatoriamente. No recuerdo en estos momentos el nombre con el que se identificó la supuesta "entidad" manifestada, pero sí que provocó cierta alegría entre los componentes de la reunión.

Yo, a escasa distancia de la mesa, me dedicaba a observar con detenimiento la presión de las yemas de los dedos en el borde de la copa, los movimientos y velocidad de ésta, etc. Ya, la copa se desplazaba con suma agilidad deletreando mensajes de claro contenido mesiánico que, en voz alta, iba transmitiendo una de las señoras (a la que llamaremos Amalia) que tenía puesto su dedo en la copa. Otra persona, de entre los allí presentes, tenía como misión ir transcribiendo aquellos mensajes en una libreta.

Me llamó la atención que la señora Amalia transmitiera verbalmente con tanta facilidad las palabras y las frases, sabido es que resulta sumamente difícil que, mientras la copa se dirige a cada letra a cierta velocidad, nuestra mente pueda ir formando, en ese mismo instante, la frase correspondiente. Todo lo más es ir diciendo en voz alta las letras indicadas por el vaso y luego, una vez transcritas, leer las palabras o la frase que se haya podido formar. Podría ser sencillo en una breve respuesta, de una sola palabra por ejemplo o cuando el vaso se desplaza lentamente, pero ¿se imaginan que tras formularse una pregunta la copa señale velozmente 30 letras? ¿Cómo podemos ir separando y construyendo las palabras y las frases con tanta rapidez?... Imposible, salvo que la respuesta ¡ya la tenga preparada mentalmente un participante!... ¿Quién?: Obviamente aquel que va nombrando las palabras en voz alta. Primer sospechoso que tenemos: la señora Amalia...

Escrito por Moises Garrido

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Cortesía de MundoMisterioso.com
Publicado Thursday 21 de August de 2008



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