RSS /
/
Cuando se le pregunta a Andrea si ha llegado a sentir amor por este hombre
casado, ella responde: “¿Amor? Seguro, en un primer momento. Pero luego él mismo
se encargó de enseñarme que no se debe confiar en los hombres.
Ahora, poco me interesa si tiene una mujer en casa, ni me preocupa que vaya a
serle infiel a su mujer. Y, al mismo tiempo, puedo hacer lo que me plazca, y él
no tiene derecho a estar celoso o a ser posesivo, y en el primer momento que
intente algo de eso, me voy y nunca más sabe de mí”.
“En cuanto al sexo —continúa—, es maravilloso. Estos sujetos suelen estar
aburridos con sus mujeres, privados, y yo vengo a ser ese elemento excitante que
buscan, incluso para elevar su ego.
Y dado que han imaginado tantas fantasías sexuales que no se animan a llevar a
cabo con sus mujeres —ya sea porque ellas nunca accederán, o porque las respetan
demasiado, o porque les temen—, yo les proveo de ese componente de fantasía que
ellos añoran con tanta necesidad.
¿Por qué yo debería querer otra cosa? Después de tener mi orgasmo, ellos se van.
No hay anillos, no hay vínculos. Me siento bien así”.
Mujeres que buscan hombres casados...
Para algunas, sin embargo, dormir con un hombre casado no es tan bueno una vez
que él deja a su mujer y comienza de nuevo con su amante.
“Cuando conocí a Gino, las chispas volaban por todas partes; simplemente no
podíamos tener las manos en otra parte que no fuera nuestros cuerpos”, dice
Carla, de 32 años de edad, dueña de una Farmacia.
“Pero erróneamente creímos que estábamos enamorados y decidimos que queríamos
tener una relación permanente, de modo que él dejó a su mujer. Al poco tiempo,
nos dimos cuenta que los elementos diarios de la vida terminarían con nuestras
fantasías”, admite.
De pronto, Gino ya no parecía tan emocionado con la compañía de Carla, y fue así
que ella dejó de ser el objeto de todos sus deseos. “El sexo con un hombre
casado no debe dejar de ser eso: simplemente sexo.
Una vez que comenzamos una relación, yo empecé a sentir celos —después de todo,
él había engañado a su propia mujer—. En consecuencia, ya no podría disfrutar de
él como antes.
Y por si fuera necesario decirlo: él terminó engañándome con una compañera del
trabajo”.
Entonces, las mujeres dicen que los hombres son cerdos y, como si fuera poco,
aseguran que todos son infieles.
Claro que para ser infieles deben acostarse con otras personas, y lo más posible
es que la mayoría de los hombres infieles se acuesten con mujeres —muchas de las
cuales sabrán que están metiéndose con un hombre casado—.
Entonces, ¿andar con hombres casados... o no?
Cuando una mujer duerme con un hombre casado en forma consciente, incluso cuando
debemos reconocer que el mayor grado de responsabilidad debe venir de la parte
comprometida, se convierte también en una embustera. Y ni siquiera hablar de la
cantidad de mujeres casadas que engañan a sus maridos.
No obstante, no es muy difícil de entender por qué el sexo con un hombre casado
puede ser tan bueno. De todas formas, por cada hombre que engañaría a su mujer
con otra, hay un hombre que se siente feliz de estar comprometido a su única
mujer.
¿Un consejo? Si quiere tener una aventura, encuéntrate con tu mujer en un bar y
actúen como perfectos extraños, luego vayan a un motel y den rienda suelta a sus
instintos más viscerales mientras le preguntas su nombre como si nunca la
hubieras visto.
1 | 2
Comparte y promueve este artículo en Internet con
Cortesía de EnPlenitud.com|
Publicar Comentarios |
Nube de Tags
horoscopo juegos gratis musica noticias monografias casino tarot directorio de blogs tests interpretación de sueños conocer gente peliculas online empleos poker angeles consultorio sexual becas diarios de viajes anime clasificados chistes fotolog videos online monografias