RSS /
/
Torsión gástrica en perros 1-2
Por EnPlenitud.com
Torsión gástrica, una causa frecuente de muerte en perros
Si bien es una causa de muerte por demás común en los perros, muchos de nosotros recién la conocemos cuando nuestro pichicho pasa al otro mundo.
La dilatación, seguida por la torción gástrica (de ahí su nombre de dilatación gástrica-vólvulo o DGV) es una condición que puede hacer peligrar seriamente la vida de tu can.
La torsión parcial o completa impide que la comida entre o abandone el estómago y, en consecuencia, el abdomen se hincha (de ahí su otro nombre de bloat o hinchamiento).
Casi todos los perros pueden ser susceptibles de padecerlo. Hay una serie de
características comunes en casi todos los casos:
- Afecta a perros mayores de 2 años
- Aproximadamente dos tercios son machos.
- Son perros grandes, con pecho profundo (como el malamute)
- Comen grandes cantidades de pienso seco y a continuación beben grandes
cantidades de agua
- Suelen tener un historial de molestias gástricas
- Últimamente se ha encontrado una cierta predisposición genética
El diagnóstico temprano y la intervención quirúrgica consecuente, combinados con una terapia medicamentosa agresiva incrementan las posibilidades de supervivencia.
En cualquier caso, esta condición es efectivamente tan seria como parece.
Los síntomas más frecuentes son: salivación y babeo excesivos, agitación y ansiedad, repetidos intentos por vomitar y defecar sin resultado, dolor abdominal, quejidos continuos, e inquietud. Asimismo, el perro podría observar su abdomen en forma constante.
La torsión gástrica, más de cerca
Los conocimientos actuales acerca de la torsión gástrica canina no nos permiten identificar los eventos específicos que disparan un episodio agudo en los perros susceptibles a dicha patología.
No obstante, generalmente, suele estar implicada cierta forma de “estrés” en dichos eventos.
Uno de los objetivos de las investigaciones científicas actuales es definir qué constituye estrés en los perros y medir la respuesta psicológica al mismo.
En cualquier caso, el objetivo primario de los estudios es determinar por qué ciertos perros son más susceptibles a la torsión gástrica canina que otros; es decir, cuáles son los factores de riesgo de la torsión gástrica.
Esta pregunta ha disparado estudios sobre la conformación física de los perros, sus dietas, sus historiales de vacunación, e incluso ha generado nuevas formas de evaluar el temperamento y la personalidad de un perro.
La tasa general de mortalidad de torsión gástrica alcanza al 30% de los perros con estómago dilatado.
Aproximadamente la mitad de los perros que mueren de torsión gástrica lo harán antes de que se encare un tratamiento o una cirugía.
Los perros suelen ser encontrados muertos, o suelen morir en el camino al hospital veterinario, o pueden ser sacrificados por el veterinario a raíz del diagnóstico poco auspicioso a por las consideraciones financieras del tratamiento.
Prevención de la torsión gástrica: la gastroplexia
En contraste, los perros correctamente tratados tienen una probabilidad de supervivir a un episodio de torsión gástrica y de proseguir con una vida normal superior al 80%.
Durante las últimas dos décadas, los veterinarios han reducido dramáticamente la fatalidad postoperatoria de la dilatación gástrica de un 50% a un 20%, usando una terapia mejorada, con mejores agentes anestésicos y mejores técnicas quirúrgicas.
Con frecuencia, los dueños de perros que han muerto por torsión gástrica aseguran haber reconocido que sus perros tenían serios problemas y haber corrido hacia el veterinario, para escuchar que sólo se trataba de un “dolor de panza”, o que la panza del perro estaba dilatada pero no torcida.
Muchas veces, los veterinarios reconocen la dilatación, pero no la rotación, y envían al animal a casa después de pasar un tubo a través del estómago.
Otras veces, el perro es diagnosticado de dilatación y torsión, y un tubo estomacal es insertado para aliviar la tensión, aunque la cirugía (gastroplexia) para corregir en forma permanente la rotación es demorada, ya sea porque el perro no está en condiciones de ser intervenido, o porque el veterinario no está preparado en ese momento para efectuar la operación.
Esto último puede ocurrir si el veterinario está ocupado con el papelerío —especialmente por las noches— y no está disponible la ayuda técnica necesaria para llevar a cabo una cirugía en forma apropiada.
Ten en cuenta que una intervención necesita de anestesia, de una terapia de fluidos apropiada, y de un monitoreo cercano de los signos vitales del animal.
En cualquier caso, numerosas experiencias de Europa y Estados Unidos reportan que la gastroplexia
para prevenir la torsión gástrica debe efectuarse tan pronto como sea posible
después de la descompresión estomacal en todos los perros con dilatación
gástrica, ya sea que el estómago haya rotado o no hasta entonces.
Compartir

Por EnPlenitud.com
Publicado Wednesday 9 de July de 2008 en la Revista
mascotas sección
perros
También puede navegar por el contenido de nuestras principales revistas: |
| |
Nube de Tags
horoscopo
juegos
musica
noticias
monografias
casino
tarot
blogs
tests
interpretación de
sueños
contactos
empleos
poker
angeles
consultorio sexual
becas
diarios de viajes
anime
clasificados
chistes